Publicidad
Publicidad
S√°b Sep 24 2016
17ºC
Actualizado 06:16 pm

Serrat, toda la vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-16 05:00:00

Serrat, toda la vida

Esta vez sólo se presentó en Bogotá y Medellín. No sé si por costos, por falta de escenarios adecuados o sólo por una agenda muy apretada en la gira. Lo cierto es que para verlo hubo que pagar tributo al centralismo, viajar a la capital, aguantar el frío de otra noche lluviosa y maldecir una hora y media en medio de un trancón de tráfico.
Serrat, toda la vida

Llegamos tarde al concierto, pero llegamos; nos perdimos las dos primeras canciones, pero finalmente all√≠ est√°bamos viendo y oyendo a Joan Manuel Serrat, solo con su guitarra y el m√°gico acompa√Īamiento de un piano, con su pinta descomplicada de camisa y jeans, con la misma energ√≠a vital que transmite en cada canci√≥n, pero tambi√©n con los a√Īos que se le notan, tanto como a la mayor√≠a de los miles de serratianos que nos reunimos esa noche a dejar volar los recuerdos al comp√°s de una m√ļsica y unos poemas que nos han acompa√Īado toda la vida.

S√≠, toda la vida, porque fue apenas saliendo de la adolescencia cuando ten√≠amos el mundo a√ļn por descubrir, que Serrat nos ense√Ī√≥ toda la sabidur√≠a de don Antonio Machado, el que amaba los mundos sutiles como pompas de jab√≥n y sab√≠a que para el caminante no hay camino, sino que hace camino al andar y que prefiri√≥ cantar no al Jes√ļs del madero sino al que anduvo en la mar.

De su mano recorrimos en la imaginaci√≥n muchos rincones de Espa√Īa, los patios de Castilla de la infancia de Machado, la Orejuela de Miguel Hern√°ndez, el poeta que luch√≥ y muri√≥ para la Libertad, los sitios de verano como el Aranjuez de la muchacha t√≠pica o el Arag√≥n del mismo Serrat, la Sevilla del T√≠o Alberto, la bonita Baladona vecina de su Barcelona natal, donde la cuesta de su calle de Gracia sembrada de bombillas se visti√≥ de fiesta, o cualquiera de esos pueblos blancos colgados de un barranco, tristes de no ver el mar; y aunque no nacimos en el Mediterr√°neo ni lo conoci√©ramos, sent√≠amos que deb√≠a ser hermoso que nos enterraran, sin duelo, entre la playa y el cielo, cerca del mar.

Serrat le puso palabras a los sentimientos que quer√≠amos expresar. Como que decir amigo no se hace extra√Īo cuando se tiene sed de veinte a√Īos; como las palabras de amor sencillas y tiernas que compartimos con la mujer que cuyo nombre nos sabe a hierba y que al final nos at√≥ a su yunta. Como las nostalgias de nuestra ni√Īez cuando el canal era un r√≠o y el estanque era el mar donde navegaban barquitos de papel. Como el Fausto que todos llevamos dentro para el que no hay nada m√°s bello que lo que nunca he tenido, nada m√°s hermoso que lo que perd√≠.

Como la alegr√≠a de ver crecer a esos locos bajitos, esos hijos que a menudo se nos parecen, aunque un d√≠a nos digan adi√≥s. Como la presencia de las peque√Īas cosas que no las mat√≥ el tiempo ni la ausencia, de los recuerdos que suelen ser tristes, pues son hijos de aquello que fue y ya no existe, que son todo lo que somos, lo que fuimos y lo que quisimos y no pudo ser.

En los momentos de desesperanza tambi√©n estaba Serrat, cuando quer√≠amos escapar de esta tierra que est√° enferma y sin esperar ma√Īana lo que no nos dio ayer, o cuando ped√≠amos al Quijote ¬ďhazme un sitio en tu montura que yo tambi√©n voy cargado de amargura y no puedo batallar¬Ē. Pero a√ļn en estas noches oscuras, su palabra nos recordaba que para vivir solo vale la pena vivir y que hab√≠a que seguir buscando aquella utop√≠a que levanta huracanes de rebeld√≠a, porque sin utop√≠a la vida ser√≠a un ensayo para la muerte.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad