
En medio de toda esta crisis, cabe destacar la muy acertada gestión del Embajador Fernando Marín Valencia, quien siguiendo la tradición de sus mayores se ha mostrado siempre dentro de una postura seria, serena, conciliadora y sobre todo poniendo de presente los altos intereses de la tradición diplomática y del representativo comercio binacional que fluye entre ambas naciones. Esa actitud, inteligente y ponderada, es la que ha triunfado y la que en estos momentos deja muy en alto el nombre de Colombia.* * *Y en todo este nuevo ambiente, cabe destacar la reactivación de los proyectos binacionales, que sin duda son un instrumento muy efectivo para lograr metas ambiciosas de desarrollo. Ya se ha ordenado destrabar la construcción del oleoducto para sacar el petróleo de Venezuela por el Pacífico colombiano; también el de un tren de alta velocidad y se cuecen otros como los planes viales con Venezuela, Panamá y Ecuador, para buscar una comunicación terrestre ágil y económicamente rentable para el comercio de la subregión. * * *El alza de los combustibles está provocando una crisis mundial que cada día añade nuevos ingredientes. Para atenuar el precio del petróleo, los países están ahora convirtiendo alimentos básicos como el maíz en combustibles y el hambre se extiende en muchas regiones como consecuencia de su escasez. Y como si fuera poco, ahora se anuncia que el costo del gas propano puede llegar a duplicar su precio, lo que ocasionará una grave crisis entre la inmensa cantidad de hogares que lo consumen, lo que se prevé que se incremente el consumo de leña con su impacto inmediato en la deforestación, en la baja de los caudales de agua y en la contaminación.* * *Felicitaciones a Álvaro Navas por esa magnifica iniciativa que ha desarrollado su empresa para brindarle a la ciudad una Casa de la Cultura, destinada a la lectura y a otras manifestaciones intelectuales, en la restaurada casa de su familia en la esquina del parque García Rovira. Es un ejemplo grandioso del balance social de una empresa, digno de imitar, tal como lo recuerda Edmundo Gavassa en su columna.