Cuando un amigo se va¬Ö | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-29 05:00:00

Cuando un amigo se va¬Ö

Conoc√≠ ocasionalmente a Libardo Barrero Castro en Ibagu√©, iniciando la d√©cada de los a√Īos 80 del siglo pasado, cuando hac√≠a parte yo de la Coral Universitaria UIS y asist√≠amos al otrora prestigioso concurso polif√≥nico que se realizaba bajo los auspicios del Conservatorio del Tolima.
Cuando un amigo se va¬Ö

Lo que pude conocer en esos felices d√≠as fue a un hombre joven, due√Īo de un irresistible encanto personal y don de gentes, apuesto, emprendedor como l√≠der natural y dotado de una sensibilidad art√≠stica francamente envidiable.

Meses despu√©s, el profesor Libardo Le√≥n Guar√≠n me consultaba sobre la necesidad de vincular maestros para atender el naciente programa de Licenciatura en M√ļsica de la UIS, de cuya creaci√≥n fuimos ponentes el profesor Le√≥n y yo, entre otros, programa que ya hab√≠a iniciado labores y requer√≠a un profesor para las c√°tedras de violonchelo y direcci√≥n coral. Me mostr√≥ algunas hojas de vida que se hab√≠an allegado y encontr√© all√≠ la del profesor Barrero; sobra decir que, pese a no conocer mayor informaci√≥n sobre sus virtudes personales, opin√© que su juventud, carisma y evidente dote art√≠stica y profesional eran motivos suficientes para invitarlo a hacer parte de nuestro cuerpo docente.

El resto de la historia es de todos conocida. Tuve el honor de atenderlos durante algunos d√≠as, a √©l y a sus tres hijos mayores, en mi propia casa durante su instalaci√≥n en Bucaramanga, y rodearlos en uni√≥n de mi familia del calor de hogar que tanta falta hace cuando nos mudamos de lugar de residencia y asumimos nuevos roles en una sociedad que desconocemos. Muy de cerca pude disfrutar de la compa√Ī√≠a de Libardo, de su amabilidad y su irresistible simpat√≠a, de su don de gentes y sentido de humanidad, y de su contenido pero siempre simp√°tico sentido del humor. Nos acompa√Ī√≥ por largo tiempo y compartimos momentos felices y otros un tanto aciagos.

Disfrutamos generosas dosis de m√ļsica, de esa m√ļsica que √©l sab√≠a hacer con lujo de competencia y con insobornable devoci√≥n y generosidad. Toqu√© en la Orquesta Sinf√≥nica de la UIS bajo su batuta, y recib√≠ de su inspiraci√≥n el beneficio de su creatividad en algunos arreglos vocales que escribi√≥ para el grupo Estoraques, que tuve el privilegio de integrar fugazmente en 1989, y con el cual nos hicimos merecedores, los cuatro cantores, de un premio nacional en el Festival Mono N√ļ√Īez, premio que tambi√©n le correspondi√≥ a Libardo por habernos obsequiado los arreglos.

Hicimos locuras musicales, como una representaci√≥n dram√°tica y coreogr√°fica musical de La c√°ndida Er√©ndira de Garc√≠a M√°rquez, con Omar √Ālvarez en cargo de la direcci√≥n esc√©nica y el rol de la abuela, y un grupo de m√ļsicos del que hice parte, dirigidos por Libardo, quien, para la ocasi√≥n, escribi√≥ la m√ļsica.

Lo vi a la cabeza del programa de Licenciatura en M√ļsica de la UIS; fue el primer profesor de mi hija, quien recibi√≥ de √©l sus primeras lecciones de violonchelo, y fue el director, con Amalia Carrera y Marcela Garc√≠a, de la orquesta del Taller Infantil de Formaci√≥n Musical de Bucaramanga, aplaudida a rabiar ese mismo a√Īo de 1989 en el escenario del festival vallecaucano del Mono N√ļ√Īez. Tiempo despu√©s, asumi√≥ la direcci√≥n de la Orquesta Batuta de Santander, cargo que desempe√Ī√≥ por largos a√Īos con lujo de competencias. En 1992, hice entrega de la Direcci√≥n Cultural a Libardo, y despu√©s de m√°s de una d√©cada, en 2003, recib√≠ de sus manos la misma funci√≥n administrativa en la UIS.

Sobra decir que, pese a normales diferencias de criterios y procedimientos, m√°s por razones de forma que por otras, pudimos haber discrepado ocasionalmente, sin que jam√°s ello hubiera quebrantado nuestra amistad; es m√°s, quiz√° por dichas diferencias aprendimos a respetarnos y a brindarnos mutuamente afecto y respeto. Por cobard√≠a ante el dolor no me sent√≠ capaz de visitarlo en sus d√≠as postreros, y, digo como disculpa, aunque de todo coraz√≥n, que tambi√©n para no desdibujar de mi memoria su melena alborotada, su sonrisa cautivadora, sus chistes y su ¬ďFeliz a√Īo, mijito¬Ē, que nos deseaba cualquier d√≠a. Se nos fue para siempre; lo recordaremos y lo querremos de ahora en adelante tanto o m√°s que cuando estuvo con nosotros. ¬ďChao¬Ē, querido maestro Libardo.

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