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Hiperactivos: Presentes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-20 02:46:00

Hiperactivos: Presentes

¿Qué le pasa a Juan? Esta es la pregunta que constantemente se hacía María Victoria Pimiento, al no comprender el por qué del modo de actuar de su hijo, quien desde temprana edad evidenció comportamientos que no eran comunes en otros niños de su misma generación.
Hiperactivos: Presentes

Esta madre percibía que el menor, a sus cortos tres años, ya nadaba, patinaba, se amarraba solo los zapatos, se interesaba por la historia de Colombia y hacía preguntas muy avanzadas para una persona de su edad. Sin embargo, a la par de su destacado desempeño, parecía que tuviera un motor en su cuerpo, pues no tenía la disciplina de sentarse a comer. Al contrario, corría y saltaba todo el tiempo.

“Mientras veía televisión, Juan se movía constantemente, daba botes alrededor del lugar en el que se encontraba, oía música”, dice María Victoria, quien al principio pensó que el comportamiento de su hijo era heredado de su padre, quien también tiene antecedentes similares. Después, con el paso del tiempo, en la búsqueda de una respuesta, entre psicólogos y psiquiatras, a Juan, a sus siete años, le diagnosticaron Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

De acuerdo con Mauricio Escobar Sánchez, médico psiquiatra infantil y del adolescente, este trastorno se define como el aumento de movimientos en un tiempo determinado. Desde el punto de vista médico, hace referencia a problemas de salud, de origen neuropsicológico, que preocupan a muchos padres y maestros, ya que afectan sus relaciones sociales y su desarrollo integral.

Por su parte, María Adelaida García Barco, psicóloga y especialista en violencia intrafamiliar, niñez y adolescencia, explica que estos niños a veces son confundidos con niños mal educados o rebeldes, por eso es importante saber cuál es el verdadero problema del hiperactivo antes de juzgar.

“No son niños malos ni poco inteligentes. Tienen un problema de conducta de origen neurológico. Se da en un 3% a 5% de la población infantil y es más frecuente en niños que en niñas y requiere de tratamiento psicológico”, dice la especialista.

María Victoria comprendió la realidad de su hijo, al igual que la de su esposo. Sintió que el mundo se le venía encima porque no conocía las consecuencias del diagnóstico.

Esta madre, quién además es especialista en pedagogía y semiótica de lengua materna, y maestra de la Fundación Colegio UIS, se inspiró en su historia de vida y la realidad de muchos niños que, por desconocimiento de sus padres, no han sido tratados, para escribir el libro que lleva por título “¿Qué le pasa a Juan?”.

“Es la historia de una madre que empieza a descubrir que su hijo tiene un comportamiento que no es adecuado. Cuenta qué se puede hacer, estrategias para padres y maestros, qué es el ATDH y qué no”, dice la madre y maestra, quien junto a otros profesionales y expertos hablan hoy sobre el tema.

Informarse para atender

El médico psiquiatra Mauricio Escobar Sánchez afirma que algunos aspectos que maestros y adultos pueden tener en cuenta para pensar que un niño es hiperactivo, pueden ser el reconocer que vive inquieto, se mueve  constantemente, se levanta cuando debería estar sentado, corre y salta en situaciones inapropiadas, tiene dificultad para jugar tranquilamente.

“Con frecuencia está excitado como  ‘una moto’, responde antes de que terminen de preguntarle, siente dificultad para guardar el turno en actividades de grupo e interrumpe a otros durante los juegos y conversaciones”. Dice Mauricio Escobar.

Igual piensa la maestra de la Fundación Colegio UIS, María Victoria Pimiento, quien agrega que estos niños tienden a romper las reglas de los juegos y desconocen la autoridad, pues no la comprenden.

“Ese niño que llega al aula con déficit de atención, el maestro debe ubicarlo adelante para pueda detectar si está trabajando o no y, en voz baja, recordarle que debe acomodarse en caso de que se mueva mucho. También, para que no se irrite por estar tanto tiempo en el aula, permitirle salidas pero que no lo hagan sentir que las necesita porque tiene un problema. Una buena opción es, por ejemplo, mandarlo a la rectoría a traer un material para la clase, o decir que cinco niños tendrán la oportunidad de ir al baño”, sugiere Pimiento.

