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¬ďA mi chino se lo tragaron¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-23 05:00:00

¬ďA mi chino se lo tragaron¬Ē

S√≥lo bastaron unos cuantos minutos para que Mario Jos√© Rojas √Āvila pasara de ser un campesino que viv√≠a con su mam√° llevando y trayendo vacas, a convertirse, seg√ļn informantes del Ej√©rcito, en un guerrillero del ELN, extorsionista y adem√°s acosador sexual. Y muri√≥ por estos hechos en medio de un presunto combate en la vereda Pantanos, del municipio de Charta, a 41 kil√≥metros de Bucaramanga.
¬ďA mi chino se lo tragaron¬Ē

Uno de los disparos que acab√≥ con su vida entr√≥ por su mejilla izquierda y sali√≥ por el cr√°neo. Otro hiri√≥ uno de sus pulmones y le atraves√≥ el coraz√≥n. Otro m√°s le penetr√≥ el abdomen. Un cuarto alcanz√≥ uno de sus gl√ļteos y le atraves√≥ los test√≠culos y el quinto le desgarr√≥ una de sus manos.

S√≠, s√≥lo fueron unos cuantos minutos los que Mario Jos√© Rojas √Āvila debi√≥ gastar en salir de la finca de Clemente Rojas, su pap√°, donde acababa de servirle el desayuno a uno de los obreros que ese d√≠a trabajar√≠a con √©l sacando arena del r√≠o Charta, cruzar la v√≠a que conduce a Bucaramanga para sacar las vacas que llevar√≠a hasta donde su mam√°, para acto seguido morir en combate.

Quiz√°s bastaron otros minutos m√°s para que perdiera algunas de sus pertenencias, como el chance que hab√≠a comprado el mi√©rcoles 6 de agosto de 2003 y que seg√ļn su mam√°, Beatriz √Āvila, se gan√≥ con el n√ļmero 513.¬† Y el mismo tiempo para que aparecieran junto a su cuerpo una escarapela del ELN, una escopeta, un artefacto explosivo pl√°stico, 15 metros de cable y estop√≠n.

Seg√ļn fuentes militares, Mario Jos√© Rojas √Āvila, alias ¬ďMario Canecas¬Ē, muri√≥ a las 6:30 de la ma√Īana el 7 de agosto de 2003, durante un operativo ejecutado por soldados del Batall√≥n Ricaurte, adscritos a la Quinta Brigada del Ej√©rcito. Por el contrario, su mam√° insiste en que lo mataron cuando se dirig√≠a a llevar las vacas para orde√Īarlas y que ese combate fue simulado.

Y s√≠, a √©l lo conoc√≠an en Charta como ¬ďCanecas¬Ē, pero Beatriz √Āvila afirma que no era ning√ļn mote guerrillero, sino el sobrenombre que le ten√≠an en el pueblo porque desde peque√Īo le gustaba jugar con tarros y ya de adulto trabaj√≥ como ayudante de un cami√≥n lechero, subiendo y bajando canecas.

¬ďDonde pisaba uno, pisaba el otro¬Ē

Han pasado ya cinco a√Īos desde que Beatriz √Āvila vivi√≥ las horas m√°s amargas de su existencia. Ese d√≠a fatal, impotente ante la muerte, recorri√≥ la orilla del r√≠o Charta frente a su casa, grit√°ndolo, llam√°ndolo y nada. Un nada que fue todo. Por eso no acaba de asimilar la muerte del segundo de sus cuatro hijos. Un hijo de 36 a√Īos, que era ella misma. ¬ďDonde pisaba uno, pisaba el otro¬Ē, dice.

Beatriz √Āvila vive con su esposo Clemente, que ya supera los 85 a√Īos, a 30 minutos a pie de Charta. Su casa sobre la carretera que conduce a Bucaramanga es un jard√≠n florido. Y al frente, como si se tratara de una postal, se amontonan cientos de piedras por donde se escurre el r√≠o Charta, que m√°s abajo se une al Surat√°.

Fue sobre uno de esos montoncitos de piedras donde mataron a su hijo. Ella afirma que los soldados lo debieron arrastrar hasta all√≠, mientras los militares insisten en que despu√©s del combate con 5 o 6 guerrilleros, que se prolong√≥ por 15 minutos, hallaron sobre esas rocas ¬ďel cuerpo sin vida de un sujeto¬Ē.
El d√≠a anterior a la muerte, do√Īa Beatriz explica que su hijo, quien viv√≠a con ella, durmi√≥ con su pap√° en una finca de propiedad familiar, distante a pocas cuadras de su casa.

