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Esperar en Dios | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-23 05:00:00

Esperar en Dios

El orar es un levantarse y acercarse a Dios en mente, y en corazón y en espíritu
Esperar en Dios

Necesitamos un tiempo de preparaci√≥n antes de que nuestras almas est√©n listas para involucrarnos en intimidad celestial. Imagino al alma como algo que se esconde del ruido y la aceleraci√≥n de la vida. ¬ŅPuedo sugerir que tiene que ser estimulada a la acci√≥n? Y la estimulaci√≥n puede ser que tome tiempo que la mayor√≠a de nosotros pensamos que no tenemos.

Todos hemos sido ense√Īados de la importancia de la oraci√≥n cotidiana. Pero tengo la sospecha que podr√≠amos beneficiarnos m√°s con una experiencia semanal de tres o cuatro horas de oraci√≥n que solo unos minutos cada d√≠a. Quiz√°s no es una comparaci√≥n justa, pero mi intuici√≥n me sugiere que estoy m√°s acertado que equivocado.

Cuando era m√°s joven, mi impaciencia me tra√≠a problemas. En privado le subrayaba a mi esposa que ve√≠a una peque√Īa conexi√≥n entre mis oraciones y los resultados. √Čsta era una conclusi√≥n de alguien con una mente peque√Īa y con pocos a√Īos de experiencia, alguien que no ve√≠a las cosas a largo plazo.

Hoy es diferente; cincuenta y tantos a√Īos no son muchos a√Īos, pero lo suficiente para darse cuenta de que lo que uno dice desde el alma debe ser puesto en la perspectiva de la eternidad y las promesas y prop√≥sitos de Dios. Estoy haciendo oraciones que quiz√°s no tengan respuestas hasta cuando est√© en la tumba. Y eso est√° bien. S√© que Dios nunca ha sido negligente con ninguna palabra que le he dicho desde el alma. El tiempo es de √Čl; la paciencia debe ser m√≠a.

El Misterioso al que dirigimos nuestras almas se mueve con una lentitud agonizante en algunos días y a la velocidad del relámpago otros. Al orar no ponemos demandas, no damos límites de tiempo ni le damos pautas. Nos inclinamos, hablamos el lenguaje del alma y luego esperamos, a menudo sin decir a otros lo que estamos esperando. La conversación entre el alma y el cielo es suficiente.

Me molesta la idea de que el silencio, ese tiempo acariciado por los espirituales de la antig√ľedad, el tiempo invertido para abrirse ante un diario personal y la paciencia son elementos que no abundan en la actualidad. En parte, √©sta es la raz√≥n por la que nuestras oraciones toman la forma de palabras superficiales, clich√©s vac√≠os, comentarios apresurados y mon√≥logos religiosos.

¡Denme la oración que es la expresión del alma! Diez palabras de la misma equivalen a miles de cualquier otra clase. El hablar con el alma es lo que sale de lo profundo de nuestro mundo interior.

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