Publicidad
Publicidad
Mi茅 Sep 28 2016
18ºC
Actualizado 06:53 am

Nueve vidas en 35 metros cuadrados | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-26 05:00:00

Nueve vidas en 35 metros cuadrados

El 煤nico espacio realmente grande en la casa de Odilia Barajas y Jes煤s Mantilla, es el patio, donde pueden caber, bien hechas, dos habitaciones.
Nueve vidas en 35 metros cuadrados

Pero como esta pareja de damnificados de la ola invernal que azot贸 a Santander en 2005 no tiene la posibilidad de costear estas mejoras, por ahora, el patio cumple obligatoriamente su funci贸n: es el gran tendedero de ropa de esta familia que agrupa, en la misma casa, a nueve personas.

Tambi茅n es el espacio de las plantas de Odilia, porque eso si, puede que ella no tenga muchas cosas, pero sus 聯matas no pueden faltar聰. Por eso, al fondo, t铆midas, crecen una mata de s谩bila, una 聭lengua de suegra聮, unos 聭novios聮, un tomate y algo de hierbabuena.

A simple vista, la casa # 4 de la manzana L del proyecto de vivienda de inter茅s social Villas de San Ignacio no es una casa grande; al contrario, es tan peque帽a, que si se divide su 谩rea en el n煤mero de habitantes, a cada uno le corresponder铆an un poco menos de cuatro metros cuadrados. Es m谩s, si ellos respetaran la distribuci贸n original de la construcci贸n, tendr铆an que acomodarse en la 煤nica habitaci贸n que se ubica en el segundo piso de la casa.

Pero el ingenio y la necesidad de esta familia han hecho que desistan de tener una sala y un comedor para ubicar una segunda cama y cuatro colchonetas. Y no les preocupa que sea precisamente una cama el mueble que est谩 en toda la entrada de la casa, porque en 煤ltimas, en la entrada tambi茅n hay un televisor, una nevera, el mes贸n de la cocina, la estufa, un espejo para peinarse, un reloj de pared, la loza, implementos de aseo y unas fotos enmarcadas. Todo junto, apretado y justo al lado del espacio m谩s amplio de la casa; ese que tristemente no pueden ocupar.

As铆 viven Odilia, Jes煤s, su hija Liliana con su esposo Charles y sus dos hijos de 5 y 3 a帽os, as铆 como los otros tres hijos de Odilia, Jes煤s Andr茅s de 9 a帽os, Fabi谩n Alexis de 8 y la peque帽a Nicole, de 3.

En las noches, cuando todos se re煤nen, parece una celebraci贸n, porque Jes煤s, que est谩 viendo televisi贸n, se sienta en medio del espacio que ocupa la cocina y Liliana, que prepara la comida, est谩 al lado de Jes煤s, mientras los ni帽os se reparten entre la cama y las escaleras. Ellos tambi茅n est谩n al lado de Jes煤s y Liliana. Odilia tiene dos opciones: O se para en la entrada de la casa, o junto a la puerta que separa la cocina del patio. Igualmente, ella est谩 junto a Jes煤s, Liliana y todos los ni帽os.

Casa es casa

Villas de San Ignacio es una urbanizaci贸n que todav铆a huele a nuevo. Tanto, que sus pisos son de cemento y sus paredes de ladrillo. No hay pintura. De las 1.898 viviendas que se tienen proyectadas construir, hasta el momento se han entregado 332.

Y una de ellas, por suerte, le correspondi贸 a la familia Mantilla Barajas, que la ocupa desde abril de 2007. Ellos lo dicen: 聯por suerte聰, porque despu茅s de ver caer su casa (propia) en el barrio Campo Hermoso, herencia de la mam谩 de Jes煤s que inclu铆a un lote de 聯7 de frente por 22 de fondo聰, las cosas no han sido nada f谩ciles.

聯Ah铆 hab铆a construido una habitaci贸n para que Liliana viviera con su familia. Para que vivi茅ramos todos. Pero ese terreno era un poquito quebrado y lo 煤nico que atajaba la construcci贸n eran unos bamb煤es聰, cuenta Jes煤s. Por eso, la ola invernal de 2005 les pas贸 una lac贸nica cuenta de cobro dej谩ndolos sin nada en la madrugada de un d铆a muy triste.

