
Según dice Samper, "Posada, condujo el cuestionario que le realizó a Hernando Gómez Bustamante alias 'Rasguño', favoreciendo sus amistades políticas, guardando silencios injustificados, cuando el testigo comprometía a varios de sus paisanos y copartidarios, mientras buscaba, tozudamente, que el declarante involucrara a mi Gobierno y al suscrito en el asesinato, al extremo tal, que el propio interrogado hubo de exigirle que no insistiera en sacarle una respuesta para incriminarme como autor intelectual del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado".
En la misiva Samper dice que ese sesgo se vio "aún más, cuando el representante Vergara le pregunta categóricamente al testigo si tiene pruebas de las afirmaciones que ha venido haciendo, este le responde de manera clara y audible que no las tiene".
Así mismo, Samper pidió que no solo sea trasladado el expediente a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia por las conductas de los representantes sino que además se trasladen "unas supuestas amenazas recibidas por uno de ustedes en los Estados Unidos, que lamentablemente, según me he enterado, no fueron puestas en conocimiento de las autoridades norteamericanas, ni de la Cancillería y las demás autoridades colombianas".
La carta reitera el interés del expresidente en que se conozca la verdad sobre el caso de Álvaro Gómez Hurtado y su preocupación porque la Comisión ha "trivializado el caso convirtiéndolo en un juicio político y un espectáculo mediático para hacer señalamientos y valoraciones... muy cercanas a infracciones penales como el prevaricato y el fraude procesal".
La misiva concluye diciendo que "de lo que se trata aquí es de encontrar la verdad y no un chivo expiatorio político como lo pretenden algunos familiares del dirigente sacrificado y, al parecer, ustedes mismos como se deduce de sus recientes actuaciones".
Las declaraciones de Samper se dan luego que el representante Posada anunciara que lo citará a él y al gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, para que den su versión ante esa célula legislativa.