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Un joven que apaga incendios | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-05 05:00:00

Un joven que apaga incendios

Después del siniestro, el rostro de Carlos Daniel Duarte Vesga quedó cubierto de hollín. No sólo estaba tiznado hasta las orejas, sino que además se veía exhausto. ¡Y no era para menos! fue su primera experiencia apagando incendios.
Un joven que apaga incendios

¡Sudó la gota fría!

Todo pasó hace unas cuantas semanas en Bucaramanga. Cuando menos se dio cuenta, él se vio frente a voraces llamas en el sector de la Avenida Quebradaseca. Sonó la sirena, bajó las escaleras, tomó los equipos de rescate y ‘algo enredado’ con las mangueras se puso al frente del operativo de emergencia.

¡Claro! no estaba solo, junto a él se encontraba la experimentada cuadrilla de la Estación Central de Bomberos.

El aprendiz Carlos Daniel, el del grado 1, es hoy el bombero más joven de la capital santandereana y de Colombia. Y aunque apenas tiene 21 años, ya se siente como si tuviera 50: “Me ha correspondido aprender a vivir como un hombre mayor”.

Antes de engrosar el Cuerpo Local de Bomberos su mayor reto era pasar los exámenes finales de la secundaria. Ahora, en medio del organismo de socorro más importante de la ciudad, sabe que tiene que estar presto para todo: para apagar incendios, atender inundaciones, rescatar personas, en fin...

Reconoce que ser bombero no es fácil. Sin embargo, entiende el valor y la responsabilidad que representa su trabajo para la comunidad.
Gracias a su corta experiencia tiene su propio lema.

¿Cuál es?
“Es ese que advierte que debemos estar preparados para algo que no va a suceder, antes de que suceda algo para lo que no estamos preparados”.
Y el anterior no es un acertijo, ni un trabalenguas, ni nada por el estilo; es la filosofía de vida del  ‘Bombero Joven’.

Hace unas semanas, minutos después del incendio de la Avenida Quebradaseca, se vio sentado en el vestíbulo de la estación de la calle 44 con carrera 10. Estaba agotado por su primera batalla frente a las llamas.

Cuenta que sintió como si hubiese ascendido a una montaña, y aún así gozó de la muda satisfacción de haber derrocado al fuego.

Recuerda, eso sí, que sentía miedo. De hecho, el único reto que como bombero había enfrentado hasta entonces, era el del examen de admisión a la noble entidad.

“Cuando me enteré que me había ganado una plaza, todo fue alegría. Me sentí como un héroe. Ahora sé que tendré que arriesgarme y trepar por escaleras miles de veces,  sabiendo que en cualquier momento el techo de alguna edificación puede desplomarse sobre mí”, anota.

A lo mejor, dice, le corresponderá alzar heridos y el fuego de su trabajo se convertirá en una ‘metáfora del infierno’. Sin embargo, Carlos Daniel, el ‘bombero sardino’, afirma estar preparado para todo, pues esa es la tarea que le corresponde a todo socorrista.

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