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Viernes 10 de Febrero de 2012
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Columnistas
2008-07-17 05:00:00

Libertad desde la libertad

Libertad desde la libertad
Más de dos mil trescientos días estuvo en la selva Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC. El 2 de julio, se superó esta tragedia para ella, para sus familiares y para muchas personas que como yo, sentimos indignación y sufrimiento por todo lo sucedido.

Esta columna quiere expresar la alegría por su regreso -viva y sana- como siempre lo pedimos, en un operativo realizado con cuidado e inteligencia por parte de las fuerzas militares del país. Quiero celebrar la vida que triunfa sobre la humillación y la violencia, y honrar las emociones que hemos sentido miles de compatriotas con su regreso y el de los otros 14 secuestrados, que aunque poco protagonistas en este gran despliegue mediático, merecen igualmente toda nuestra admiración y homenaje. Ahora que este retorno a la libertad ha sido posible, se hace más preciso no olvidar y seguir insistiendo por el fin de la barbarie y de la guerra, que son en última instancia, lo que produce y ha reproducido por muchos años el fenómeno absurdo del secuestro. Es preciso seguir reclamando la libertad de todas las personas –todas libres por naturaleza- que aún permanecen cautivas o atrapadas por la violencia, privadas de lo innegable: su libre paso por la vida. La guerra, esa manifestación de la irracionalidad humana, con sus causas y sus consecuencias, ha sido y sigue siendo aceptada como algo natural a lo largo de los años. Nos acostumbramos a ella por repetición, y ahora, con este retorno a la libertad de algunos seres humanos, se abren puertas que nos ilusionan, porque en ellas vemos posibilidades que nos llenan de emoción y que nos conducen a pensar que está más cerca la paz y la reconciliación. Pero para que la paz sea real y verdadera se debe aprender a perdonar. Ingrid Betancourt dio una gran lección de perdón en algunos de sus comentarios frente a sus secuestradores. Son estos los sentimientos que engrandecen al ser humano, un ser que por medio de su capacidad de pensar, puede llegar a vencer la rabia, el ánimo de venganza y así conseguir una libertad que incluso a veces va más allá de las cadenas, la libertad del espíritu.

Publicada por
ISABEL ORTIZ PÉREZ
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