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¬ďEl pa√≠s ha mejorado, pero no para los pobres¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-23 05:00:00

¬ďEl pa√≠s ha mejorado, pero no para los pobres¬Ē

Aunque los bumangueses no afrontan la extrema pobreza que golpea a casi 21 millones de colombianos, en la capital de Santander a√ļn existen 82 mil 757 personas sin satisfacer sus necesidades b√°sicas. De esa poblaci√≥n, 26 mil 927 viven en la miseria absoluta, sin contar otras 32 mil 123 que est√°n hacinadas en invasiones, inquilinatos y barrios en las √°reas de alto riesgo de la meseta.
¬ďEl pa√≠s ha mejorado, pero no para los pobres¬Ē

Lo peor es que estas cifras, seg√ļn los expertos, podr√≠an crecer si nadie interviene. Tal advertencia sali√≥ a relucir ayer tras una jornada que analiz√≥, de manera detenida, las miradas de la pobreza en nuestra regi√≥n.

La actividad fue impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, y la Universidad Industrial de Santander, UIS, por medio del Observatorio Regional de Desarrollo Humano Sostenible.

C√©sar Caballero, coordinador y consultor regional del programa Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, fue uno de los disertadores del certamen. √Čl record√≥, entre otras cosas, que los pobres son los que est√°n llevando la peor parte de las crisis econ√≥micas de las que tanto hablan los gobiernos y las dem√°s bolsas del mundo.

¬ŅCu√°l es su opini√≥n frente a los indicadores de pobreza en Bucaramanga?
Son alarmantes, no s√≥lo en la capital santandereana, sino en todo el pa√≠s. No en vano desde hace 20 a√Īos se conmemora el D√≠a de la Erradicaci√≥n de la Pobreza, fecha que busca llamar la atenci√≥n de los gobiernos sobre esta problem√°tica, que indudablemente afecta el desarrollo de la sociedad global.

Cuando el gobierno presenta sus cifras y balances habla de seguridad democr√°tica y de un supuesto avance y progreso econ√≥mico en el pa√≠s. Sin embargo, las comunidades de estratos bajos no perciben tal ¬Ďmejor√≠a¬í. Incluso se atreven a decir que los indicadores oficiales son falsos. ¬ŅA qui√©n se le debe creer, al Gobierno o al pueblo?
Las estimaciones sobre pobreza e indigencia realizadas pueden dar cuenta de un mejoramiento algo ¬Ďsignificativo¬í para el gobierno, pero a√ļn insuficiente en las condiciones de vida de los grupos m√°s vulnerables. Se podr√≠a decir que el pa√≠s ha mejorado, pero no para los pobres; al menos eso es lo que ellos sienten. Hay una relativa percepci√≥n de seguridad en el gobierno; pero un pobre no se puede sentir seguro cuando no tiene con qu√© comer, ni trabajo, ni mucho menos opciones de estudio para sus hijos.

¬ŅEntonces c√≥mo se deben ¬Ďleer¬í las cifras oficiales?
En el tema de las cifras que presenta el Gobierno, se debe tener claro que ellas sólo muestran promedios, más allá de las realidades. Pienso que los funcionarios deben ser transparentes a la hora de interpretar las cifras de la pobreza y les corresponde ser más claros a la hora de plantear estrategias para erradicarla.

¬ŅO sea que los gobiernos no han asumido el compromiso de superar la pobreza en todas sus formas?
Pienso que existen buenas iniciativas, pero faltan acciones concretas. En honor a la verdad, debo decir que conocí el Plan de Desarrollo del actual gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, y desde mi análisis creo que es el que más le apunta a este propósito. Si se lleva a la práctica, es decir, si se ejecuta tal como está redactado, se podría hablar en un futuro cercano de una reducción real de la pobreza en Santander. Veremos qué sucede.

Tomando como base el √ļltimo censo, el cual usted lider√≥ en octubre de 2005, la Comuna Norte es la zona en donde vive el mayor n√ļmero de poblaci√≥n pobre de Bucaramanga. ¬ŅA qu√© atribuye esa concentraci√≥n de la pobreza en este sector?
Entiendo que en esta parte de Bucaramanga¬† muchas personas viven en casas inadecuadas. Adem√°s, se registran los mayores √≠ndices de inasistencias escolares y de desnutrici√≥n, y el desempleo es el com√ļn denominador entre la poblaci√≥n.

Considero que juegan varios aspectos para que esto se d√©: uno es el impacto de la violencia que se ha traducido en desplazamientos hacia el Norte de familias amenazadas por la guerra que vive el pa√≠s. Otro argumento se desprende del dise√Īo equivocado de los programas de atenci√≥n a los pobres, promovidos por las administraciones municipales de los √ļltimos a√Īos.