¬ďTodos los d√≠as pa¬írriba y pa¬íbajo con las vaquitas. √Čl llevaba las vacas por la ma√Īanitita. A lo que orde√Ī√°bamos, bajaba a sacar arena que vend√≠a conmigo o se la pasaba desyerbando, lo que fuera, hasta cocinar¬Ö √©l era hombre y mujer¬Ē.

Ella explica que la jornada diaria empezaba a las 5:00 de la ma√Īana y tres horas m√°s tarde ya estaban (√©l y ella) trabajando al otro lado del r√≠o. Y no son pocos los habitantes de este municipio que dan fe de que esto ocurr√≠a.

Incluso antes, Mario trabajaba como ayudante del lechero. ¬ďEntregaba la leche en Bucaramanga y en la tarde regresaba y se quedaba en la casa¬Ē. Varios de los testigos que fueron llamados a declarar por la Justicia Penal Militar, as√≠ lo confirman. Sin embargo, seg√ļn el Ej√©rcito, haciendo referencia a un informante, Mario perteneci√≥ a la cuadrilla Claudia Isabel Escobar Jerez del ELN, en 1987, a lo que suman los delitos de extorsi√≥n y acoso sexual. Pero para la √©poca, esta cuadrilla ni siquiera exist√≠a.

Seg√ļn la Inspecci√≥n de Polic√≠a de Charta, desde 1991 hasta la fecha no hay registro de antecedentes judiciales donde Mario Jos√© Rojas √Āvila se encuentre sindicado.

¬ďNo lo dejaron ver¬Ē

Ese jueves mortal, Mario sali√≥ y dej√≥ un mercado junto a la cerca donde estaban las vacas. Fue ah√≠ cuando no s√≥lo do√Īa Beatriz y su esposo, sino los habitantes de la vereda, empezaron a o√≠r disparo tras disparo.

¬ďA las 6:30 de la ma√Īana empez√≥ la plomacera. Mi casa queda como a unas tres cuadras del sitio donde mataron el chino. El Ej√©rcito sali√≥ hasta una curva que hay cerca a mi casa, echando plomo a una pe√Īa, haciendo el simulacro. Y ca√≠an pedazos de roca como una granizada. Era como estarle tirando arvejas al techo. Yo me encerr√©. Miraba por una hendija y pensaba en mi chino¬Ē.

Seg√ļn esta versi√≥n, a la mitad del combate se escuch√≥ una explosi√≥n y cuando todo pas√≥, do√Īa Beatriz sali√≥ buscando a su hijo. ¬ďAlcanc√© a llegar a la primera curva cuando un soldado me peg√≥ un culatazo y me mand√≥ para adentro, pa¬íla casa¬Ē.

Ella afirma que por el lugar pasó la ambulancia y la buseta del colegio de Charta (donde se subió junto a otros soldados) y a nadie advirtieron sobre el presunto combate.

La versión militar

En la investigaci√≥n que comenz√≥ el Juzgado 33 de Instrucci√≥n Penal Militar por el homicidio de Mario Jos√© Rojas √Āvila, los soldados involucrados aceptan que lo mataron y actuaron en leg√≠tima defensa, ¬ďante una agresi√≥n inminente e injusta de los presuntos subversivos¬Ē.

Seg√ļn sus versiones, para la fecha se registr√≥ la operaci√≥n Hidalgu√≠a, con personal del grupo Ballesta II del Batall√≥n Ricaurte, que consist√≠a en adelantar operaciones ofensivas de registro y control militar en los municipios de Charta, Surat√°, California, Vetas y Matanza.

Afirman que las tropas hab√≠an obtenido informaci√≥n de la poblaci√≥n civil sobre la presencia de un grupo de delincuentes en la vereda Pantanos, y que el 7 de agosto, a las 6:00 de la ma√Īana, cuando la tropa iba de salida, fue hostigada por un grupo de aproximadamente seis bandidos. Esa es la versi√≥n que defienden.
Sin embargo, aunque el comandante afirm√≥ en su declaraci√≥n que el alcalde de Charta, Yuli√°n Fernando Su√°rez, que para la √©poca era el mismo que hoy ejerce el cargo, le dijo en su presencia a do√Īa Beatriz que √©l no ten√≠a la culpa de que su hijo estuviera en la guerrilla, el funcionario niega esta declaraci√≥n.