Esta maestra agrega que el estudiante hiperactivo no debe ser señalado como un caso especial. La educación es un proceso de cada uno que debe propender por el respeto de las diferencias. Cada quien rinde de manera diferente al igual que las personas asumen el aprendizaje de manera diferente. La idea no es acomodar a los demás al proceso de uno ni viceversa.

Debido a las escenas de indisciplina que protagonizan los niños con TDAH, los compañeros tienden a rechazarlo. Frente a estos casos, el maestro debe actuar.

“Decirles: Hoy voy a premiar a dos niños que van a trabajar conmigo. Así se demuestra a los demás que para el maestro es importante trabajar con ese niño que  rechazan. De esta manera, en futuras oportunidades los demás van a querer integrarlo también”, comenta María Victoria, quien considera un error que los maestros hagan sentir a ese estudiante como un problema.

No hay nada más incómodo para un niño que el que le hagan llamados de atención en público con frases como: “¿otra vez usted?”, “por no quedarse quieto es que siempre le va mal”. Luego los padres prefieren retirar a su hijo de la institución educativa porque todos los días recibe notas como llamados de atención.

Así el maestro, de manera indirecta, está provocando la desestabilización de la armonía familiar porque papá y mamá van a ver a su menor como un problema pues, además de lo que sucede en casa, en el colegio todo lo que hace es malo.

¿cómo atender?

De acuerdo con Nacy Yadira Bohórquez, especialista en psicoterapia integradora, psicóloga clínica de familias, niños y adolescentes, es importante revisar qué está provocando esta situación ya que pueden existir factores neurológicos o factores psicológicos que estén llevando al niño o niña a estos estados de hiperactividad.

Si hay una valoración neurológica que permita obtener una historia completa del niño desde lo físico, el neurólogo está en la tarea de dar el tratamiento adecuado.

Si es desde lo psicológico, son importantes las terapias que se puedan adelantar, entendiendo el origen de la problemática. En esto pueden intervenir psicólogos, psiquiatras y terapeutas ocupacionales. Otro aspecto que es importante tener en cuenta es el comportamiento de la familia, ya que puede haber un miembro con las mismas características. Considero que habría probabilidad de que el niño tan sólo repite lo que ve y aprende del adulto hiperactivo.

LISTA

El psiquiatra infantil Mauricio Escobar, explica que las consecuencias de no saber manejar estos casos pueden ser, entre otros, que el menor tenga más riesgo de consumir sustancias psicoactivas, de embarazo a temprana edad, accidentes de tránsito y poca asertividad en la vida.

Por su parte la psicóloga María Adelaida García señala que los errores más frecuentes que se cometen, por parte de los adultos, son:

  1. Regañarlos por su mal desempeño académico sin tener previo conocimiento de la situación.
  2. Negar que el niño pueda padecer algún tipo de trastorno que le dificulte el aprendizaje.
  3. Amenazarlo porque no mejora su rendimiento.
  4. Compararlo con otros niños, ya sean hermanos, compañeros o amigos.
  5. No buscar ayuda.

LISTA
Tarea de maestros

  1. Identificar el problema y conocerlo.
  2. Ser receptivos al asesoramiento que puedan brindarle los diferentes profesionales.
  3. Ser constantes en las diferentes estrategias a seguir.
  4. Mantener una buena comunicación con los padres.
  5. Contar con el apoyo del departamento de psicología de la institución.
  6. Sentar al niño cerca de niños que le faciliten su concentración.
  7. Crear una señal entre los dos que no haga necesario el llamado de atención público.
  8. Capturar la atención del niño por medio de una caricia, la mano en la cabeza, la mano en el hombro.
  9. Permitir al niño trabajar de pie o pararse algunas veces de su lugar de trabajo sin hacerle ver que debería estar sentado, ya que de esa manera se hace notar que está actuando mal.   
  10. Identificar sus fortalezas para ser ellos nuestros monitores, secretarios y de alguna manera el grupo lo vaya identificando por actitudes buenas. Se debe resaltar frente al grupo el mas mínimo esfuerzo.

Tomado del libro ¿Qué le pasa a Juan?

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