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M√°s importante que la paz¬Ö. | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-01 05:00:00

M√°s importante que la paz¬Ö.

Somos una sociedad enferma que lleva generaciones conviviendo con la barbarie: Nacimos con la violencia política, crecimos con la guerrillera y hoy polemizamos si son más perversos los  guerrilleros, los paramilitares, los narcotraficantes  o los delincuentes comunes. Sin embargo, desconocíamos la gravedad de la descomposición del Ejército, institución cuya razón de ser es la defensa  de la sociedad.
M√°s importante que la paz¬Ö.

La cr√≥nica de SEMANA: ¬ďMi hermano fue un falso positivo¬Ē, tiene frases que reflejan la cotidianidad del crimen dentro del r√©gimen militar. El soldado Lu√≠s Esteban Montes narra que los asesinatos no eran casos aislados, eran cr√≠menes premeditados y ejecutados por soldados sicarios, a quienes se les pagaba un mill√≥n de pesos por cada muerto.

El diab√≥lico espect√°culo de hace unos meses, en el cual Alias Rojas, un guerrillero criminal que se presenta en Bogot√° con la mano de su Jefe, Iv√°n R√≠os, a quien hab√≠a asesinado junto con su amante y la sociedad lo aplaude, perdona y premia, fue el mas perverso ejemplo. Adem√°s la legalizaci√≥n de los sicarios por parte del Gobierno, al pagar $ 3¬ī800.000= por muerto de estrato bajo y hasta $ 197¬ī000.000= por directivo, cambi√≥ a los soldados por mercenarios. Pienso que la culpabilidad es compartida por una sociedad que aplaudi√≥ todas estas medidas.

Ahora entiendo al General William Westmoreland (1914 ¬Ė 2005), comandante norteamericano de la Guerra en Vietnam, con su pol√©mica frase que ¬ďhay cosas m√°s importantes que la paz y mucho mas graves que la guerra¬Ē. De √©l se dijo despu√©s que ¬ďhab√≠a ganado cada batalla, hasta haber perdido la guerra¬Ē, precisamente por el deterioro moral de su Ej√©rcito.

En Colombia, buscando derrotar la guerrilla, derrotamos la ética, la moral y los principios básicos de convivencia civilizada. Nada se debe buscar a cualquier precio. Hoy nuestro país, en derechos humanos y convivencia civilizada, es un paria en el mundo.  

Por fortuna la enérgica respuesta del Presidente, al destituir tres generales y otros 24  militares, nos genera confianza y debemos apoyarla, pero deben hacerse cambios profundos en la concepción de la guerra. El problema no es del Ejército, ellos sólo están reflejando los criterios de comportamiento de nuestra sociedad.

Ojala los ¬ďbuenos y los santos¬Ē no salgan ahora recoger firmas para aplicarles a los humildes soldados la cadena perpetua, para limpiar la conciencia de quienes dise√Īaron esta perverso sistema.

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