A esto se suma la informaci√≥n suministrada al proceso por el Comandante de la Estaci√≥n de Polic√≠a de Charta, quien afirma desconocer los presuntos combates del d√≠a 7 de agosto de 2003. ¬ďNo aparecen libros de esa fecha¬Ē. Igualmente, Medicina Legal determin√≥ que los residuos que se encontraron en la mano de Mario no eran compatibles con el disparo de un arma.

¬ďEllos estaban ah√≠ sentados, a la orilla de la carretera, sin m√°s, como si estuvieran descansando, eran ocho¬Ē.

La angustia se transform√≥ en p√°nico. Beatriz √Āvila avis√≥ en Charta, habl√≥ con el comandante a cargo y √©ste afirm√≥ no saber nada del combate. ¬ďEse est√° bien, ese est√° bien, era lo que me dec√≠a¬Ē. Pero Mario ya estaba muerto.

El conductor que manejaba la volqueta del municipio fue quien lo transport√≥. ¬ďEllos (Ej√©rcito) me fueron a buscar. Me dijeron que hab√≠a un ¬Ďmu√Īeco¬í para recoger y cuando llegu√© al lugar y me fui a bajar de la cabina, un cabo me dijo que no, que s√≥lo abriera la compuerta. No me lo dejaron ver¬Ē.
Seg√ļn este testigo, el cuerpo estaba envuelto en un pl√°stico negro y s√≥lo pudo verlo de la cintura para abajo. Supuso que era Mario por la forma del cuerpo, que era muy delgado. Sin embargo fue do√Īa Beatriz quien se lo confirm√≥.

¬ďYo ten√≠a la esperanza de que mi chino estaba vivo, pero un ni√Īo apareci√≥ gritando: ¬ďA Mario se lo mataron, iba toda ensangrentado de la carita¬Ē.
El conductor, amigo de Mario Jos√© Rojas √Āvila, afirma que cuando Charta qued√≥ en medio del conflicto armado, el Ej√©rcito ten√≠a la costumbre de mostrar la cara de los guerrilleros que ca√≠an en combate.

¬ďLos sacaban a lomo de mula y los paseaban por toda la plaza, con el armamento incautado y le dec√≠an a la gente que si conoc√≠an a ese perro. A Mario lo mataron y no lo dejaron ver¬Ē, dice.

En menos de tres horas, el cuerpo de este hombre menudo que vestía un pantalón café y una camisa blanca, fue sacado en helicóptero y trasladado a la Quinta Brigada en Bucaramanga, donde se realizó el levantamiento del cadáver. Beatriz y su esposo Clemente sólo vieron de lejos, cuando el aparato se elevaba.

Rezarle al ¬ďchino feo¬Ē

As√≠ llamaba Mario al ni√Īo Jes√ļs. ¬ďEl chino feo¬Ē, el mismo a quien Beatriz √Āvila le reza a diario para que le siga inyectando fuerzas.

Lo hizo la noche que llev√≥ a Mario de regreso a Charta, para enterrarlo, ¬ďporque ellos (el Ej√©rcito) estaban ah√≠, en la parte de atr√°s de la casa y revolcaban todo, como buscando no s√© qu√©¬Ö lo hicieron a las 11:00 de la noche, a veces a la 1:00 y a las 3:00 de la madrugada¬Ē, dice.

S√≠, ella reza mucho, aunque se le siga escapando un expresi√≥n viceral que resume lo que siente: ¬ďA mi chino se lo tragaron¬Ē.

Hoy, dos cruces guardan la memoria de su hijo. Una está en el lugar donde lo mataron frente a la casa donde vivía don Clemente y otra en el cementerio.

Y a pesar de que la investigaci√≥n militar determin√≥ que las pruebas obtenidas demuestran la inexistencia de comportamientos que ameriten sancionar a los soldados que participaron en la muerte de su hijo, do√Īa Beatriz tiene una fe de hierro. En julio de este a√Īo instaur√≥ una acci√≥n de reparaci√≥n directa contra la Naci√≥n, que se encuentra en curso.

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