La tierra es para el desarrollo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-07 05:00:00

La tierra es para el desarrollo

En Colombia no hay política de tierras. Tampoco de desarrollo rural. Tal vez nunca las ha habido. Los fracasos de las reformas agrarias son evidentes.
La tierra es para el desarrollo

Si bien se han rescatado algunos instrumentos de política sectorial durante el presente gobierno, eso no es suficiente. Países que están buscando caminos para crecer y tener un desarrollo sostenido, como el nuestro, tendrán mejores posibilidades si logran entender el signo de los nuevos tiempos.

El impacto de una mayor poblaci√≥n global, sumado a mayores ingresos per c√°pita, gener√≥ un incremento en los precios de los alimentos y un alto impacto ambiental, que se manifest√≥ en el calentamiento del clima y en des√≥rdenes sociales. Esos dos factores -independientemente de que los ¬ďyupies¬Ē del mercado de capitales jueguen con la comida del mundo-, se mantendr√°n, pues la poblaci√≥n no dejar√° de demandar alimentos. Y √©stos hay que producirlos y suministrarlos en condiciones de competitividad.

No es precisamente el minifundio el modelo para hacerlo. Continuar con el reparto de tierras es volverle las espaldas a las posibilidades del futuro. Son leg√≠timos los intereses de la poblaci√≥n aborigen del Cauca, que busca mejores opciones de desarrollo. No obstante, ellos contin√ļan creyendo, como en los sesenta, que la √ļnica forma para lograrlo es a trav√©s de la distribuci√≥n de tierras. Por esa v√≠a, la del minifundio, lo √ļnico que van a prolongar es la espiral de pobreza.

En una intervenci√≥n reciente el Presidente de la Rep√ļblica dijo que la poblaci√≥n aborigen tiene el 27% del territorio nacional. En valores absolutos significa que 1.3 millones de personas (3% de la poblaci√≥n total de Colombia), posee 30,7 millones de hect√°reas de las 115 millones que tiene el pa√≠s. Son pues, los mayores propietarios de tierras. Pero aqu√≠ no se trata de hablar de concentraci√≥n o no de la tierra en manos de unos pocos. La pregunta v√°lida es si esas tierras est√°n generando la riqueza que deben producir para tener una poblaci√≥n ind√≠gena en mejores condiciones de vida.

La política rural en Colombia no puede abstraerse de esa premisa. Tiene que estar asociada a la generación de riqueza; ver cómo Colombia usa el inmenso potencial como país tropical, para dar un salto cualitativo en el desarrollo económico.

Es urgente fortalecer esquemas que hagan viable ¬ďproducir para repartir¬Ē, en lugar de los que propenden por ¬ďrepartir para producir¬Ē. Se trata de generar riqueza, de hacer que la econom√≠a crezca para generar inclusi√≥n social a trav√©s del empleo, y redistribuci√≥n a trav√©s de la pol√≠tica fiscal. Eso implica modernizar el campo, llevar m√°s inversi√≥n y productividad, para vender al mundo lo que requiere: alimentos y energ√≠a.

El Presidente tiene que marcar un punto. No puede detenerse a pensar en las protestas de hoy, sino en las posibilidades del ma√Īana. Sabemos que el Presidente Uribe no se arruga.

* Presidente ejecutivo de Fedeg√°n

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