Adviento, tiempo de victoria | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-04 05:00:00

Adviento, tiempo de victoria

Jes√ļs no solo vino a revelar el amor del Padre, a expresar en t√©rminos referentes a la vida humana los prop√≥sitos divinos; no solo vino a sanar y ense√Īar; no fue simplemente venir a dar su vida en rescate de muchos en la cruz. Hab√≠a un prop√≥sito supremo de lo que poco se ha dicho, porque el hombre en su ceguera no pod√≠a entenderlo.
Adviento, tiempo de victoria

Detr√°s de las escenas se desarrollaba un drama poderoso. Jes√ļs vio a Sat√°n caer como rayo del cielo. Vio al verdadero enemigo. Ni por un segundo fue enga√Īado. Los hombres estaban bajo el dominio del poder de las tinieblas. La gloria suprema del maestro, su valor sublime como Redentor, se basaba en el hecho de que era capaz de romper el poder. Echaba fuera demonios. Enfrent√≥ al enemigo en el desierto y volvi√≥ victorioso.

Pero, ¬Ņno es Dios omnipotente? ¬ŅPor qu√© no pudo con un golpe arruinar toda la jerarqu√≠a sat√°nica? Podr√≠a haberlo hecho, pero no hubiese respondido a su prop√≥sito ni resuelto su problema. El hombre hab√≠a pecado. El hombre hab√≠a sido enga√Īado por el padre de las mentiras. El hombre hab√≠a unido su causa a la de Satan√°s. Por eso era necesario que el hombre de su propia voluntad rompiera con Satan√°s y regresara al Padre. Cristo como hombre derrot√≥ a Satan√°s. En esto se basa la virtud de todo. Era el hijo del hombre que utilizaba armas que el hombre pod√≠a utilizar y triunf√≥.

Pero para llegar al punto de inter√©s nuestro, ¬Ņqu√© tiene esto que ver con la participaci√≥n? Mucho. No solo somos bautizados en el bautismo de su muerte y resucitados con El en el poder de una vida infinita; somos los participantes de su victoria sobre las fuerzas del infierno. Cuando el Hijo del Hombre lo logra, nosotros potencialmente lo logramos en √Čl.

El m√°s humilde de los creyentes que reconoce su unidad con Cristo, est√° investido con la misma autoridad del Hijo de Dios. ¬ŅNo juzgaremos a los √°ngeles? Como miembros del cuerpo de Cristo nosotros compartimos su autoridad ejecutiva. Si Dios est√° con nosotros, ¬Ņqui√©n contra nosotros? ¬°Por supuesto! Las monta√Īas se mueven y son echadas al mar por nuestra orden. Los ap√≥stoles ejercitaron este poder y nosotros podemos ejercitarlos.

Cristo est√° listo para hacer efectiva la orden de la m√°s humilde de las ovejas de su reba√Īo, si esa oveja es obediente. Pero no podemos obtener todo lo que Cristo tiene para nosotros en este aspecto si √Čl no tiene toda nuestra vida. Dios nos otorga la disposici√≥n de morir con Cristo para que con √Čl podamos reinar.

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