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Ah, Diciembre | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-03 05:00:00

Ah, Diciembre

En el viejo carrusel de fin de a帽o en Colombia (reinitas de belleza, tragedia humana por inundaci贸n, la bisuter铆a mercantil de navidades que arrancan en Noviembre) el caballito del salario m铆nimo es el m谩s c贸mico; tristemente c贸mico, en verdad.
Ah, Diciembre

De tanto repetirse, el gui贸n es s煤per - conocido: Por esta 茅poca, quienes ven el mundo desde la perspectiva de la macro y de la ingenier铆a social se dividen en tres bandos: Los que creen que el salario m铆nimo es, muy alto para la competitividad y que hay que bajarlo;聽 los que piensan que el salario s贸lo debe subir al ritmo del crecimiento de la productividad del capital y del trabajo para asegurar la estabilidad macroecon贸mica, y los que saben que el salario es el mayor estandarte de la pobreza colombiana y que hay que aumentarlo, por pura justicia social. 聽

Los primeros salen de la escena r谩pidamente, despu茅s de excitar con su audacia verbal, por un par de d铆as, a los medios y a los sindicatos. Los terceros no tienen el m煤sculo pol铆tico para agitar a los trabajadores, inducirlos a reclamar sus derechos y provocar un cambio en la distribuci贸n del producido de la econom铆a. S贸lo los segundos, que conforman 聯la corriente principal聰, se mantienen activos durante diciembre. El abanderado de esta escuela es el Banco de la Rep煤blica. As铆, antes del Decreto que saldr谩 por falta de acuerdo en la inefable Comisi贸n de Concertaci贸n Salarial, la ch谩chara ser谩 sobre el aumento de la 聯productividad聰 que deber谩 aplicarse para el ajuste salarial. Al final, el Presidente echar谩 un pulso con la 聯corriente principal聰 y decretar谩 un aumento que ser谩 anunciado como generoso y justiciero. Y as铆, hasta el a帽o entrante.

Estar谩n atentos tambi茅n muchos trabajadores que reciben un salario ligeramente superior al m铆nimo. Para ellos, lo que se decida sobre el m铆nimo marcar谩 el porcentaje de su propio aumento. Pero de ah铆 para arriba en la escala social, la definici贸n de las remuneraciones tiene una racionalidad completamente diferente. Lo cierto es que la desigualdad de ingresos sigue abriendo sus fauces.

Si el cuerpo pol铆tico de la naci贸n no fuera tan mediocre, tendr铆a que tendr铆a que prohibirles a empleadores y trabajadores pactar salarios por debajo del m铆nimo, dotar a las autoridades para forzar el cumplimiento de la Ley y, por tanto, establecer una completa formalizaci贸n contractual del mercado laboral colombiano. En esas circunstancias, pasar铆amos de una caricatura a un drama: La realidad econ贸mica no tiene la menor posibilidad de incorporar la idea de un salario m铆nimo obligatorio. Hoy, el salario m铆nimo es un rey de burlas en la mayor parte del pa铆s y de modo muy especial en la sociedad rural.

La mayor铆a de los compatriotas en edad de trabajar percibe ingresos inferiores al salario m铆nimo; frente a semejante problema, no hay respuesta de las instituciones de protecci贸n social.聽 La mayor铆a de la gente que puede y quiere trabajar, mira las 聯negociaciones聰 y el Decreto de diciembre como algo totalmente ajeno a su angustia diaria.

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