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El arco iris de la vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-04 05:00:00

El arco iris de la vida

A sus 60 a√Īos Luis asegura que nadie mejor que √©l puede apreciar el brillo del arco iris. Recuerda que cuando ten√≠a 17 a√Īos, por all√° en 1965, padeci√≥ una extra√Īa ¬Ďenfermedad¬í. √Čl dice que, en ese entonces, ve√≠a en blanco y negro. 
El arco iris de la vida

Al principio nadie le cre√≠a, ni siquiera los oftalm√≥logos. Sin embargo, √©l se manten√≠a en su tesis. Es m√°s, aseguraba que cuando dorm√≠a se sumerg√≠a en tinieblas y que todas las im√°genes que aparec√≠an en sus sue√Īos eran¬† opacas.

Fue tal su estado, que Luis bati√≥ un singular r√©cord a mediados de los a√Īos 60: se convirti√≥ en la persona del mundo que ha pasado m√°s tiempo despierta. ¬°As√≠ como lo lee! √Čl permaneci√≥ con los ojos abiertos durante 264 horas; o sea, 11 d√≠as.

La historia, que se volvi√≥ una leyenda, cuenta que Luis era un hombre triste, deprimido y nervioso. Su alma tampoco sent√≠a motivos para estar alegre: estudiaba porque le tocaba, no ten√≠a novia y en su n√ļcleo familiar siempre fue un incomprendido.

Su caso tom√≥ tanto revuelo que pas√≥ a manos de un grupo de sic√≥logos, quienes se hac√≠an llamar los ¬Ďespecialistas del coraz√≥n¬í. Ellos, despu√©s de varias pruebas, confirmaron que Luis ve√≠a en blanco y negro porque viv√≠a con ansiedad, estr√©s y, sobre todo, le faltaba amor. ¬†

√Čl dec√≠a que sent√≠a los minutos de su vida como odiosos pellizcos.

Sin embargo, su gris mundo tuvo un giro insospechado. Un día de tempestad, Luis estuvo a punto de morir ahogado en las aguas inclementes del Magdalena. Se abrieron las cataratas del cielo y el afluente arrasó con todo lo que vio, llevándose al deprimido hombre.

Luis recuerda que nadó con todas sus fuerzas y que gracias a un deseo profundo de vivir, logró salvarse. Después del susto salió a la orilla y, en ese mismo instante, la lluvia amainó.

De pronto todo tuvo sentido. La borrasca, que había caído sobre él como algo que se deshoja, había refrescado su mirada, pues un brillante arco iris lo comenzó a irradiar.

Desde entonces nada fue opaco para él. Las ganas de luchar le inundaron su cuerpo y comprendió que a la vida había que ponerle color. No era que ya no tuviera problemas, sino que después de aquella tormenta le había llegado la anhelada calma.

Lo que pasó fue que después del episodio en el Magdalena, él supo que tendría que nadar para flotar y que ante todo debía vivir.

Ahora, cuando por alguna razón algo lo pone triste, él asemeja ese momento con una fuerte lluvia. Dice que es un aguacero que cae con un sonido distinto, como si fuera un murmullo. Es una voz que le recuerda que, así hoy todo sea negro, dentro de poco saldrá el arco iris.

La historia de Luis nos sirve a todos, porque a√ļn en las vidas m√°s oscuras, brilla en alg√ļn momento la luz. Y como dijo Dios: para poder ver el arco iris, primero debemos soportar la lluvia.

Lo espiritual y lo científico

En 1665, Isaac Newton analizó por primera vez los detalles técnicos de la formación del arco iris.

√Čl record√≥ que un arco iris ocurre cuando las gotas de lluvia y los rayos del sol se atraviesan. La luz del sol est√° compuesta de todos los colores, los cuales mezclados producen iluminaci√≥n.

Cuando la luz penetra las gotas de agua, se refleja en las superficies interiores. Mientras pasa a través de las gotas, la luz se separa en sus colores que la componen, lo que produce un efecto muy similar al de un prisma.

Y por un instante, cada gota de lluvia destella sus colores al observador, antes que otra gota de lluvia tome su lugar.

Pero, más allá del brillante trabajo de óptica referente a la refracción y reflexión, ciertamente no nos distrae de la belleza y de la promesa que hay en el arco iris.

Por el contrario, los descubrimientos científicos de Newton muestran el complejo maravilloso de la Creación.

El arco iris es una se√Īal de la misericordia de Dios y nos recuerda que, por m√°s mal que estemos, la vida misma nos regalar√° sus propios colores.

SUSURROS A DIOS

Un hombre susurr√≥: ¬ďDios h√°blame¬Ē, y entonces cant√≥ un pajarito.
Pero el hombre no escuchó.
Entonces el hombre grit√≥: ¬ďDios h√°blame¬Ē, y se oyeron truenos a trav√©s de un colch√≥n de nubes.
Pero de nuevo el hombre no escuchó.
El hombre mir√≥ a su alrededor y dijo: ¬ďDios d√©jame verte¬Ē, y una estrella resplandeci√≥ en el firmamento.
Pero el hombre no miró al cielo y, por eso, no la vio.
Entonces el hombre indignado fuertemente grit√≥: ¬ďDios d√©jame ver un milagro¬Ē,¬† y naci√≥ su hijo.
Pero el hombre no se dio cuenta de la nueva e irrepetible vida que comenzaba.
Entonces grit√≥ desesperado: ¬ďDios, t√≥came, d√©jame sentirte¬Ē, y en ese momento Dios baj√≥ del cielo y toc√≥ al hombre en su mejilla suavemente.
Pero el hombre quitó la linda mariposa de su mejilla y siguió su camino.
La historia aquí contada es real. Nos sirve para recordar que Dios siempre está a nuestro lado, en todo, en lo grande y lo sencillo, al igual que en cosas a las que no le prestamos mucha atención.
Dios nos habla a través de las personas más sencillas y menos esperadas.
Viva, no olvide que la vida es la losa de los sue√Īos. As√≠ tenga problemas recuerde que puede estar afrontando un cuarto de hora feo, pero compuesto de exquisitos momentos. Todo depende de c√≥mo usted los aproveche.

 

 

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