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Libertad para confiar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-13 05:00:00

Libertad para confiar

No trate de tomar la mano de Dios;¬† perm√≠tale a √Čl¬† tomar la suya. Deje que √Čl sea el que lo sostenga y¬†¬† usted sea el que conf√≠a.
Libertad para confiar

La famosa promesa hecha a Abraham fue que sería padre de los fieles y que todas las naciones de la Tierra serían benditas en su descendencia. Pero había un problema: Abraham no tenía un hijo. Todo lo que tenía era una promesa de que tendría un hijo.

Los a√Īos transcurrieron. No hab√≠a hijo. Dios lo hab√≠a prometido, pero no hab√≠a evidencias. Adem√°s, hab√≠a un absurdo biol√≥gico en el centro de todo esto: Sara era una mujer anciana y est√©ril.

Si hubiese una situaci√≥n en la que se ve claramente que es un caso para que Dios ayude a los que se ayudan a s√≠ mismos, este era el tal. Abraham y Sara, incapaces de concebir un hijo, concibieron un plan: la sierva de Sara, Agar, tendr√≠a el ni√Īo. Este plan ten√≠a sentido. Fue aceptado y llevado a cabo. Agar qued√≥ embarazada e Ismael naci√≥.

Unos a√Īos m√°s tarde Sara concibi√≥ y dio a luz a Isaac.

Un hijo nació porque Dios lo había prometido; el otro hijo nació porque Abraham y Sara dudaron. El mayor desastre en la vida de Abraham fue usar a Agar para lograr lo que pensó que Dios quería para él; el gran logro de su vida fue lo que Dios hizo por él dejando de lado todo programa o plan que Abraham había puesto en acción.

La lección de esta historia es clara: en el mismo momento en que comenzamos a manipular personas para tener control de las circunstancias, nos volvemos esclavos de nuestros propios planes y tenemos que vivir con angustiosas e imprevistas consecuencias. La vida de libertad es una vida de recibir, creer, aceptar, tener esperanza. Porque Dios libremente cumple sus promesas, nosotros somos libres para confiar.

Nadie entendi√≥ esto como Pablo. √Čl sab√≠a que no somos personas completas hasta que estamos libres, y que no estamos libres hasta que no confiemos. √Čl se enfrent√≥ a la realidad de que la religi√≥n repetidamente cae presa de la insaciable voluntad de los seres humanos para hacer y controlar, y as√≠ se burla de esa libertad. Y proclam√≥, con un poder inusual y efectividad, que Dios en Cristo nos ha hecho libres de la compulsi√≥n, que podemos ser libres en ese estado original de la creaci√≥n: libres para vivir en una comuni√≥n de alabanza y confianza en Dios, libres para vivir en una relaci√≥n amorosa y servicial con otras personas.
En Dios he confiado; no temer√©; ¬Ņqu√© puede hacerme el hombre?

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