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¿Todo tiempo pasado fue mejor? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-27 05:00:00

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

No le gusta asistir a fiestas ni a reuniones familiares. Tampoco les atrae la idea de viajar en las temporadas de vacaciones o salir de paseo el domingo. Al contrario, prefiere quedarse en casa todo el día atendiendo las tareas domésticas o viendo televisión, pues asegura que bajo techo no corre los mismos peligros que si frecuentara la calle todo el día.
¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Ese es el caso de María Estela, una matrona de 70 años que se persigna cada vez que se entera de noticias violentas o ve comportamientos en los jóvenes que no le parecen decorosos.

“Antes la juventud era más decente, no vestía esa ropa vulgar que se ve ahora, los noviazgos eran sanos, los hombres eran muy respetuosos y las mujeres llegábamos vírgenes al matrimonio.

Ya no queda nada de eso”, dice María Estela, quien recuerda con nostalgia aquellos años en los que iba de viaje a visitar a su familia, lo cual ha dejado de hacer porque asegura que ahora ya no se puede salir ni a la esquina, pues el peligro ronda en todos los lugares.

En sus años mozos, agrega, la violencia no era una constante. Se podía caminar con más tranquilidad por las calles y no había tantos carros y trancones.

“Ni hablar de la música que se escucha en las emisoras. No se entiende nada de lo que cantan. Son canciones escandalosas. Cuando bailan parece que se fueran a desbaratar. Yo sigo prefiriendo los boleros y baladas de antes”, dice.

 Para esta mujer y muchas personas más, la motivación de su vida se quedó atrás. La juventud que se fue se llevó las ganas de vivir y la expectativa de explorar cosas nuevas, pues argumentan que lo mejor ya pasó.

¿Todo tiempo pasado fue mejor? A esta pregunta respondieron profesionales y expertos en el tema.

¿Malo o bueno?

Recordar el pasado no es malo. Contrario a esto, es una experiencia positiva porque permite mantener vivos en la memoria los momentos significativos que cada quien ha tenido en su vida. Sin embargo, lo malo es cuando la persona se aferra sólo a recordar y no disfruta el presente.

De acuerdo con la psicóloga Claudia Liliana Rico, cuando alguien se abstiene de vivir el ‘hoy’ y el ‘ahora’, puede caer en estados de melancolía, nostalgia y depresión que para la estabilidad del ser humano no son saludables. Lo mejor es ajustarse al presente y encontrarle sentido a lo que hace.

“Una de las causas de este apego a una época o momento de la vida pasados, puede ser que la persona las recuerde como las mejores, pues su vida ahora ha cambiado. Puede ser que se sienta sola porque ha sufrido alguna pérdida que le representa sufrimiento, como la muerte de un ser querido o la partida de sus hijos. Esto le está causando una tristeza que antes no existía, por ejemplo”, dice la psicóloga.

Esta profesional agrega que vivir de los recuerdos puede perturbar la estabilidad familiar, pues es más probable que haya dificultades para comunicarse y para acordar momentos de recreación.

Es importante respetar lo que esta persona piensa y siente, pero también es necesario que comience un proceso de psicoterapia para ayudarle a ver la vida desde una perspectiva esperanzadora.

LA VOZ DEL EXPERTO
Tarea de todos

luz elena de la rosa puello
Psicóloga, experta en problemas psicoafectivos y psicoterapia de pareja.

“A medida que pasa el tiempo, la persona vive la crisis por aceptar que se ha perdido la juventud, que se es imperfecto, vulnerable y mortal. También comienza a vivirse la pérdida de un ser querido, ya sea por muerte o distanciamiento.

Con la llegada a la tercera edad, las personas se dan cuenta de que los ritmos de vida cambian constantemente, mientras siguen aferradas a sus valores antiguos. Esto hace que se dificulte la adaptación a lo nuevo que viene o se presente confusión entre lo que se daba antes y lo que se da ahora.
Es importante entender que no enfrentar las crisis trae costos emocionales.

