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Memoria histórica española | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-06 05:00:00

Memoria histórica española

En mi bachillerato, el profesor de latín nos repetía: “sic transit gloria mundi” (así pasa la gloria del mundo). En diciembre de 2007 el Congreso español aprobó la ley de “memoria histórica”, que autoriza el retiro de placas de nombres alusivos a la guerra civil (1936-39), a la represión que se desató, destacando la conducta de quienes se sublevaron contra el gobierno legítimo, lo derrotaron y sobresalieron por su crueldad contra españoles.
Memoria histórica española

La guerra civil aconteció hace 70 años, cuando el General Franco apoyado por tropas italianas y alemanas encabezó el “movimiento”, aplicó pena de muerte generalizada a los republicanos y, al vencer, exaltó a compañeros vivos inscribiendo sus nombres en lugares públicos: plazas, calles, edificios. La ley desmonta tales honores, que distan de tener mérito nacional y son homenaje de parcialidad política, en este caso dictatorial. Las calles que perdieron sus nombres antiguos son 19.

Desaparecen, así, entre otros nombres, el del General Emilio Mola dado a un colegio público, el rótulo de “Plaza del caudillo” frente al palacio El Pardo, que escogió Franco para su vivienda, las menciones de jefes falangistas Manuel Sarrión y Mariano Matesanz, el del General Varela Iglesias hostigador de Madrid al mando de 30.000 hombres (fuerzas enviadas por Hitler y Mussolini), también del General Yagüe quien bombardeó a Madrid con aviones extranjeros, el comandante Zorita destructor de Guernica con aviones alemanes Stuka, que inspiró el famoso cuadro de Picasso.

Sabido es que Franco dio a la avenida principal de Madrid el nombre de José Antonio Primo de Rivera, sin éxito, porque los habitantes continuaron llamándola por su antiguo nombre “Gran Vía”; preso de los republicanos, propusieron ellos canjearlo por el hijo del primer Ministro Francisco Largo Caballero y su respuesta fue fusilarlo inmediatamente, lo cual determinó el de Primo de Rivera. Ostenta una avenida el nombre del falangista importante Onésimo Redondo, abanderado de su batallón, muerto por propias tropas, tiroteado por la espalda. El General Sanjurjo, jefe de la revuelta, pereció en avión y en España se habla de “avionicidio”.

Levantarse en violenta forma armada contra un gobierno legítimo nunca ha sido meritorio y bien puede repetirse la manida frase “así terminan las glorias del mundo”, cuando exaltan crueles hechos, victorias pírricas, cuales son las ganadas contra connacionales, sin legitimidad alguna. La memoria histórica tiene siempre defensores; es cuestión de tiempo.

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