Un caso de Tipping Point | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-18 05:00:00

Un caso de Tipping Point

El colapso de las pirámides financieras ampliamente advertido por los medios de comunicación, afecta económicamente a millones de personas que fueron jalonadas por la ignorancia, la ingenuidad, la ambición y la codicia, estas dos últimas características muy propias de la condición humana.
Un caso de Tipping Point

Es un ejemplo más de lo que significa no aplicarse los correctivos a tiempo. Contra todas las evidencias y contra el “principio de precaución” siempre se deja llegar la tragedia cuando ya es demasiado tarde y se opta por apagar el incendio sobre las cenizas de lo que queda.

Las autoridades de la regulación financiera se han excusado en la inexistencia de normas que les permitieran actuar en derecho contra los que hábilmente montaron los atractivos proyectos que desencadenaron un fenómeno social con las consecuencias conocidas. Pero tampoco apareció oportunamente un proyecto de ley con mensaje de urgencia que hubiera dado legalidad jurídica a acciones rápidas para frenar el lamentable suceso.

El fenómeno de las pirámides financieras es un ejemplo típico conocido como una epidemia social. Oportuno volver a leer el libro de Malcon Gladwell titulado The Tipping Poing que traduce “punto de inflexión” y que busca explicar cómo funcionan las epidemias sociales, qué las detona y qué las hace permanecer en el tiempo. Dice el autor que “la mejor forma de entender los cambios misteriosos que jalonan nuestra vida cotidiana (una tendencia en la moda, el éxito en ventas de un libro desconocido, el fenómeno provocado por un chisme o rumor boca a boca) es tratarlos como puras epidemias. Las ideas, los productos, los mensajes y las conductas se extienden entre las personas como los virus, por contagio”.

La tesis expuesta en el libro indica que hay tres elementos que hacen detonar una epidemia social: la participación de personas especiales llamadas conectores (gente con capacidad de convicción que regaron rápidamente el chisme sobre la existencia de las empresas captadoras de dinero), la existencia de un “mensaje” extraordinario (altísimos rendimientos financieros) y un contexto extremadamente favorable (clientes mal informados).

Pero la gente no coge vergüenza; mañana aparecerá otro tumbe colectivo con proyectos fantasmas y desde luego, las autoridades actuarán cuando sea demasiado tarde.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad