Huchear los perros | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-08 18:41:00

Huchear los perros

He venido rastreando en la prensa en artículos de opinión, los espantosos hechos que eufemísticamente denominamos en Colombia falsos positivos.
Huchear los perros

A pesar de ser una pateadura, el idioma da para todo. Algunos de los articulistas están contagiados de la rabia canina que infecta el espíritu de este país poblado ya de incontables monstruos. Veo comentarios simplistas, en donde a dentelladas se culpa a Uribe de todo, hasta de los aguaceros. Sí, el compulsivo Uribe responsable de todo.

Venimos de una violencia y un atraco al erario, que no para desde los a√Īos de Zea y Nari√Īo. ¬ŅUna inclinaci√≥n proclive al delito por la desaforada fornicaci√≥n entre razas multicolores, pariciones en serie, que antecedieron al invento de Ford, fiebre aupada por la picadura de alima√Īas, calor del tr√≥pico, congelaciones, aguaceros sin fin, humedades, sequ√≠as, atardeceres y arreboles de fuego? Es posible que ese ritual asesino al que nos hemos dedicado por siglos se deba a eso y mucho m√°s. Seudo antrop√≥logos llegan afirmar que: por nacer en donde todo fue exuberante, de co√Īos y nalgas de mujeres palmera, √°rboles que rascan las hojas con las nubes, que bien se orde√Īan como medicina o como leche.

Alucinante. Si supi√©ramos de d√≥nde se origina tanta maldad, ¬Ņqu√© desata la violencia? ¬Ņcu√°les los est√≠mulos desencadenantes de la barbarie? para erradicarlos, o simplemente paliarlos, dar√≠amos todo. Existe un c√≠rculo vicioso, carboneros y atizadores cultos, que le lanzan carbones a la hoguera y as√≠ el fuego no se extingue jam√°s. De esos comentarios rabiosos, en donde Uribe es el luciferino presidente que nos ha conducido como falso profeta a una tragedia en vez de a la paz prometida, se salva el recordatorio de infamias extremas de Eduardo Escobar. Nos recuerda la maldici√≥n a que hemos estado signados desde hace tiempos. Mala memoria.

Se nos olvida el macabro ritual en el que los alcaldes de las lejan√≠as, personeros, polic√≠as, colonos sal√≠an a cuiviar, a cazar indios cuivias, de eso fue hace muy poco. Dice Escobar, y lo hemos olvidado, que los estudiantes de medicina de la Universidad de Barranquilla, ante la ausencia de cad√°veres, mataban a pordioseros que dorm√≠an en los jardines del Alma M√°ter, para luego tasajearlos en los quir√≥fanos. Prosigue con la barra de abogados de Ibagu√©, que engordaban, ba√Īaban, rasuraban, y aseguraban en sumas millonarias a ancianos que luego lanzaban de los puentes.

El honroso r√©cord mundial de Garavito, el tierno asesino de ni√Īos, ¬ŅC√≥mo nos parece? No sobresalimos en muchas cosas, pero en el crimen somos los primeros. Pero, para qu√© seguir recordando monstruos, esta √≠ndole tr√°gica de los colombianos, si otro obst√°culo que impide sanarnos, es la fr√°gil y olvidadiza memoria, obnubilada por la rabia y el rencor. Alberto Mendoza Morales en un macanudo art√≠culo de El Tiempo, sue√Īa con encontrar la medicina a esta barbarie. Se requiere de una poda hasta las ra√≠ces, dice. Hay que crear centros de reflexi√≥n que atraigan a las personas por la v√≠a del magisterio. Aconseja, √≠nsulas del buen sentido para estos tiempos de confusi√≥n rabiosa.

Llamar a los que no est√°n en juego para vencer ni perjudicar a nadie. Esos son, dice Mendoza Morales, los que transitan los caminos de la creatividad, los desequilibrados en este mundo ca√≥tico, literatos, ut√≥picos, poetas, visionarios de la luz, forjadores de sue√Īos, profetas. M√°s corales, m√°s m√ļsicos, m√°s pinacotecas, m√°s salsa. Y se pregunta ¬Ņser√°n ellos? ¬Ņtendremos la capacidad de o√≠rlos y entenderlos? Quiz√°s sea ilusorio, pero habr√° que intentarlo O ser√° tan catastr√≥fica la senda por la que transcurre el hombre que, como dice Eduardo Escobar, redimirnos en la degradaci√≥n.

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