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Que la nariz no se le crezca más de la cuenta | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-05 05:00:00

Que la nariz no se le crezca más de la cuenta

Todos, en algún momento de la vida, han escuchado la historia de Pinocho, ese personaje infantil que estaba hecho de madera y al que le crecía la nariz cada vez que decía una mentira. Sí, ese mismo con el que se asocia a todas aquellas personas mentirosas.
Que la nariz no se le crezca más de la cuenta

Los jóvenes argumentan que una que otra mentirita no le hace mal a nadie. Por el contrario, puede librarlos de pasar un mal momento y, por qué no, disfrutar de un rato divertido.

 

Sin embargo, quienes aseguran no tener la costumbre de mentir, afirman que no hay nada más incómodo en la vida que quedarse con la duda de si es real o no lo que con tanta seriedad la otra persona está sosteniéndole en la cara.

Los casos en los que más se opta por no decir la verdad es para evitar un castigo de los padres. “Mamá vamos a ir sólo niñas”, “llegué tarde porque había un trancón tenaz, no te imaginas”, “perdí la evaluación porque el profe me odia”, “no te contesté porque se me descargó el celular”.

Entre compañeros y amigos existen otras para evadirse. “No te invité porque pensé que ya te habían invitado”, “te debo el regalo”, “vayan ustedes, prefiero quedarme en la biblioteca”, “paga tú y más tarde te pago”, “yo te dije ¿no te acuerdas?”.

Además de los ejemplos mencionados, existen quienes tienen la manía de mentir con el ánimo de hacer daño. Recuerde aquel refrán popular: “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”.

¿Por qué la juventud miente? A esta pregunta respondieron ellos y ellas a Jóvenes.

¿Por qué la juventud miente?

Natalia Ximena Guerra y Sara Juliana Quiroz son estudiantes del colegio de la Santísima Trinidad. Ellas son amigas y quisieron hablar hoy para Jóvenes frente al tema. Natalia dice que generalmente los adolescentes dicen mentiras porque son muy reprimidos por sus padres, entonces no dicen la verdad sino lo que sus papás quieren escuchar.  

Por su parte Sara considera que los jóvenes se dicen mentiras entre ellos mismos, tal vez para pertenecer a un grupo, para no ser los diferentes y para estar a la moda junto con sus amigos. Y cuando les dicen mentiras a sus padres, es por que ellos mismos no les han dado la suficiente confianza, por miedo a su reacción ya que a veces causa peleas. También les mienten para no desilusionarlos.

nos escriben
Caras vemos y corazonesÂ…

Jorge Armando Sanabria
Lector de Jóvenes / Especial para Vanguardia Liberal

La mentira es tal vez un hecho que comenzó con Adán y Eva. La historia la culpa a Ella del destierro por creer precisamente en un argumento falso. A partir de ese momento han sido muchas las historias en las que una mentira ha sido protagonista, tanto que se ha convertido en una actitud que cotidianamente ponemos en práctica y que ya forma parte de nuestra vida.

Es por eso que ya no nos sorprendemos cuando se nos pide una ‘ayudita’ para atacar a alguien con falsos testimonios o cuando nos valemos de todo tipo de trucos para obtener beneficios que no nos corresponden.  Y eso sin hablar del Congreso, la Iglesia o las Fuerzas Armadas, esferas de la sociedad diariamente cuestionadas por nosotros mismos.

En algunos casos convivimos tanto con la mentira, que perdemos la visión de lo que es correcto y de lo que no. Pero sólo en sus principios y valores morales está la posibilidad de que su nariz crezca como la de pinocho; que se convierta en un mitómano a quien no se le pueda creer nada y que corra el riesgo de perder la confianza y el respeto que le tienen los demás.

Usted decide: Decir de vez en cuando mentiras y justificar su actitud con la frase “es que era necesario” o nunca decir una mentira y hacer de la honestidad una de las virtudes que guíe su vida.

LISTA
Las que se han vuelto costumbre

  1. Ya voy saliendo.
  2. Estaba a punto de llamarte.
  3. En cinco minutos vuelvo.
  4. No lo volveré a hacer.
  5. Jamás te he mentido.
  6. No te llamé porque se me perdió tu número. Dámelo otra vez.
  7. ¿Me llamaste? No tengo ninguna llamada perdida. Tan raro.
  8. No me molesten porque yo tengo un tío que es policía.
  9. ¿Llorando yo? No, creo que me va a dar conjuntivitis.
  10. Me demoré porque me habían dejado sin llaves de la casa.
  11. Mis padres sí me dieron permiso. No fui a la fiesta porque me dio ‘mamera’.
  12. No importa, igual no quería.
  13. No me llames porque no voy a estar. Seguro yo te llamo.
  14. ¿No te había pagado? Qué pena, no me acordaba.
  15. Te juro que no te vi.

LISTA
Para evitar momentos amargos

  1. No hice la tarea porque estaba enfermo(a)
  2. Ya tenía el trabajo listo pero cuando iba a imprimir, el computador me borró todo lo que había hecho.
  3. ¿La plata? Me la robaron.
  4. Los papás de mi amigo(a) insistieron en que me quedara.
  5. Yo no quería pero no me di cuenta.
  6. Eso le pasó a la prima de una amiga.
  7. Cuando lo cogí ya estaba dañado.
  8. Yo no fui.
  9. Me siento mal.
  10. Yo llegué temprano.

LISTA
Las que hacen daño

  1. Vimos a tu novio(a) con otra(o)
  2. Tu mejor amiga (o) habla muy mal de ti
  3. No estudies para la evaluación de mañana. La aplazaron.
  4. Espéranos acá. Ya venimos.
  5. A la fiesta toca ir disfrazados.
  6. Primero consígueme dinero y después te soluciono tu problema.
  7. Puedes confiarme tus secretos. Los guardaré como una tumba.
  8. Lo que hice fue con la mejor intención.
  9. ¿Tus padres cómo se enteraron?
  10. Me parece el colmo que sean así contigo. Yo con ellos a metros.

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