Enrique Escand贸n Clausen | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-22 05:00:00

Enrique Escand贸n Clausen

Talante y talento son palabras que bien podr铆an definirle a Enrique Escand贸n Clausen su fruct铆fero e inolvidable camino por la vida.
Enrique Escand贸n Clausen

Nacido en Bucaramanga al final de la segunda d茅cada del siglo XX, correr铆a su juventud a la par con el crecimiento de la ciudad y el departamento que tanto am贸. Heredero de nobles rasgos gen茅ticos y culturales, venido de una cuna de destacados dirigentes pol铆ticos y empresariales que construyeron la grandeza de Santander, forj贸 su car谩cter recio pero amable y gallardo, exigente al igual que magn谩nimo, sencillo y caballeroso que lo distingui贸 toda su vida.

Destacado estudiante del San Pedro Claver y del San Jos茅 en Barranquilla se convertir铆a en un excelente profesional en Contadur铆a y Comercio, complementando aquellos estudios, entre otros, con el ingl茅s, en Baltimore, USA. Tuvo siempre clara su verdadera pasi贸n: el conocimiento. En el solaz del ocio fecundo o en los numerosos viajes realizados, atrapaba en el inter茅s cuanto libro cruzaba su camino.

A pocos, fue conformando un s贸lido y ampl铆simo bagaje intelectual que enriquec铆a deliciosa e incomparablemente las conversaciones con sus incontables amigos. Conoc铆a como ninguno la historia, la geograf铆a y la geopol铆tica mundial. Su biblioteca y pinacoteca son de incalculable valor y una muestra de su cantera intelectual.

Por su enriquecida calidez humana, que brotaba de su personalidad sin el menor esfuerzo, lo imagino, tambi茅n, encantador y galante cuando encontr贸 la raz贸n definitiva de su vida聟aparte de la de sus hijos: en Beatriz Elena Palacios Pombo, su esposa y adorada compa帽era con quien realiz贸 la materializaci贸n ideal del m谩s profundo amor.

Su actividad profesional lo pase贸 por la gerencia de compa帽铆as importantes del sector privado y p煤blico. Jefe de la legaci贸n diplom谩tica de Colombia en Estocolmo, Suecia, fue su labor altamente reconocida por el Rey, recibiendo de su mano la m谩xima condecoraci贸n, Caballero de la Orden de Basa, otorgada a un extranjero.

Jam谩s concibi贸 un gesto que no presidiera la generosidad. Por su inteligencia, nunca la bondad se apart贸 de su rostro. En la aparente soledad de la temprana viudez, largos ratos de charla con sus familiares y amigos llenaban de encantadora vida los espacios m谩s all谩 de lo imaginado, fueron momentos disfrutados con inmenso regocijo que guardaremos con afecto eternamente en la memoria.

Querido Enrique, Descansa en Santa paz porque con plenitud lo mereces聟.

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