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Un mediocre establecimiento político | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-22 05:00:00

Un mediocre establecimiento político

Un mediocre establecimiento político

No hay fuentes claramente previsibles de financiación. Se aprobó al son de los pupitres de la coalición de gobierno, sin un debate serio sobre una política tributaria que les da privilegios exorbitantes a los ya privilegiados. Se aprobó sin considerar juiciosamente el entorno internacional, y sin tener una percepción adecuada de lo que le está ocurriendo y le puede ocurrir en 2009 a la economía colombiana.

Desde hace años el debate presupuestal en el Congreso es un acto triste y liviano: La nación, que debiera estar representada en el Capitolio, es la gran ausente. El gobierno y el Congreso –al menos las bancadas gobiernistas- negocian el Presupuesto sin prestarle atención a las reales necesidades nacionales.

 Uno de los ejercicios políticos más elevados del poder legislativo se ha convertido en un episodio de poca monta. El año entrante, que no será fácil para la economía colombiana, se va  echar de menos la presencia eficaz del principal instrumento estabilizador y dínamo del aparato económico en épocas de vacas flacas.

El crecimiento económico será menor el año entrante. Será difícil llegar al 3%. La disminución (que podría ser un barrigazo) del crecimiento golpeará el recaudo tributario. Igual consecuencia tendrá la baja de los precios de las mercaderías que Colombia exporta, empezando por el petróleo.

Es razonable esperar que la tasa de cambio vaya a niveles considerablemente más altos que los previstos para efectos del servicio de la deuda pública.  Faltará plata para financiar el gasto aprobado. Ante fuentes estrechas y caras de financiamiento, tendrán que venir los “recortes”, los “esfuerzos” y congelaciones del gobierno para cuadrar las cuentas a rajatabla.

No importa el impacto que la caída de la inversión pública pueda tener sobre una economía que cojea por el lado del gasto privado. Sobre este asunto se oyeron voces de la oposición, del Banco de la República y de la Contraloría General antes de la aprobación del presupuesto. Pero el establecimiento político prefirió jugar primero y pensar después.    
 
El Congreso continúa cometiendo un enorme error político, y una falla ética, al continuar aprobando iniciativas tributarias gubernamentales generadoras de exenciones y preferencias a rodos, a dedo y sin vínculo con la generación de empleo, como lo evidencian las cifras del mercado laboral. Desde cuando se instaló el Estado democrático liberal, los impuestos han sido históricamente los factores cruciales de la redistribución del ingreso y de la cohesión social.

 Pero hoy en Colombia el no cobro, o la rebaja sustancial  de impuestos a los opulentos se toma como un acto sabio, estimulante de la inversión y productor indirecto de bienestar en la base social.

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