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La memoria | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-27 05:00:00

La memoria

Cuando íbamos a vacaciones a la finca de mi madre, allá en Mutiscua, cuando íbamos con nuestro padre buscando tréboles de cuatro hojas, cuando al calor de la chimenea escuchábamos los cuentos de miedo de los campesinos que nos obligaban a buscar el calor de nuestro padre y de nuestra madre, sentíamos a la vez que el mundo era bello y era terrible.
La memoria

Al final, después de los cuentos en la noche, con la estrellas en el cielo sabíamos que el calor de la familia era lo mejor que podíamos tener y tuvimos.

Presid√≠a la mesa una foto de mi abuelo, que muri√≥ en la peregrinaci√≥n que hac√≠a todos los a√Īos a visitar la Virgen de Chiquinquir√°. Su mirada nos turbaba. ¬ďLa perseverancia de los desaparecidos¬Ē seg√ļn un poeta. Su resistencia a desaparecer del todo. Como sucede con las estrellas, que siguen dando luz despu√©s de muertas, incluso cuando llevan millones de a√Īos apagadas.

Y es que los desaparecidos se convierten en fantasmas que contin√ļan viviendo junto a nosotros, por m√°s que no los veamos salvo en las fotograf√≠as que conservamos de ellos.

Sorprende esa perseverancia que incluso llega hasta sus descendientes que no lo conocimos porque la vida es memoria, la vida a veces es un recuerdo, un beso, una caricia que nos transformó en su momento. La memoria de una familia es tan importante como saber que el hijo o la hija comenzó a caminar a los tantos meses, se rió desde el principio, que balbuceó etc.

Esa es la historia de una familia y esa historia es m√°s tr√°gica si en esa familia existe un desparecido cuyo cuerpo nunca fue encontrado ni se encontrar√°. ¬ŅSe le olvidar√°? Creemos que nunca, el olvido no es justicia, sino todo lo contrario, que la memoria es una necesidad vital, aparte de un derecho de todas las personas y los pueblos, que las heridas no se reabren por buscar a los muertos y enterrarlos dignamente, puesto que esas heridas nunca llegaron a cerrar.

Mi abuelo Primitivo no es un desaparecido, es un ser que vivió y murió cumpliendo con su deber, ser hombre y ser honesto y lo recuerdo así, sobrio y a la vez triste en la fotografía que presidía la mesa como si estuviera vivo todavía. Esa es la memoria, esa es la eternidad de los seres humanos.

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