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No se raje al momento de evaluar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-10 02:39:36

No se raje al momento de evaluar

Suena el timbre. Esto indica que el descanso terminó y que ya es hora de entrar al salón, donde los estudiantes serán recibidos con una evaluación que ya estaba programada.
No se raje al momento de evaluar

Comienzan a aflorar los nervios, pues no saben si la gran lista de información que se aprendieron de memoria durante el día anterior, será suficiente para aprobar. “No hay nada seguro, quién sabe con qué saldrá el maestro ahora”, dicen muchos.

Por lo general, una evaluación, previa, qüiz o, como cada quien quiera llamarlo, consiste en una larga lista de preguntas cuya respuesta es única. Algunos maestros esperan que trascriban ‘al pie de la letra’ lo que dice el texto, libro o material de consulta.

La respuesta estaba en la línea dos, del párrafo tres, de la página 27 del segundo capítulo…
¿Es correcto evaluar de esta manera?

De acuerdo con un informe del Ministerio de Educación Nacional, a propósito del Foro educativo nacional “Evaluar es valorar”, que se llevó a cabo del 21 al 23 de octubre pasados, en Bogotá, “la evaluación debe ser vista desde una perspectiva ética y de inclusión, en la cual se deben tener en cuenta los procesos cognitivos, la diversidad cultural, étnica, social, ideológica, religiosa y sexual, entre otros aspectos”.

“Así mismo, enunciaron que a la hora de evaluar se deben incorporar prácticas pedagógicas contextualizadas, construir un sistema de evaluación flexible y pertinente, y propiciar la participación del estudiante en los procesos de evaluación (…). Implementar herramientas de evaluación de acuerdo con el contexto local, de manera que sean flexibles y se ajusten a las particularidades de los docentes y de los estudiantes”.

Con el fin de reconocer cuáles son los aspectos negativos que identifican las evaluaciones de hoy y tener más claro cuál debe ser su papel en el proceso formativo, Vanguardia Liberal consultó a algunos maestros.

Deben aplicarse

Las evaluaciones en la formación académica de los estudiantes debe motivar el trabajo escolar, verificar el dominio de las competencias, detectar qué saben hacer con la información e identificar las fortalezas y/o debilidades para, así, permitir el alcance de los logros propuestos, captar los procesos educativos y aplicar correctivos pertinentes o tomar decisiones que mejoren el desarrollo de los procesos.

Así lo reconoce Diana María Tovar Osorio, maestra de español de la Escuela Normal Superior de Bucaramanga, quien destaca que la evaluación debe enfocarse en el desarrollo de un proceso continuo e integral que vaya ligado con la planificación y las prácticas pedagógicas.

“La idea es que se despierte en ellos esa habilidad que les permita dialogar internamente, tomar conciencia de su propio proceso de pensamiento, examinarlo y contrastarlo con el de otros, realizar autoevaluaciones y autorregulaciones, y reflexionar sobre lo que se hace, cómo se hace y por qué se hace”, señala Diana María Tovar, al tiempo que agrega que al estimular esas habilidades, el educando toma conciencia de su propio proceso de aprendizaje, de sus avances, estancamientos, de las asociaciones que lo han hecho progresar y de aquellas que lo han inducido al error.

A lo largo del tiempo, las evaluaciones han sido vistas por los estudiantes como algo que produce miedo. Frente a esto, la maestra de la Escuela Normal dice que así sucede porque las evaluaciones están diseñadas para que la persona rompa los esquemas memorísticos tradicionales, aplique los contenidos en otras situaciones y contextos, mediante el desarrollo del pensamiento. Él no está acostumbrado a esto.

“Cuando no logra aprobar la evaluación y siente que lo estigmatizan, el temor se agudiza en el educando”.

Además, agrega Diana Tovar, algunos maestros han sembrado el pánico y el terror con las evaluaciones y pruebas con carácter de castigo, pues buscan demostrar que su área de conocimiento tradicionalmente sólo la aprueban pocos estudiantes. Contrario a esto, se debe permitir que la evaluación se convierta en una herramienta que respete las diferencias individuales y que sea considerada como un acto placentero y que humaniza.

Los ejercicios o espacios que se plantean para evaluar no deben ser de carácter memorístico, como fechas y datos exactos, o cualquiera que busque la repetición, finaliza Diana María Tovar.

