La cuerda se rompe por lo más delgado | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-05 05:00:00

La cuerda se rompe por lo más delgado

Siempre sucede, y en lo que tiene que ver con la crisis que afronta nuestro querido Ejército, no podía ser de otra manera. Tratar este tema no es nada fácil.
La cuerda se rompe por lo más delgado

 Quienes me hacen el honor de leer mis columnas semanalmente, conocen mi afecto especialísimo por esta institución, que hoy está en el ojo de huracán ante el mundo entero. Una Institución que ha llevado sobre sus hombros la responsabilidad de la política de Seguridad Democrática, la espina dorsal del Gobierno del presidente Uribe.

Para quienes de cerca vivimos la vida de los hombres en armas, sentimos con dolor de patria el acontecer de estas últimas semanas, al conocer que puede existir culpabilidad de algunos miembros de la fuerza en los abominables hechos que se conocen como los desparecidos de Soacha. Todavía me resisto a creer que esas prácticas aberrantes puedan haber ocurrido, conociendo de cerca los permanentes esfuerzos que el mando hace sobre el respeto de los Derechos Humanos.

He tratado de indagar, conocer si es cierto que se ha entregado dinero a quienes realizaron esas operaciones, como el Señor Fiscal de la Nación lo manifestó, o si les fueron otorgados permisos; nada de eso existió. ¿Cuál es el beneficio entonces? ¿Cuál es la verdad y cuál el fondo real de tan execrables actos?
Hay muchas preguntas sin respuestas, ¿Hasta dónde la presión que el Primer Mandatario ha ejercido sobre la Fuerza Pública en procura de resultados para mantener aceitada la máquina de la seguridad Democrática, la que tanto respaldo nacional le ha dado, puede abrir una tronera como esta por donde se escapa la institucionalidad?

No se puede decir que ésta no existe, ni ha existido, cuando al otro día de las decisiones tomadas con la baja de un importante número de miembros del Ejercito, salió a través de los medios, más aun, desde el exterior, a maltratar al comandante de la IV División, a lo cual yo diría, si tiene informes de su comprometimiento cono comandante en asuntos non santos, échelo, pero eso de dar fuete público, como en varias ocasiones lo hemos visto, lo cual da dividendos políticos, nos puede conducir a caminos escabrosos como lo estamos viendo.

Ojalá este costo que están pagando unos oficiales de nuestro Ejercito con brillantes hojas de vida, sirva para el fortalecimiento de la Institución y que esta política de Seguridad Democrática, la que puede estar haciendo agua, se reencuentre; Dios y la Nación se los reconocerán. Además, debe contribuir al fortalecimiento de nuevas y mejores políticas para derrotar a los enemigos de la paz. No llegaremos a ver la luz al final del túnel midiendo con litros de sangre la labor de quienes tienen la responsabilidad de ser comandantes.

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