¿Libre quien? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-24 05:00:00

¿Libre quien?

La sociedad colombiana resulta incomprensible y contradictoria por el profundo rezago cultural de la mayoría, que se manifiesta como inconsistencia y vulnerabilidad de la opinión. Caótica, no sólo por lo convulsa y violenta, sino por las disímiles expresiones adoptadas frente a sucesos como el secuestro y el desplazamiento rural. Estos asuntos pueden tener una posible perspectiva común para ser abordados: nuestra noción de la libertad.
¿Libre quien?

Fue contundente la reacción social de rechazo al secuestro. Tardía (tenemos secuestrados hace muchos años), muy mediática (el germen del sacudón fue en alto grado farandulero), pero al fin y al cabo muy aglutinante. Claro, el secuestro es la trasgresión que ilustra mejor –por negación- el contenido del concepto de libertad. ¿Somos por eso una sociedad aferrada a la libertad como valor fundacional y elemento de cohesión de nuestra sociedad? Tal vez no. ¿Cuál es la posición de las “fuerzas vivas” frente al fenómeno del desplazamiento humano? Desidia.

Sin importar si son ciertas las cifras oficiales (que hablan de 2,6 millones de desplazados) o las de las ONG (que afirman que son 4 millones), el desplazamiento es una espantosa realidad. Y está en aumento. Millones de personas que están realmente secuestradas en las ciudades, impedidas para arraigarse libremente y para emprende actividades convenientes a sí y a la colectividad; son perfectos alienados. Decía Thomas Hobbes, el filósofo inglés, que “un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad”.

La situación de los secuestrados es aberrante, pero –teóricamente hablando- ellos son víctimas de un crimen perseguido por el establecimiento, están reconocidos y repudiados los victimarios. El desplazamiento en cambio es un fenómeno más anónimo, menos combatido y, de cierto modo, compartido por todos los partícipes del conflicto, sin demasiado repudio. Finalmente, una de las grandes causas es el reclutamiento forzado en cualquiera de los bandos (derecha o izquierda), que empuja a las familias a abandonar sus tierras.

Es casi reconocido como un “daño colateral” de la guerra, una secuela de las fuerzas oscuras, las que –¡¡¡horror!!!- incluso se toleran y justifican, como medios efectivos para atacar otro mal. Hemos sido tan rústicos en la perspectiva que nos casamos con la tesis de que el “fin justifica los medios” y en esa doctrina, hemos negociado valores esenciales como la vida y la libertad.

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