La familia debe propiciar el acompañamiento de esa persona que quiere salir de sus recuerdos porque se siente atrapada en estos. La idea es servir de soporte afectivo, ponerse en su lugar para comprender la desesperación que puede sentir y, así, estimularlo a analizar sus fracasos, logros, las limitaciones que posee, al igual que motivarlo a desarrollar esas habilidades que cree  haber perdido con el paso de los años.

La persona afectada debe contar con la posibilidad de ser escuchada con atención, de sentirse observada, atendida cuidadosamente y de interactuar con comprensión con los demás.

Una buena estrategia es definir estrategias de vida que permitan ahondar el mundo interior y, así, ensayar, probar y explorar nuevas posibilidades y alternativas que aporten nuevas experiencias y vivencias”.

Algo que los ata

De acuerdo con el psicólogo Carlos Mauricio Peñalosa Pedrosa, las personas que viven recordando lo que ya pasó, puede ser porque su estado mental se quedó en el pasado debido a situaciones positivas que tuvieron gran impacto. Esto hace que no asuman la vida hacia delante.

También están los casos de personas que ven en su pasado un recuerdo tormentoso que no los deja crecer. Un ejemplo puede ser quienes en su infancia fueron abusados.

“Aunque no se puede cambiar el pasado, debemos tener en cuenta que sí se puede cambiar su significado”, afirma el psicólogo al tiempo que agrega que quienes, al contrario, tienen recuerdos positivos, prefieren vivir de estos porque se sienten incapaces de asumir nuevos retos y de ver el futuro como una nueva oportunidad para ser felices.

Las consecuencias en personas con este perfil, es que se quedan ancladas, no permitiéndose la posibilidad de proyectarse ni en su vida presente ni futura desde su situación personal o familiar. Viven siempre con sensaciones pesimistas.

preguntas y respuestas

Con el ánimo de responder las preguntas más frecuentes que surgen frente al tema, el psicólogo Edwin Portillo Bayona, habla hoy para Familia.

¿Por qué existen personas que se quedaron recordando los tiempos de atrás como los mejores de su vida?
“Para ellos pueden parecer los mejores de su vida porque los relacionan con su juventud. En muchos casos, sienten temor de envejecer, por eso afrontar el presente con todos sus cambios implica asumir que ya no son jóvenes.

El hecho de vivir de los recuerdos no quiere decir que todo haya sido bueno sino que, precisamente, ese ejercicio les permite echar al olvido las cosas malas, lo cual demuestra que en estas personas existe dificultad para enfrentarse a los problemas”.

¿Cuáles son las consecuencias que pueden presentarse en estas personas?
“Es posible que sean personas que se sienten inconformes con ellas mismas, con cierto grado de frustración, temerosas, con dificultades para tomar decisiones, y con miedo al abandono. Esto, no les permite tener el control de su propia vida y tampoco les permite asumir sus consecuencias.

Frente a este panorama, la persona que vive en el pasado constantemente se pregunta ‘qué hubiera pasado si…’, lo cual no le deja disfrutar de lo que está ofreciéndole la vida en estos momentos. Frente a esto, la consecuencia es que pueden ser personas que manejan un alto grado de ansiedad y de culpa, que se puede evidenciar en conductas agresivas para demostrar su rechazo a lo nuevo”.

¿Cómo ayudar, en familia, a esa persona?
“Es importante expresar cómo se están sintiendo los miembros de la familia con respecto a esta situación, ofrecerle seguridad a la persona y crear espacios que le permitan formar nuevos recuerdos. Sin embargo, cuando la situación tiende a volverse crónica es mejor recurrir al trabajo terapéutico con perros, debido a que los perros son animales que siempre viven el presente y esto les ayuda a los pacientes a aprender a vivir ‘el aquí’ y ‘el ahora’, a enfrentarse a sus temores y les ofrece herramientas que los humanos no ofrecen para relacionarse nuevamente con su presente”.

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