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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-09 05:00:00

HAGASE OIR

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ellas las primas María Inés Cadena y Constanza Arenas y Eduardo Gómez preparan para esta temporada unas canastas navideñas con productos de la tierra, donde se destacan, desde las hormigas culonas hasta las obleas de Florida, pasando por los bocadillos veleños, un muestrario de sabrosuras, con que nos criaron y que fabricaban las abuelas, con la destreza de los grandes maestros especialistas en exquisiteces para el paladar. Estos productos han hecho historia y fama, más allá de los términos usuales.

Cuando de jóvenes vivíamos en Bogotá como estudiantes y nos llegaban las encomiendas con comestibles vía Copetran, los amigos caían a mi apartamento por bandadas en busca del chocolate de Girón, el pichón de Santander y otras sabrosuras que mi mamá me preparaba para calmar las hambrunas de estudiante de provincia y que han hecho carrera en la buena mesa del solar nativo como que desde muy pequeños comíamos estas delicias para el paladar. Los dulces las colaciones y otras especialidades han creado en estas breñas toda una filosofía de la degustación, nadie que venga a Bucaramanga se escapa de ir a Girón en busca de sus deliciosas cocadas o a Floridablanca a comer obleas, raspados y otras viandas de delicioso toque.

Julio Valdivieso Torres


Dragado del Magdalena es urgente

Observando la etapa invernal que azota el país cada año, los pueblos ribereños son los que soportan el azote de pérdidas económicas como los cultivos de pan coger y parte de sus animales domésticos, siendo éstos los más perjudicados por la vena arterial del río Magdalena que atraviesa siete departamentos.

El Ideam y la oficina del Medio Ambiente son entes que debían estar preparados para solucionar este problema catastrófico que arruina a los sectores campesinos y poblaciones; el Estado ha sido incapaz de darle una solución efectiva a esta problemática, que sí se puede solucionar, pero a la que solo cada año le da pañitos de agua tibia. Si hacemos un balance de lo que el Estado les da a los damnificados, son pequeñas limosnas, porque se gasta más dinero en transporte y vuelos que, viéndolo bien, no representan la verdadera solución.

Señor ministro de Transporte es usted quien tiene la última palabra; el río hay que dragarlo y prohibir los taponamientos que hacen los que se están apoderando del terreno que en otras épocas pertenecían al río. Como ahora no tiene por dónde extenderse es que desde hace ocho años se han inundado más las riberas. A esto habría que agregarle  que no se han respetado los 30 metros de ribera de cada lado del río, lo que ocasiona que se desborde a diario; los desechos que botan al río los pueblos ribereños van rellenando el fondo del río y la sedimentación crece día tras día y el río obligadamente se desborda de modo que lo único que al Estado le queda es realizar el dragado, el cual debe hacerlo en este verano que se aproxima.

Silvestre Ariza.

 

Hemos perdido el sentido de la contemplación

En este tiempo moderno y convulsionado, la mayoría de los viajeros concentramos nuestra atención en las diligencias que vamos a realizar en la ciudad o sitio de destino y nos olvidamos de contemplar y admirar una montaña, un pueblito, un río, un volcán, una cascada; regalos que Dios nos ha dado en la creación.

Si una familia viaja en su carro particular, a los pocos kilómetros, algunos de sus miembros ya van dormidos; de ahí que muchas personas no conocen su propio departamento porque no se interesan en divisar la topografía de cada región o provincia. En este aspecto también contribuyen las empresas de turismo, que en su gran mayoría viajan de noche para evitar el pago de una o dos noches de hotel. Así los grupos de turistas salen a las siete u ocho de la noche y amanecen en Santa Marta o Cartagena.

Lo mismo ocurre al regreso y por eso no conocen el paisaje que hay sobre la ruta. Aunque parezca mentira, muchas personas desconocen cuántos pueblos existen en la ruta Bucaramanga-Bogotá y otros creen que el río Magdalena nace en el Parque Nacional Yariguíes.

Ojalá en las próximas vacaciones de fin de año, seamos más contemplativos, para poder apreciar y disfrutar los interesantes contrastes topográficos que hay en nuestro territorio, para orientar también a nuestros visitantes, sobre los sitios más interesantes para conocer.

Aristóbulo Hernández B.

La cojera de la justicia

Cuando unos colombianos resolvieron entregar los ahorros a las célebres pirámides con la ilusión de obtener el 150% de utilidades como una marejada humana acudieron a esos establecimientos financieros, sin razonar cayeron.

En nuestra bella Colombia, andamos cada día más mal, somos ricos en pobreza, somos ricos en deshonestidad, somos ricos en violencia y en impunidad ni hablar. Mientras los ricos son cada más ricos, los pobres son cada vez más pobres. La violencia, el desempleo, el hambre y la pobreza absoluta, es el plato actual del pueblo colombiano. El que busca encuentra, dice el adagio popular.

Luis Pinto Gómez.

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