Sin embargo, ese recuerdo parece lejano. Hace rato se opac贸 con la angustia por empezar de nuevo. Como sea.

Hasta hoy, sobre Odilia, que trabaja como empleada dom茅stica de 7 de la ma帽ana a 7 de la noche, recae toda la responsabilidad, porque Jes煤s, que est谩 a punto de terminar de cumplir una condena en la c谩rcel Berl铆n del Socorro, est谩 maniatado econ贸micamente.

Cada mes tiene un permiso de 72 horas y por ahora, el espacio que no ocupa durante los casi 30 d铆as de ausencia, es un espacio m谩s para sus hijos. 脡l lo sabe y por eso le preocupa que el hacinamiento se complique con su salida.

Se cruza de brazos. Est谩 sentado en una silla Rimax y mira a su alrededor en medio de la algarab铆a de Nicole. Dice que apenas conoci贸 la casa, lo que m谩s le gust贸 fue el terreno. 聯Claro, es plano y hay menos peligro para los ni帽os. Yo pens茅 que hab铆a ganado porque aunque ten铆a una sola piecita se pod铆a construir con el tiempo, pero no se ha podido y realmente lo necesito para que se me acomoden los hijos. Ellos duermen muy mal. La cama se mezcla con los olores a comida y con la basura聰, dice.

Liliana agrega que ella intenta que todo est茅 en orden y limpio pero es dif铆cil cuando llueve, porque 聯el sif贸n del patio no es capaz de absorber toda el agua y entonces vivimos encharcados聰.

El trabajo de Liliana

Odilia es la persona que menos tiempo pasa en la casa, pero Liliana es realmente quien sabe muy bien lo que es vivir en una 聭caja de f贸sforos聮. Pasa d铆a y noche cuidando a todos los ni帽os (tres hermanos y dos hijos), porque ninguno est谩 en el colegio. Jes煤s explica que consiguieron lo de la matr铆cula pero no para el trasporte. 聯Este a帽o no hubo contrato con la Alcald铆a para el trasporte de los ni帽os聰.

Liliana vuelve al tema de la casa. 聯No hay sala y arriba quedamos muy acosados porque tenemos que acomodarnos con mis dos hijos, mi esposo, y a veces, con dos de mis hermanos聰, explica.

Liliana, que tiene 21 a帽os, es la reina del segundo piso, donde hay una cama doble, una cuna y un par de colchonetas. Al frente de la cama hay un mueble de madera con un televisor y en las paredes, atravesados, dos grandes tubos que sostienen la ropa de las nueve personas que viven en la casa. No hay otro espacio d贸nde ponerla.

Justo al comienzo de la escalera, Liliana convirti贸 una caja en el armario para guardar los zapatos.

Hay que pasar de lado para bajar las escaleras.

聯En la cama de abajo, cuando no est谩 Jes煤s, duermen tres, y arriba ser铆an seis. Uno de los ni帽os duerme en una cuna聰, aclara Odilia, haciendo cuentas con los dedos de sus manos, mientras muestra el ba帽o, ubicado tambi茅n en el segundo piso. 聯Este s铆 es espacioso聰, dice.

Su hija, que hizo hasta quinto de primaria por pura rebeld铆a, lava, cocina, hace aseo y es ni帽era, hermana y mam谩 a la vez. 聯A los ni帽os los dejo salir un rato o juegan en el patio, y eso es todos los d铆as. Vivimos todos acosados, pero qu茅 m谩s se hace聰.

Odilia es sincera. 聯Cuando fue la primera reuni贸n nos dijeron c贸mo iba a ser la casa. Vimos el plano. Yo solo pensaba, Se帽or, lo que Dios quiera. Siempre supimos que ten铆a una sola habitaci贸n y un ba帽o聰.

Jes煤s, zapatero de profesi贸n, conf铆a en que se haga efectivo el subsidio聽 de $4 millones que ofreci贸 el Inurbe para poder hacer las mejoras de su casa. Y sue帽a. Se para en el centro del patio y empieza a dibujar con el dedo.

Sobre las 10 de las noche, los ni帽os a煤n se pasean por el primer piso. Nicole est谩 cansada y Odilia la carga. Est谩 parada en la puerta principal de la casa donde el espacio parece infinito. Tiene sembrada yuca, lim贸n, papaya. El frente de su casa es su jard铆n so帽ado.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad