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Oasis | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-29 05:00:00

Oasis

Hubo una vez un hombre rico que estaba muy orgulloso de su bodega y de los vinos que allí guardaba. En especial valoraba una vasija de antigua cosecha, reservada para una ocasión especial que sólo el conocía.
Oasis

El gobernador del estado fue a visitarlo y el hombre lo pensó y se dijo: no se abrirá por un simple gobernador.
El obispo de la diócesis fue de visita, pero el hombre se dijo: No la abriré; no sabrá apreciar su valor.
El príncipe del reino fue a su casa a cenar y él pensó: el vino es demasiado regio para un príncipe.
Llegó el día en el que se casó su sobrino y dijo: Este vino no es para ofrecerlo a esos invitados.
Pasaron lo a√Īos, el hombre muri√≥ de viejo y fue enterrado como cualquier semilla o bellota.
Ese d√≠a el vino fue abierto con otros barriles y los campesinos lo bebieron sin valorar su antig√ľedad. Cuento de Jalil Giibran.

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Una fábula china narra la historia del rico mercader que encargó una acuarela a un eximio pintor.
El artista pidió diez meses de espera y, cumplido el plazo, el hombre rico fue a reclamar su obra.
Entró al estudio del pintor y se llevó una triste sorpresa: el artista no había trazado una sola línea.
Cuando iba a quejarse, el viejo artista sentó al visitante frente al caballete y le dijo que observara atentamente.
Luego cerr√≥ los ojos, se relaj√≥ varios minutos y con un trazo seguro comenz√≥ a pintar un paisaje de ensue√Īo.
Pasaron las horas y el mercader estaba perplejo y extasiado ante una pintura tan soberbia.
El artista terminó, pidió una paga bastante elevada y el mercader dijo que era mucho por un trabajo de pocas horas.
Después pagó cuando el maestro le mostró cientos de bocetos con los que se había preparado durante meses.

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