Un gringo echando linche hasta Bucaramanga | Noticias de santander, colombia y el Mundo

Jueves 9 de Febrero de 2012
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2008-07-20 05:00:00

Un gringo echando linche hasta Bucaramanga

Un gringo echando linche hasta Bucaramanga
Patrick es de risa fácil. Tiene el pantalón roto, pero está feliz.

Un Armani puede alegrarle a cualquier otro la vida, pero para Patrick, cuando menos en este momento de sus 19 años, no tiene ninguna importancia la marca de su ropa, viajar en avión o degustar el caviar. De hecho, prefiere comer en la plaza de mercado central de Bucaramanga. Hoy está en Barichara, pero no conoce a las celebridades habituales en el pueblo. El viernes voló sobre el Cañón del Chicamocha en compañía de su amigo Ricci Mantilla Gómez. Está feliz. Ricci es instructor profesional de parapente. Ha trabajado en los veranos de Alaska y también en California, Estados Unidos, entrenando a los atrevidos que quieren volar.  “El verano en Alaska es tan cálido como el clima de Bucaramanga. Es una tundra preciosa, con muchos mosquitos eso sí, y mucha agua”. Doce años estuvo fuera de Colombia, de su Bucaramanga amada, pero las experiencias y los amigos fueron el aliciente para su pasión actual.     Un encuentro afortunadoPor allá en la época en la que Patrick apenas era un niño, Ricci ya trabajaba en la escuela primaria (Elementary) donde estudiaba el pequeño pelirrojo, cerquita de San Francisco, Estados Unidos. Ricci trabó amistad con un amigo de Patrick y con el tiempo se conocerían personalmente. El bumangués regresó a Colombia y con la buena impresión que dejó con su trabajo invitó a sus conocidos norteamericanos a que lo visitaran en Bucaramanga. De regreso a su patria, tuvo la idea (muy europea) de montar un hostal. Los europeos que vienen a Sur América, también han extendido el arte del mochilero que ya caló en las experiencias de los chilenos y argentinos. Y el mochilero se hospeda en hostales, no en hoteles. -¿Cuál es la diferencia entre un hotel y un hostal?-La diferencia es grande. El hostal hace parte de una cultura que está en apogeo en Europa. Los jóvenes entre 20 y 30 años dedican un año de sus vidas a viajar por el mundo. No montan en taxi, no comen en restaurantes, cocinan por sí mismos y viajan solos. En los hostales, los muchachos duermen en camarotes o en hamacas sin comodidades, pero a cambio, conocen gente y eso es lo que les importa- explica Ricci. La KGB es la sigla de la Policía Secreta rusa. Ricci tuvo un chispazo de ingenio y así bautizó a su hostal: Kasa Guane Bucaramanga. En la KGB una noche cuesta 20 mil pesos y es exclusiva para extranjeros. Se les ofrece el servicio de lavado y tienen espacio en la cocina. Duermen con otras ocho personas y el hostal permanece lleno todo el año. Ricci estima que en los últimos 24 meses, la afluencia de extranjeros que vienen a Bucaramanga aumentó en un 60 por ciento. Aunque en Estados Unidos el viaje con estilo mochilero no está difundido, Patrick se dejó convencer por su amigo –el mismo de Ricci- para que visitara Colombia y en particular Bucaramanga. Y Patrick dijo “sí” apenas terminó la secundaria (High School) en septiembre del año pasado.Viaje al más alláPara los padres de Patrick fue un shock. Es como si en Colombia un joven les dijera a los suyos: “¡me voy a ayudar a la gente en Afganistán!”. En medio oriente hay atentados todos los días en zonas urbanas y se desatan guerras cada década. Así que la felicidad no fue abrumadora. En español recién aprendido, Patrick cuenta que había sido admitido en una universidad prestigiosa de su país. Y ser admitido en la universidad estadounidense es un lujo. Con universidad a bordo y con peligros inminentes (“en la televisión sólo dicen cosas malas de Suramérica y Centroamérica”, dice Patrick), el pelirrojo se fue para Latinoamérica. “Les dije a mis papás que no quería hacer eso (entrar en la Universidad), que quería hacer algo diferente por ahora. Les dije: “quiero estar en un lugar nuevo, en un lugar donde pueda ayudar”.Patrick es un chico listo. Listo y afortunado. De todos los países que visitó, sólo en Perú le robaron la cartera. Pero también sólo aquí encontró posada celestial en casa de un viejo amigo estadounidense. “Me contacté con una agencia para estudiantes que quieren ser voluntarios y fui con ellos hasta Guatemala. Por casi tres meses estuvimos enseñando a los lugareños de un pueblo y viví con una de sus familias”. Patrick termina de hablar español y se ríe. Frente a Ricci habla en inglés y también se ríe mucho.    Christmas y Suramérica Ricci deduce con base en su experiencia que quizá Patrick sea el primer estadounidense que viaja como mochilero. O por lo menos uno de los primeros. La primera estación de Patrick fue Centroamérica. Guatemala, Costa Rica, Honduras, Nicaragua (geográficamente sensible para los colombianos por estos días). “Después de Guatemala fuimos a Costa Rica para trabajar con tortugas. Allí terminaba todo (el viaje con los cristianos), pero yo quería hacer más cosas. “En diciembre regresé a pasar navidad con mi familia y en enero fui a Chile, allá trabajé con un grupo ambientalista en la Patagonia por un mes”.Un momento, ¿con qué dinero?Patrick dice que regresó en diciembre con sus padres en California porque no concibe una navidad sin nieve. Y porque quería trabajar para recoger el dinero que necesitaría para llevar sus planes a feliz término.  -¿Cómo le ha ido en Suramérica? (se le pregunta en inglés machacado). “En cada país me han tratado bien. La gente es amable”. Una vez en Chile, “echó dedo” en la carretera hasta la frontera con Argentina y comenzó a subir hasta Bolivia, solo. “Prefiero hacerlo solo porque así encuentro más gente. Al principio iba con un amigo pero luego él regresó a Estados Unidos. En América Central también estuve con otros compañeros de mi secundaria, pero ellos regresaron igualmente”. El pelirrojo dice que “para los jóvenes de 17 hasta 20 años, si tienen tiempo y quieren hacerlo, es importante estar en otro país para conocer otra cultura, ayudar a la gente y enseñar algo. Antes de la universidad, debería ser obligatorio tomar un año libre para viajar como voluntario porque da experiencia de por vida”. Por primera vez se queda unos segundos serio. Los suficientes para dejar claro que se tomó su viaje muy en serio. “El año próximo me voy a la universidad. He aprendido en este año más que en toda mi vida, más que en las clases y con los libros”. Ricci tiene un hostal también en Ruitoque. Confía en que otros extranjeros vengan el segundo semestre del año. “Han venido desde lejanías como Grecia e incluso Somalia. Ha sido tanta su afición por Colombia que incluso han comprado lotes”.

Publicada por
besteban@vanguardia.comPaola Esteban C.
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