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El club del comercio de Bucaramanga | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-25 05:00:00

El club del comercio de Bucaramanga

El Presidente de la Academia de Historia de Santander, Don Miguel José Pinilla Gutiérrez, hizo una importante disertación en los salones del Club con motivo de un aniversario más de su fundación.
El club del comercio de Bucaramanga

El Club es un espacio, inicialmente muy masculino, que emulaba con el Salón que casi siempre patrocinaba una mujer inteligente. Recordemos el salón de Fanny Du Villars, tan visitado por El Libertador Simón Bolívar. Tal vez ambos, el Club y el Salón, son contemporáneos de las Academias de Ciencia y de otros espacios más secretos, pero todos coincidían en la forma que la voluntad burguesa imaginaba entonces para avanzar en sus propósitos de cultura, comercio e industria.

El Club tomó la forma que exigían los distintos intereses sociales de la política, del entretenimiento y de las pasiones que iba fomentando la vida moderna y se consolidó como un lugar de asociación que prodigaba distinción y talante de civilización. Estos espacios recrearon el medio necesario para la educación de las costumbres, en el cual se replicaron las formas de la cortesía como urbanidad, como cultura de distinción en el uso de los rituales de la mesa, la educación del gusto, la refinación de los paladares, la buena conversación y el galante bienestar.

La aristocracia se educó en la corte; la burguesía se refinó en el Club, institución burguesa por excelencia. El Club creció, y como institución, le pulió a la burguesía sus modales y les enseñó a hablar en voz baja y a comprender que la gente inteligente no habla de hechos ni de la gente, sino de ideas.

Casi se podía observar que una ciudad no lo era si no contaba con ese lugar donde se podía reunir un sector elitario para distinguirse y ejercer su función de crema y nata de la sociedad. Lo importante, sin embargo, es que toda esta tradición es parte de nuestra historia social, de nuestra vida urbana cada vez más cosmopolita, que tiene en el Club su lugar de encuentro con la civilización de las buenas maneras y, a veces, con los refinamientos propios de eso que Thomas Mann llamaba la burguesidad de la vida.

Después de 135 años de vida social como abanderado de los clubes sociales en Colombia, el Club del Comercio de Bucaramanga se sigue escribiendo con mayúscula, como acertadamente lo dijera en una visita a Bucaramanga el presidente Alberto Lleras Camargo.

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