LISTA
Las que no deben hacerse
La maestra Graciela Duarte señala:

1. La evaluación como castigo: aquellas que se imponen porque el grupo de estudiantes se comportó mal.
2. La evaluación como repetición: es la que se basa en llevar nuevamente al papel los apuntes.
3. La evaluación estándar: Las que se realizan en grupos. Se escoge un líder para socializar lo que hicieron y, al final, la nota que gana el expositor es la misma para el resto de los integrantes.

preguntas y respuestas
Para tener en cuenta
josé de jesús meléndez h. / Profesor de matemáticas – Colegio INEM

¿Cuál es la razón de las evaluaciones que se les asignan a los estudiantes?
“Conocer la efectividad del proceso educativo, tener elementos de juicio que permitan diseñar estrategias de mejoramiento para la retroalimentación y cualificar y cuantificar el alcance de los logros del estudiante para su promoción”.

¿Cuál es el verdadero enfoque o metodología que deben tener las evaluaciones?
“La educación es un proceso de formación integral, por lo tanto debe contemplar las mismas dimensiones, es decir, evaluar procesos y evaluar resultados.
Debe fundamentarse en características o criterios pedagógicos, técnicos y legales de elaboración y aplicación. Tener en cuenta indicadores, evaluación del resultado y del proceso de manera cuantitativa y cualitativa, considerar el error como fuente de aprendizaje, diferencias individuales, participación, objetividad, pertinencia, oportunidad, tiempo de aplicación y uso de herramientas tecnológicas que permitan medir y comparar”.

¿Por qué durante mucho tiempo han sido vistas como algo a lo que debe tenérsele miedo?
“Por ser un proceso muy complejo. Se cometen muchos errores de enfoque, planeamiento y ejecución que hacen que el alumno no vea en la evaluación una forma de conocer sus fortalezas y debilidades para el mejoramiento de su aprendizaje”.

¿Cuál es el tipo de evaluaciones que no deben implementarse?
“Las memorísticas, las que son muy extensas y las que se conocen como ‘cascaritas’.
Las instituciones educativas deben ser capacitadas y dotadas de herramientas tecnológicas, como las utilizadas por el Icfes, para el  análisis estadístico de resultados (promedios, desviaciones) que permitan medir la eficacia de las estrategias metodológicas y planes de mejoramiento”.

Lo que dice la ley
El decreto 230 de 2002 señala:

1. Los establecimientos educativos tienen que garantizar un mínimo de promoción del 95% del total de los educandos que finalicen el año escolar en la institución educativa.

2. La evaluación de los educandos será continua e integral, y se hará con referencia a cuatro períodos de igual duración en los que se dividirá el año escolar. Los principales objetivos de la evaluación son: a) Valorar el alcance y la obtención de logros, competencias y conocimientos por parte de los educandos; b) Determinar la promoción o no de los educandos en cada grado de la educación básica y media; c) Diseñar e implementar estrategias para apoyar a los educandos que tengan dificultades en sus estudios, y d) Suministrar información que contribuya a la autoevaluación académica de la institución y a la actualización permanente de su plan de estudios. Los cuatro informes y el informe final de evaluación mostrarán para cada área el rendimiento de los educandos, mediante una escala dada en los siguientes términos: Excelente, sobresaliente, aceptable, insuficiente, deficiente.

En lo que se cae

El enfoque de las evaluaciones debe ser formativo y continuo. No aplicarse sólo en tiempos determinados, como al final de cada periodo o al final de un libro, por ejemplo.

Este es el pensamiento de Graciela Duarte de Aguillón, maestra de la Escuela Normal Superior de Piedecuesta, quien afirma que las evaluaciones deben generar expectativas en los educandos, con el fin de que se motiven a participar en el proceso de aprendizaje y construcción de conocimiento.

“Históricamente las evaluaciones se han utilizado para medir, juzgar y comparar procesos, lo cual conduce a que el estudiante se sienta amenazado. Además, la evaluación memorística y repetitiva no contribuye a la formación ni a la construcción del ser pensante que se necesita en la época actual”, afirma Graciela Duarte, quien concluye diciendo que debe erradicarse del sistema educativo la evaluación que no tiene en cuenta al niño y al joven en su integralidad.

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