
Según dicen, uno de los motivos por lo cual no nos tuvieron en cuenta dentro de la escogencia de las sedes, se debió a la falta de gestión oportuna, por parte nuestra. Y creo que fue así, pues no de otra forma se acepta que Bucaramanga, como ciudad, hubiera sido considerada inferior a Pereira, Manizales o Armenia, todas ellas sí seleccionadas.Pero nunca es tarde. El llamado es, entonces, a que en forma unánime, las autoridades, los políticos, lo gremios, las universidades y colegios, y la ciudadanía en general, solicitemos se revise o se amplíe la decisión tomada.Es claro que los frutos que deja a la ciudad sede, un evento de esta naturaleza, son innumerables. Como primera medida, las condiciones exigidas por los organizadores, según información que conocimos, obligan a ejecutar ciertas obras que de otra forma se aplazarían. Tal es el caso de la adecuación de nuestro Estadio, que fuera de su gramilla sintética, tiene múltiples falencias. Además de ello, se tendría que atender la infraestructura de transporte, empezando por el aeropuerto y sus vías de acceso, la infraestructura hotelera y todo lo relacionado con la seguridad ciudadana. En síntesis, la ciudad se tendría que arreglar en todos su aspectos, y eso, por sí solo, sería una magnífica consecuencia de nuestra aspiración.Como bien se sabe, gracias al reciente apoyo de nuestras primeras autoridades, doctores Serpa Uribe y Vargas Mendoza, será una realidad la pronta visita del Comité Directivo de la Federación Colombiana de Fútbol para sesionar en Bucaramanga, lo cual significa que tendremos la posibilidad, no solo de mostrar la ciudad, sino de plantear nuestros propósitos para adecuarla a los requerimientos establecidos para un evento de la trascendencia de un torneo mundial. Esperamos que esta visita de quienes tienen la potestad de decidir las sedes del mencionado torneo, sea decisiva para que tan justa aspiración sea atendida.