
Paciencia. Esa es la primera cualidad que necesita cualquier ciudadano para asistir a una sesión ordinaria del Concejo de Bucaramanga. Más de 40 minutos debe esperar desde la hora pactada, hasta cuando Nubia Suárez, la secretaria general, realiza el tercer llamado a los ediles para comenzar la sesión.Después de dos intentos y la sala semivacía, los pocos asistentes respiran. Señor presidente, hay diez concejales. Hay quórum decisorio, afirma Suárez. Con la mitad más uno empieza la agenda y el primer turno es para el funcionario citado por la corporación.Pero en realidad este es el comienzo de un ambiente que podría calificarse como colegial. Mientras los funcionarios rinden cuentas sobre su gestión, la mayoría de sus compañeros se concentra en otras actividades.En los casi 30 minutos que puede tardar el funcionario en su exposición, como sucedió el pasado jueves, hablar es quizá la acción que encabeza la lista de distracciones: se paran, saludan, cambian de asiento, desaparecen por arte de magia para después regresar.Y pese a ser el lugar donde en teoría deben debatirse los problemas de la ciudad, en ese recinto pareciera no importar la puntualidad. Algunos concejales interrumpen con el rechinar de sus asientos, porque llegan hasta hora y media después de citada la sesión.Es que no importa la horaLa llegada de los ediles parece estar a tono con la característica de que a cualquier hora puede haber sesión. La secretaria general confirma que no importa el orden de llegada. Es entonces cuando ella procede a marcar chulo en la lista de asistencia.Por deducción, las estadísticas que pueden observarse en las fichas son bastante relativas. Un concejal puede registrar 88 asistencias actualizadas a 10 de julio, pero existe la probabilidad de que sólo haya asistido a la mitad de ellas y de paso haya llegado tarde.Igual, aclara la secretaria, a los ediles se les paga por día asistido. Es decir, $280 mil por sesión, según informa Cleomedes Bello, presidente del Concejo.Tras más de cuatro horas de observación, queda una pregunta: ¿Habrá representación del pueblo cuando los ediles llegan tarde, abandonan la sala, dedican poca atención o deciden no asistir?Ráfaga de preguntasSea desde la sala de prensa o desde el palco para el público, arriba donde se siente calor como en un sauna, notará que los ediles hablan por celular, revisan correspondencia, comen frutas o envían a sus emisarios para preguntar ¿qué es lo que usted hace acá?, como le sucedió a esta periodista. Todo, menos interesarse por debatir los problemas de la ciudad.Se sienten observados, tratan de cambiar sus posturas, pero siguen distraídos Por su parte, la junta directiva integrada por el presidente, vicepresidente y segunda vicepresidenta, guarda un sutil silencio.Lo curioso es que apenas el funcionario finaliza su exposición, los concejales se muestran muy interesados en el tema y en preguntar por qué tal obra no se ejecutó o por qué no se especifican las inversiones.No se sabe si es coincidencia, pero después de una intervención de más de 30 minutos por parte del director del Instituto Municipal de Cultura, un concejal saluda: Agradecemos la presencia del director del Instituto de Cultura y Deporte de Bucaramanga.Cabe destacar que el pasado miércoles Vanguardia Liberal asistió a otra sesión y la situación fue similar.Si usted es incrédulo y quiere corroborar este panorama, puede ver un video en www.vanguardia.com o por supuesto asistir a una sesión. Eso sí, no sin antes confirmar con la jefe de prensa que la cita de las 7:15 a.m. no la hayan aplazado para las 5:00 p.m. Es común.LA VOZ DEL EXPERTOA pocos les interesa de verdad la políticaDenisse Herreño Castellanos, abogada e investigadora, indicó que el panorama expuesto sobre el Concejo se relaciona con la estratificación social: A la clase alta poco le interesa votar, la clase media vota porque tiene una esperanza y la menos favorecida lo hace porque espera un favor, un puesto o ha recibido un regalo.Además no hay una forma de tener un control sobre la política. Excepto del voto, los otros mecanismos de participación no funcionan. El 20% de los que llegan al Concejo quieren hacer algo por la ciudad. El otro 80% sólo quiere demostrar que estuvo allí.Adicionalmente, el nivel académico es poco, así como su sentido social y concepción de la política desde la sociología y el derecho.$280 mil recibe en promedio cada concejal por día, cuando asiste a una sesión.