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Ineficacia y bochinche | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-25 05:00:00

Ineficacia y bochinche

A los colombianos nos fascinan los bochinches. Por eso tras bambalinas, quienes mueven los hilos,inflan falsos íconos para que cuando con alboroto se desmoronen, los medios de comunicación tengan tema para entretener a la galería y en los corrillos haya de qué hablar. En tanto, calladamente, incuban otra alharaca.
Ineficacia y bochinche

Por estos días hay “alimento” para el escándalo. El castillo de naipes que edificó David Murcia Guzmán, mestizo de Ubaté, con cara de nada, quien osadamente le pisó los callos a los empenachados heliotropos de las finanzas criollas, imperdonable delito en los códigos de nuestras altas esferas y “roscas”.

Hoy, en nuestra perenne tragicomedia lo “in” es mandar a ese “lobo” a los infiernos, pero hace dos años el asunto era diferente; entonces, la insoportable farándula criolla y los prepotentes periodistas de la frívola vida nocturna bogotana se atragantaban de viandas en Santa Marta por cuenta de DMG, mientras alababan a quijada batiente el nacimiento de la última maravilla de la televisión, Body Chanel y magnificaban lo que hicieron y dijeron tanto la invitada de honor, Alicia Machado (ruidosa venezolana de medio pelo), como la más rimbombante “lobería” colombiana encabezada por uno de los que salió del closet, Alfredo Barraza y las modelos de dudosa ortografía Natalia París, Tatiana de los Ríos y Julieta Piñeres.

Hoy la tragicomedia vive otro momento y para seguir alimentando a la galería y tapar la ineficacia del gobierno, el presidente Uribe y sus ministros montaron un gigantesco show mediático y en él, rodeados de periodistas, tardíamente maceraron la estafa de que fueron víctimas millones de colombianos, mientras la artillería estatal alistaba misiles contra el “lobo” de Ubaté y sus secuaces.  

 Lágrimas de cocodrilo luego de la funesta decisión tomada por el gobierno Uribe en 2005, cuando fusionó a la Superintendencia Bancaria y a la Superintendencia de Valores, creando un esperpento, la Superintendencia Financiera.

En los años 80 y 90 del pasado siglo la Superintendencia Bancaria tenía una pequeña oficina que vigilaba a las Casas de Cambio y asfixiaba en embrión a las pirámides. Allí un puñado de funcionarios dejó sin aire a muchas nacientes pirámides que en esa difícil época intentaron crear narcotraficantes y lavadores de dinero. El Estado actuó con eficiencia y sin ruido. Por eso Colombia no vivió dramas como el actual, cuando la ineficacia gubernamental dejó crecer a las pirámides, monstruo que devoró la plata de los pobres, los ilusos y “los aviones”.

Quien quiera hacer un análisis correcto del asunto tiene que revisar los archivos de la vieja Superbancaria, verificar cómo se trabajaba allí y compararlo con lo que hace ahora la flamante e ineficaz Superintendencia Financiera.    

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