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Pirámides... no sólo hay en Egipto | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-11-30 05:00:00

Pirámides... no sólo hay en Egipto

“Invierta sólo 12 dólares y en 6 meses puede multiplicar por miles ese dinero”, reza un anuncio en el ciberespacio.
Pirámides... no sólo hay en Egipto

Es de una empresa, según dice la página, con sede en Miami, y que ofrece multiplicar ese dinero invirtiéndolo en la bolsa estadounidense, con la condición de que cada afiliado consiga, como mínimo, 5 “socios” más.

Otro aviso reza: Ganar dinero extra con fe y honestidad: la mejor forma de ganar dinero por Internet, ¡método comprobado de ganar dinero rápidamente! Y luego explica un complicado método en que se envían 6 mil pesos o 6 dólares en billetes pequeños por correo y comienzan a llegar muchos sobres con dinero en poco tiempo.

Estos avisos, que claramente son pirámides, no son los únicos en el ciberespacio. Hay decenas de empresas de este tipo que ofrecen ganancias millonarias en euros o dólares, con afiliaciones que parecen mínimas.

Según la Superintendencia Financiera, más de 200 empresas de captación ilegal de dinero tienen sitio web. Entre ellas, las intervenidas DMG y Proyecciones Dinero Rápido, Fácil y Efectivo Dfre, Inversiones y Proyecciones de Colombia IPC y la Comercializadora Home Bussines Multinacional.
“Y aunque las personas están advertidas sobre este tipo de negocios, siguen enviando el dinero, consignando o haciendo transacciones por Internet interesados en ganar más dinero”, dijeron fuentes de la entidad.

El analista Álvaro Montenegro asegura que efectivamente este tipo de captadoras ilegales pululan en Internet, y muchos caen.
Y debido a que en su mayoría se escudan en otros países, es aún más difícil controlarlas y prevenir sobre ellas.

“Muchas veces es difícil saber si un determinado esquema financiero es una pirámide o un negocio normal, en especial cuando involucra alguna actividad comercial palpable. La prueba de fuego en la jurisprudencia norteamericana consiste en establecer si los rendimientos provienen sustancialmente de la venta de productos reales o del reclutamiento de nuevos participantes. En cualquier caso, lo importante es que el Estado vigile, prevenga y no se duerma”, dijo.
Para la Superfinanciera, efectivamente, muchas tienen sedes en otros países y no tienen ningún permiso para operar en Colombia, por lo que desde todo punto de vista son ilegales.

Por ahora el control se está haciendo a las que tienen representación en el país, sin embargo, una persona que haya sido perjudicada por una pirámide en la web puede denunciar ante la unidad de delitos informáticos de la Fiscalía el hecho, que es considerado un fraude o estafa.

Para un investigador del ente de control, debido a que muchas veces la red se constituye en una “guardiana” de la identidad, es difícil descubrir los fraudes, pero la justicia está presta a investigar este tipo de hechos, y especialmente trabajar en el tema de la prevención para evitar la caída de incautos en las redes de estos delitos.

Según el experto, es diferente una entidad captadora que también se anuncie en la red, a una pirámide que tiene la web como centro de operación.
“Son empresas que se escudan en otros países, no tienen representación en Colombia, piden los aportes o inversiones a través de giros internacionales y prometen que pronto, enviando referidos, les harán llegar un jugoso cheque”, explicó.

Claudia Valenzuela, una estudiante de Ciencias Sociales, admite que ella y seis amigas más cayeron en la tentación de dinero rápido y sin esfuerzo.
“Nos llegó un correo de un amigo, donde decía que una empresa con sede en Estados Unidos ponía a trabajar nuestro dinero. Debía consignar 50 dólares y en tres meses, si refería a 6 personas, ganaba 3.000 más. Pensé que el riesgo era poco, lo hice, eso fue hace un año, y ya no responden mis mail, la página web aparece fuera de servicio, perdí el dinero, y aunque es poco, me siento estafada y tonta”, dice Claudia.

Efectivamente, según el investigador, muchas veces es difícil seguirles la pista, pues las inversiones son bastante pocas, y la gente no denuncia el hecho, sino que simplemente “dejan las cosas así”.

Lo importante, agrega, es que los colombianos estén concientes de que este tipo de negocios son un fraude y los únicos que pueden prevenirlos son los ciudadanos, haciendo caso omiso de este tipo de “oportunidades”.

Alertas internacionales

La alerta sobre el tema de las pirámides no sólo se ha hecho en Colombia; la página web de la bolsa en Estados Unidos también advierte que estos negocios no conducen sino al desvanecimiento del dinero de quien invierte.

“Este sistema es insostenible: si se inicia una pirámide de seis participantes que tienen la misión de reclutar a otros seis y así sucesivamente, en el nivel 11 sería necesario haber reclutado a un número superior a la población de EE.UU. y en el nivel 13 la población necesaria sería superior a la del mundo entero. Es decir, una pirámide no tiene viabilidad matemática”, advierten.

Sergio Clavijo, de Anif, asegura que sólo los creadores de una pirámide resultan beneficiados, el resto, “tumbado”. “Los creadores de las pirámides se lucran mientras que el rebaño de incautos que va llegando termina degollado financieramente. Si suponemos que éstas ofrecían rentabilidades del 75% trimestralmente, su permanencia requiere de 4867 nuevos incautos. Parece que en el país hay cerca de 100 de estas pirámides de donde puede haber más de 400 mil personas afectadas”, dijo.

LA HISTORIA DE PONZI

Las pirámides no se inventaron en Colombia, desde hace 90 años el italiano Charles Ponzi, en 1919, en Estados Unidos, ideó un gran plan de negocios que lo hizo millonario y lo llevó a la cárcel.

En Boston, Charles Ponzi recibió de su Italia natal una correspondencia que incluía unas estampillas de porte pagado. Al cambiarlas por dólares notó que había una diferencia a su favor en el arbitraje que le reportaba unos pocos centavos por cada una. Con ese solo argumento de negocio y un poder extraordinario de persuasión, montó la empresa Exange Company, que repartía cupones prometiendo increíbles ganancias en muy poco tiempo; la formula fue muy sencilla, convenció a sus amigos de invertir con él su dinero con la promesa de devolverles su inversión a los 90 días con un interés directo del 45% sobre el capital.

A las pocas semanas tenía una fila enorme de personas deseosas de invertir en el “negocio de Ponzi” y que no querían tener la vergüenza de ser los tontos del barrio, que no habían invertido en un negocio seguro. Por supuesto que, Ponzi no compró sino unos pocos dólares en estampillas y el dinero que recibía de sus nuevos inversionistas los usaba para pagar a los primeros que habían entrado en el “negocio”; estos a su vez les contaban a sus amigos de como habían recibido su dinero de vuelta con una apreciable ganancia. Así se generaba una nueva demanda de inversionistas que alimentaba a los demás.

 

 

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