Monsiv√°is para la ¬ďciudad as√©ptica¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-04 05:00:00

Monsiv√°is para la ¬ďciudad as√©ptica¬Ē

Carlos Monsiv√°is estuvo por aqu√≠ y no puede quedar inadvertido. Escribe de todo con maestr√≠a ense√Īando la demoledora fuerza de la iron√≠a para comprender los entresijos escandalosos de la pol√≠tica,
Monsiv√°is para la ¬ďciudad as√©ptica¬Ē

la cotidianidad o la espeluznante sencillez de las cosas humanas. Nadie narra mejor la vida urbana en movimiento, sus lógicas, sus desvelos, sus vacíos. Su prosa invita a deambular a deshoras la ciudad para revelar lo que somos y seremos; en las barriadas y calles el universo es circular, la vida es el rebusque y el azar, la fatalidad sin remedio y el presentismo absoluto.

Sus espejos narrativos son perfectos para comprendernos. ¬°Por qu√© razones para muchos santandereanos, los mayores sue√Īos descansan en construir la segunda planta de la casa y darle estudio a sus hijos? El ¬ďmijo estudie para que salga adelante¬Ē, se convirti√≥ en nuestro precepto moral m√°s poderoso. No cooperamos en los negocios, nos situamos en desventaja y regateamos sin fin. Les ganamos a las mafias en la siembra de desconfianza.

Las clases medias son emblem√°ticas del letargo que sufrimos: lo quieren todo, demuestran otra cosa y con sacrifico compran carro nuevo. Las √©lites los excluyen sin pudor. Acomodarse es su destino. Los ricos de por aqu√≠, a quienes llaman ¬ďburros con plata¬Ē, que aunque anta√Īo fueron muy reconocidos, nadie determina hoy; pero llegaron ¬ďnuevos ricos¬Ē que dispararon el consumo y adornan la ciudad. Est√°n siendo acogidos con orgullo como a los extranjeros, sin sospechar que portan la f√≥rmula de las nuevas violencias que desgarran.

A los j√≥venes de las barriadas los consumen la exclusi√≥n y el ¬ďno futuro¬Ē. Son el detonante vivo de la tragedia. Se embriagan de cumbias y psicoactivos, como muchos en los ochenta lo hicimos con rock y sinceras utop√≠as. Pero los est√°n matando a diario sin que se prendan las alarmas como hicimos con ¬ďlos parches¬Ē, cuando en los ochenta paralizaron Bucaramanga sin piedad.

Poco qu√© hacer. En estas ciudades campea la desesperanza; muchos padres acuden al rebusque, sus hijas comercian con el cuerpo por escasos pesos y los chicos ingresan al delito gradu√°ndose de ¬ďguerreros urbanos¬Ē que terminan poniendo en jaque hasta los viejos. Ya pas√≥ en Medell√≠n y en Sao Paulo y en Par√≠s y las autoridades ah√≠, perdidas e inm√≥viles, ocultando en ocasiones lo que pasa. En Bucaramanga tenemos hace tiempo, un ¬ďdispositivo as√©ptico¬Ē que ha legitimado la exclusi√≥n: ciudad bonita, de la alegr√≠a, la m√°s cordial, la de los parques. Si no muere ese imaginario el c√≠rculo vicioso triunfar√°.

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