En Bucaramanga a√ļn hay 9 mil 113 personas que preparan sus alimentos con le√Īa, ante la falta de gas propano o, simplemente, porque las dif√≠ciles condiciones topogr√°ficas en donde se encuentran sus casas, no permiten la instalaci√≥n de las redes del combustible. ¬ŅC√≥mo explicar esta cifra en una ciudad que, seg√ļn los indicadores nacionales, tiene la m√°s amplia cobertura en servicios p√ļblicos?

Cuando uno habla de pobreza habla de varias facetas. Es distinta una persona que no puede cocinar con gas propano, de aquella que se quedó sin empleo, por citar sólo un ejemplo. La idea de mejorar las condiciones de vida en un hogar debe trascender más allá de la simple enunciación del problema.

El hecho de que en una ciudad como Bucaramanga exista gente que a√ļn cocina con le√Īa podr√≠a ser la mejor prueba de que en la llamada ¬ĎCiudad Bonita¬í no se tienen las redes suficientes y que, por supuesto, no existe esta cobertura de la que hablan las empresas de servicios p√ļblicos.

La ciudad se enfrenta a una inflación que no da tregua. En octubre pasado, por citar sólo un indicador, el costo de vida en el país subió 0,35%, mientras que en Bucaramanga fue de 0,82%. Mejor dicho, vivimos en una de las ciudades más caras del país…

Suenan tambores de carestía en todos lados; de hecho el fenómeno no es sólo en Colombia. Es evidente que todos los países latinoamericanos están experimentando índices inflacionarios por encima de las metas de sus bancos centrales.

Por el aumento de la mendicidad, el desempleo, y sobre todo por la inseguridad, los bumangueses perciben que en este municipio ya no se goza de la calidad de vida que se disfrutaba en otras √©pocas. As√≠ lo evidenci√≥ un sondeo de opini√≥n aplicado por este diario a personas de los estratos 3 y 4 de la capital santandereana. ¬ŅCu√°l es la interpretaci√≥n que usted hace al resultado de esta encuesta?

Si el promedio de la gente lo percibe así, es por algo. Y se debe analizar esa mirada desde varias perspectivas: no es lo mismo un pobre en Lebrija que otro en Bucaramanga. Las percepciones de los sondeos reflejan cómo se ha venido perdiendo calidad de vida en sitios que, en el pasado, eran considerados como los mejores vivideros del país. Me parece que ese es el caso de la Ciudad de los Parques.

¬ŅC√≥mo ve el tema del derrumbe de las llamadas pir√°mides?
El derrumbe se ve√≠a venir. Es m√°s, creo que el Gobierno reaccion√≥ demasiado tarde. Lo que s√≠ es evidente es que es tal el grado de desesperaci√≥n de la gente que, ante la falta de oportunidades, decide construir sue√Īos con castillos de papel.

¬ďYo brego a sobrevivir, pero esto es muy duro¬Ē

Do√Īa Nora Elsa Mart√≠nez no sabe de √≠ndices de pobreza, pero los padece en carne propia. Y aunque reitera que jam√°s ha entendido esas cifras que se leen en los portafolios de la econom√≠a, advierte que no necesita ¬ďde esos numeritos enredados para entender que vivo en la olla absoluta¬Ē.

Ella convive con los siete miembros de su familia en un cuarto ¬Ďprestado¬í. Incluso su pieza fue alguna vez una celda de la vieja c√°rcel de mujeres, en la calle 37 con carrera 9 de la capital santandereana.

Lleg√≥ a Bucaramanga en el a√Īo 2000 huyendo de la violencia que azota a Barrancabermeja: ¬ďFue terrible, comenzaron a matar a la gente. Tem√≠ lo peor y me vine con mi familia a probar suerte ac√°¬Ē.

- ¬ŅY c√≥mo le ha ido?
- ¬ďYo brego a sobrevivir, pero esto es muy duro. No hay chance de nada. Aqu√≠ hago aseo en las escuelas y me levanto de vez en cuando una barbacoita en casas de familia, pero es muy complicado tener un trabajo estable¬Ē.

Ella, junto a una de sus hijas, quien trabaja como recicladora, cuenta que en promedio mensual ¬ďlas dos ganamos $200 mil y con eso comemos¬Ē.
Nora Elsa, quien tiene 66 a√Īos, dice que le toc√≥ refugiarse en las antiguas instalaciones de la c√°rcel, hacinada con su hija y sus nietos, ¬ďporque sencillamente no tengo ni un peso para pagar arriendo. Lo que ganamos s√≥lo alcanza para la comida. Nuestra vida es dura, hay d√≠as en los que aguantamos hambre de la brava¬Ē.

Ella piensa que si el Gobierno Local la ayuda, ¬ďde pronto podr√≠a acceder a uno de los subsidios de vivienda que tanto anuncian los pol√≠ticos¬Ē.
Para esta destechada, lo importante ¬ďes hacerle cara dura a la situaci√≥n y mirar para el frente¬Ē.
Teme por el futuro que les pueda esperar a sus nietos ante la imposibilidad de estudiar: ¬ďYo no s√© qu√© ser√° de ellos cuando muera¬Ē.

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