
Su secuestro inconcebible pareció que había sido fríamente calculado y aceptado a priori y que en su presupuesto solo había contemplado poco tiempo para retornar como víctima gloriosa y coronada directamente a la presidencia. Durante sus años de cautiverio, que fueron una eternidad para usted y para todos los colombianos que mantuvimos fe ciega y esperanza inquebrantable en su liberación por parte exclusivamente de nuestro gobierno y sus estamentos, usted fue inicuamente ultrajada, humillada y vilipendiada. Pues nuestra patria, nuestro Presidente, nuestras fuerzas militares y de policía y los colombianos también lo fuimos porque la guerrilla, reteniéndola a usted como presea de su barbarie y terrorismo, nos mantuvo en inicuo chantaje, en constante desafío y encadenados para obrar porque jugaban con su vida jactándose de usarla como escudo. Los mismos presidentes de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, y Bolivia, para citar los de actuar más indigno, sumados a ellos el de su querida Francia, nos ofendieron y desafiaron grave y descomedidamente, hasta el punto de alguno exigir que se soltara a un guerrillero de la cúpula, inútilmente libertado. Su esposo, el de Bogotá, de cuya obstinación y trabajo por su liberación damos fe, fue marginado en los gozosos, mientras su esposo, el de Francia, saborea en primera fila las mieles de tantos honores. ¡Qué ironía! El país quiere que controle sus actitudes para que ellas no terminen controlándola porque el paradigma en que vive ahora, no es su única opción de vida. Es más fácil reaccionar para pensar pero es más sublime pensar para reaccionar. Usted es mujer valiosa. Colombia la necesita y quiere no agotar su felicidad por su liberación con su comportamiento, para que nuestro Presidente no haya criado cuervos, porque terminan ..Escritor Ito