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Rasgarse las vestiduras | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-03 05:00:00

Rasgarse las vestiduras

Rasgarse las vestiduras

Si bien la eliminación de contradictores políticos, religiosos o de cualquier índole, es un crimen a todas luces repudiable, al menos tiene la explicación de que la intole- rancia condujo a tal proceder; pero asesinar a innumerables personas por el simple hecho de que con ello se pueden lograr prebendas -condecoraciones, ascensos o dinero- es algo que sobrepasa todos los niveles de ignominia, que habla de una pérdida total de los valores éticos y de la influencia funesta de un ambiente que propicia tales desmanes. Ni entre las especies animales más predadoras se presentan semejantes excesos de insensibilidad.

Ante tal situación cabe hacerse algunas preguntas: ¿Será extraño que los dependientes de un patrón que aparece como magnánimo sientan una aversión visceral hacia los opositores de su benefactor? ¿Será justo que el Comandante en Jefe de una tropa imbuida de sentimientos de odio se rasgue las vestiduras ante una actuación violenta de sus protegidos? ¿Tendrán autoridad moral tanto él como sus mayordomos, para juzgar implacablemente a aquellos de sus súbditos que se dejen seducir por los estímulos, pecuniarios o no, y en función de ello desprecien el valor de la vida humana? ¿Cuál será la imagen de una nación donde ocurren tales atropellos, ante los ojos de observadores imparciales y de otras latitudes?

En toda esta tragedia existe un elemento que resulta más incomprensible aún, y es que no se asuma la responsabilidad política de parte de los comandantes del Ejército y de las Fuerzas Militares, ni del Ministro de Defensa, ni del mismo Presidente. Se destituye a los generales que incurrieron en omisiones o lenidad en las investigaciones, pero la línea de mando, y por tanto la responsable, se interrumpe en ellos. ¿Por qué?

De otra parte, se esgrime el peregrino argumento de que las recompensas pecuniarias se establecieron sólo para el personal civil. En una cultura de la delación y del premio a la deslealtad -recordar la mano de Iván Ríos- no es extraño que todo aquel que se mueva principalmente por ambiciones materiales proceda en forma indebida ¿Será que los desplantes mediáticos del Presidente -como el poner contra la pared al Comandante de la Brigada de Villavicencio-, son cortinas de humo para desviar la atención de los responsables indirectos de tan horrendos crímenes?

Definitivamente la Seguridad Democrática les permitió a los colombianos pudientes salir por las carreteras, a los terratenientes continuar con el disfrute plácido de sus pertenencias y a los inversionistas estar tranquilos de que sus capitales están a buen recaudo y les darán pingües ganancias, pero a los jóvenes de extracción humilde y de quienes se presume que no serán extrañados por nadie, les implica una gran inseguridad.

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