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Quemar el colchón para matar la pulga | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-20 02:25:54

Quemar el colchón para matar la pulga

Quemar el colchón para matar la pulga

Es el caso reciente del presidente Uribe quien prefirió tomar una medida altamente lesiva de la democracia como es la declaratoria de la Conmoción Interior con el fin de sofocar la huelga del sector de la justicia y de paso solucionar otro tipo de problemas, como la congestión judicial, que han podido resolverse con medidas de carácter ordinario.

Es apenas comprensible que los trastornos acarreados por el paro de los empleados judiciales produjeran desazón en el alto gobierno, que se quisiera dar una solución lo más expedita posible para el restablecimiento de un servicio tan fundamental y que se consultaran las realidades presupuestales de la nación, sin embargo no se pueden ignorar evidentes problemas en la remuneración de la rama judicial, ni los compromisos previamente adquiridos por este gobierno; es preciso reconocer que la situación ameritaba un tratamiento más de tipo preventivo que represivo. ¿Se suspenderá la Conmoción Interior cuando se levante el paro?

Desde otro punto de vista, no es justificable el que una decisión de tal trascendencia se produzca a raíz del pronunciamiento de un prestigioso empresario quien tiene intereses particulares, los cuales no deberían resultar tan acuciantes para el presidente de todos los colombianos, salvo que éste además de querer estar en los mejores términos con la clase dirigente quiera aprovechar la ocasión para disponer de una mayor cuota de poder.

Ahora bien, el aspecto que más preocupa es el relacionado con las consecuencias de tal medida. En primer lugar es una confesión de hecho ya que cualquier pretexto sirve para centralizar todas las decisiones en la figura presidencial, haciendo caso omiso de la Constitución Nacional y de los preceptos más elementales de la Democracia, los cuales establecen que no debe existir concentración de facultades en ninguna de las ramas del poder público. Como lo señala Fernando Savater, reciente ganador del premio Planeta “La ventaja política de la democracia sobre los demás sistemas de gobierno no consiste en que los dirigentes elegidos democráticamente sean siempre mejores que los demás, sino en que mandan menos”, entendiendo esto último en el sentido de que tienen cortapisas, porque su influencia está limitada por otros poderes no menos legítimos.

Ya en el plano internacional, la medida en cuestión no puede ser más contraproducente e inoportuna. En el momento en que los ojos de muchas naciones están puestos en la nuestra, aparece semejante desplante de autocracia. La popularidad, así traspase las fronteras, no debe ser el único criterio para manejar las relaciones internacionales ya que en todas partes existen núcleos de opinión que no aceptan los retrocesos en la aplicación de la democracia y que, sin ser necesariamente mayoritarios, han demostrado su importancia y reconocimiento.

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