Nuevo Sotomayor: ayer y hoy | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-09 05:00:00

Nuevo Sotomayor: ayer y hoy

Nuevo Sotomayor, uno de los barrios más antiguos de Bucaramanga, cada día que pasa pierde más terreno.  
Nuevo Sotomayor: ayer y hoy

¡En efecto! las viejas casonas del ayer poco a poco han ido quedando en el ‘cuarto de san alejo’, para darle paso a un sector más moderno, con edificios y áreas comerciales.

El barrio que adoptó el nombre del fundador de Bucaramanga, Andrés Páez de Sotomayor, incluyó el remoquete de ‘Nuevo’, de manera precisa, para estar acorde con el crecimiento del sector.

De hecho, el lugar ha ido perdiendo sus límites iniciales. De la amplia zona que se construyó en el pasado, hoy sólo quedan 18 manzanas, algo apretadas, que disputan sus espacios entre las avenidas, las ventas ambulantes y el comercio formal.

Los vecinos más antiguos sostienen que la tranquilidad del ayer, de manera literal, se perdió. El caos vehicular, la inseguridad y la proliferación de nuevas construcciones han transformado a la antigua ‘finca’ del Sotomayor en un barrio convulsionado.

Por considerarlo de interés para nuestros lectores, Vanguardia Liberal presenta hoy una completa radiografía de Nuevo Sotomayor, un sitio anquilosado en el tiempo pero, a la vez, proyectado como la cara moderna de los barrios de la ciudad. Veamos:

algo de historia

Una tienda famosa de 1950, que para entonces se ubicaba en la calle 53 y la estación de servicios de los Turbay, inspiró el nombre del barrio Nuevo Sotomayor: “Nunca se escribió en un acta que el barrio se llamaba así. Pero, la gente sí se acostumbró a decirle de esa forma”, cuenta don Ignacio Sandoval, uno de los vecinos más antiguos.

A mediados de los años 50 este era un sector ‘bañado’ por dos quebradas que querían devorar a Bucaramanga: El Loro y La Rosita. Los dos afluentes hoy están sepultados bajo el frío pavimento de avenidas, que le dieron un ‘respiro’ a la comuna.

En ese entonces se creía que el Nuevo Sotomayor sería el remate del perímetro urbano de la ciudad. Tal vez por eso sus cuadras se construyeron con tramas de calles radiales y circulares.

Eran los tiempos en que la firma de los sucesores de David Puyana era administrada por Don Alfredo Peña Puyana. Aún se recuerda que en sociedad con la Urbanizadora Nacional, una firma paisa, se fundó la compañía Fomento Urbano de Santander, cuyo primer proyecto fue la construcción de residencias en la zona comprendida entre las calles 46 y 53. Y una parte de esas casas le correspondió al Nuevo Sotomayor.

Cuando la carrera 27 se abrió y atravesó a Bucaramanga de Norte a Sur para salir a la Puerta del Sol, el barrio realmente se creció. Lindas casas de eminentes familias se construyeron y le dieron vida a una zona que, a decir verdad, seguía sin tener identidad propia.

Se construyó la escuela ‘Costa Rica’, hoy llamada ‘Jorge Ardila Duarte’, y al frente de ella se levantó el pionero del calzado en Bucaramanga, el señor Hugo Rey Roa, propietario de calzados ‘HUR’.

Con el recuerdo de su nombre, vienen a la memoria otros grandes personajes que le dieron ‘clase’ a la historia de Nuevo Sotomayor. Recordemos algunos nombres: En la calle 53 habitó la familia Alarcón; una calle más adelante residía el maestro Daniel Jurado; y en la carrera 23 estaba la familia Sandoval, que se convirtió en la batuta de la dirigencia cívica.

El eminente politólogo, Gustavo Cote Uribe también levantó a su familia

por estos lares. Se recuerda que su casa estaba en la calle 53, justo en los límites con el sector de La Concordia.

También el desaparecido Nepomuceno Cartagena, con su ilustre familia, hizo parte del célebre vecindario. Y por último, recordamos la casa del Doctor José Olaya, la misma que funcionó por mucho tiempo como una compra-venta de automóviles.

Y hay muchos hijos más para recordar del barrio, sólo que el papel se haría interminable.

Lo curioso es que a pesar de ser un sector de tanta historia y de tantas familias distinguidas, Nuevo Sotomayor sólo vino a consolidarse en los años 60. Sólo en esa época el barrio toma algo de identidad y se le empieza a ver como el área residencial de la parte suroccidental del Sotomayor. Es más, hasta hace sólo 9 años se encuentra el nombre del barrio en el mapa de Bucaramanga.

La razón: Los desarrollos urbanísticos y el crecimiento de Bucaramanga terminaron por confundir a Nuevo Sotomayor con Bolarquí, un barrio ‘veterano’ que, pese a los años, sigue ahí en el remolino de su historia.

ficha del sector

Nombre: Nuevo Sotomayor.
Ubicación: Desde la calle 46 hasta la calle 53 y entre la carrera 27 y la carrera 21.
Comuna a la que pertenece:
La Número 12 (Cabecera)
Estratos: 4 y 5.
Sectores vecinos: Bolarquí, Sotomayor y La Concordia.
Número de viviendas: 201. Vale anotar que la cifra no incluye las docenas de apartamentos que se han levantado en los edificios Hunzaa, San José y Cerros de Sotomayor, entre otros conjuntos residenciales.
Fecha de fundación: Data de 1950.
Principal avenida: La carrera 27.
Parque: Turbay.
Algunos establecimientos comerciales: Micromercados ‘La 22’ y ‘La 23’ y Pasacintas Audio Motos, entre otros.

LISTA
TOP 5 DE LO POSITIVO

1. Amplios andenes:
Este es uno de los pocos barrios que aún conserva áreas peatonales amplias y en buen estado.

2. Zonas verdes:
La ecología es una de las características del sector. Casas y edificios tienen bellos jardines.

3. Buen servicio de bus:
El servicio de transporte urbano en Nuevo Sotomayor es uno de los mejores del Municipio.

4. Bellos edificios:
Todas las edificaciones nuevas que se han construido conservan agradables diseños arquitectónicos.

5. La ubicación:
Nuevo Sotomayor se encuentra en un estratégico punto de la ciudad. Es un barrio muy central.

TOP 5 DE LO NEGATIVO

1. Mal estado de las vías:
Es evidente el deterioro de la capa asfáltica de las calles del Nuevo Sotomayor.

2. Invasión del espacio público:
Algunos negocios y conductores utilizan los andenes como “vitrinas” y parqueaderos improvisados.

3. Señalización deficiente:
Se requiere de una brigada de ‘retoque’ o de arreglo de las demarcaciones viales.

4. Los escombros:
Algunas urbanizadoras han convertido a los andenes en ilegales ‘escombreras’.

5. Proliferación de ventas informales: De un tiempo a la fecha, el comercio informal ha venido ganando terreno en las calles del barrio.

 

 

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