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Obama, Uribe y nosotros | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-09 05:00:00

Obama, Uribe y nosotros

Durante seis a√Īos largos, √Ālvaro Uribe tuvo un amigo leal y poderoso en Washington. Esta amistad no se basaba en gustos ni en caprichos, sino en compartir una agenda pol√≠tica y una actitud profunda ante la vida.
Obama, Uribe y nosotros

Los adjetivos no son del todo exactos, pero allá se diría que Uribe es neocon y aquí, que Bush es la derecha. Entre los dos amigos puede haber la distancia que separa a dos culturas, pero el proyecto de ambos es esencialmente idéntico: existe el Mal, sabemos quién lo encarna, y haremos todo para derrotarlo. El Mal, para Bush, era Al Qaeda y para Uribe, por supuesto es la Farc.

Esta simplificación del universo le daba a Bush y le da a Uribe su fuerza, su coherencia y su furioso apoyo popular. Y es que los dos redujeron el gobierno a un dilema tajante y sin matices: amigo o enemigo, el que no está contra mi enemigo es mi enemigo. Bush es mi amigo, Uribe es mi amigo y lo demás me sobra.

 

La parte más visible de la alianza fue la ayuda militar que recibimos. No el Plan Colombia que Clinton concibió contra la droga, sino el que Bush aceptó re-dirigir contra las Farc. Y no sólo -ni tanto- el dinero (que falta nos hacía) sino la inteligencia, los comandos gringos y la tecnología de punta que están moliendo a las Farc en el Guaviare.

Bush hizo otras cosas por Uribe. Le dio los waivers o excusas que el Congreso de mayoría demócrata exigía para seguir la ayuda militar. Le abrió puertas en Europa, cuyas cancillerías dejaron de ocuparse de los derechos humanos. Le abrió las llaves del crédito internacional. Y por supuesto se jugó lealmente para lograr la aprobación del TLC.

La lealtad de Uribe no fue menos -fue más. En contraste con México y con Chile, que se opusieron a la invasión de Irak, Colombia trabajó para Bush e incluso le entregó el memorando secreto de la ONU sobre las armas de destrucción masiva. En medio de su guerra total contra las Farc, Uribe ofreció tropas para ir a Afganistán. Nuestro ministro-veleta de Defensa ahora es un amigo ardiente de Israel. Y sobre todo en América Latina, que es lo que está a su alcance, Uribe ha sido la cabeza de puente contra Chávez, Correa, Evo y los demás que se atrevieron a oponerse a Bush.
 
Pero Bush, el amigo, acabó mal. Dos guerras empantanadas, la más aguda crisis financiera en un siglo, el planeta en peligro y peor que todo, un retroceso del mundo a la caverna mental y cultural. Desde Harding, los Estados Unidos no habían tenido un Presidente tan malo ni tan impopular.

Obama fue el senador m√°s progresista de su legislatura: la ant√≠poda de Bush. A Colombia no ha hecho sino dos referencias espec√≠ficas: la de los sindicalistas asesinados, y la carta a Uribe donde desaprueba ¬ďsus ataques a las autoridades judiciales y periodistas¬Ē que estaban investigando a los parapol√≠ticos. A los amigos de Obama no les gusta Uribe: Nancy Pelossi lo rega√Ī√≥ en su cara y Al Gore no fue a Miami para no encontr√°rselo. La Casa Blanca ya no ser√° la casa del Presidente Uribe.

Con agravantes verdaderamente serios. La pelea destemplada con Vivanco, una persona respetada e influyente en el Congreso de Estados Unidos. Mucho peor, la costumbre de los ¬ďfalsos positivos¬Ē que el Presidente Uribe vino a descubrir despu√©s de seis a√Īos de respirarle en la nuca a generales, coroneles y tenientes. El mismo Bush tuvo que vetar a tres unidades del Ej√©rcito, o sea que con Obama los derechos humanos van a ser un dolor de cabeza para Uribe.

Y está la recesión internacional que bajará nuestras ventas, la inversión extranjera y el crédito externo, lo cual implica problemas fiscales y menos plata para acabar con las Farc. E implica que el TLC se enredará del todo, porque el proteccionismo se pondrá de moda y porque los Demócratas barrieron además en el Congreso.  

El mundo entero celebra la elección de Obama, pero en los salones altos y cerrados de Colombia hay un lamento.

Es porque Bush encarnó el miedo y Obama la esperanza, pero en Colombia sigue gobernando el miedo.

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