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Herencia nefasta | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-23 05:00:00

Herencia nefasta

La cultura del dinero fácil es una de las nefastas herencias que nos ha dejado el narcotráfico. ¿Para qué buscar un trabajo honrado, si además de escasear las oportunidades, otros consiguen ingresos elevados a través de actividades ilícitas o la especulación? Esta cultura, además de la pobreza de un alto porcentaje de nuestra población, es aprovechada por los criminales para enriquecerse engañando incautos.
Herencia nefasta

El desplome de estos negocios deja muchas reflexiones e inquietudes.  Sorprende  la magnitud que alcanzaron antes de la intervención de las autoridades.

Impresionan las turbas enardecidas que muestran los noticieros, saqueando negocios y atacando a la Policía,  sólo comparables con aquellas imágenes del 9 de abril. Asombra la masiva movilización de los damnificados en apoyo de quienes los engañaron, afirmando que el gobierno es el responsable de la pérdida de su dinero porque no dejó que los delincuentes siguieran “trabajando” para responderles. Cabe preguntarse, además, si es casualidad que el origen de estos negocios se sitúe en departamentos del sur del país que fueron dominio de la narcoguerrilla y otras bandas aliadas.  ¿Era DMG una pirámide que se hubiera desplomado cuando se frenara el crecimiento exponencial de sus clientes? ¿Era una “lavandería”? ¿O era una captadora de recursos para financiar un negocio ilícito como el narcotráfico, que puede pagar esos altísimos dividendos?

¿Cómo es que a tanta gente le fallan los mecanismos de defensa, si a simple vista se ve cuán siniestro es el personaje que defienden?  Al fino humor de Churchill atribuyen la máxima “todo hombre mayor de 30 años es responsable de su cara”, queriendo significar que, con el correr de los años, en el rostro se van marcando los rasgos del alma. Y es cierto. Una persona bondadosa (evoquemos a Juan Pablo II) posee una cara amable, serena, risueña, de mirada limpia. En contraste, el rostro de David Murcia Guzmán, tal como lo vimos en las alocuciones de la semana pasada a través de YouTube, es verdaderamente siniestro, con su mirada torva, amenazante. ¿Cómo puede alguien con semejante cara, generar tanta credibilidad?

Sorprende también que hasta el alto gobierno haya caído en la ligereza de culpar a los bancos de la debacle, por no permitir que los pobres tengan acceso a los créditos. Aunque es cierto que los servicios de nuestro sistema financiero son costosos por razones que no es del caso analizar aquí, resulta irónico que, en muchos casos, ¡fue precisamente de los bancos de donde los incautos o codiciosos sacaron dinero prestado para depositar en la pirámides!
Cuánta pedagogía vamos a necesitar para que el trabajo vuelva a ser un valor que distinga al colombiano, como lo era hasta hace pocas décadas.

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