El nombre de Jesús | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-11 05:00:00

El nombre de Jesús

¡Bendito sea el nombre de Jesús!Nuestro conflicto es contra un enemigo invisible y sus malvados agentes en el mundo espiritual, los que operan a través de individuos. No podemos usar armas físicas en contra de estos agentes enemigos, pero Dios nos ha dado armas espirituales invisibles.
El nombre de Jesús

Una de nuestras armas más importantes es el nombre de Jesús. Considere estos versículos: “Tu, oh Dios, eres mi rey (...) por medio de tí sacudiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios. Porque no confiaré en mi arco ni mi espada me salvará; pues tú nos has guardado de nuestros enemigos y has avergonzado a los que nos aborrecían” (Salmos 44:4-7).

“Y ellos le han vencido (Satanás) por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11).
La única manera en que podemos usar el nombre de Jesús como arma es hablando a nuestros enemigos. Jesús le habló a Satanás en el desierto; también le habló a una higuera, a la que maldijo. Por este motivo no se sienta reticente de hablar a los poderes de las tinieblas.

Paul Billheimer dice: “La única manera que podemos estar seguros de que él sabe que le estamos resistiendo, es hablando en voz alta, confrontándolo directa y audiblemente con la verdad. Déjeme recordarle que nuestra resistencia por sí misma no es la causante de la huida de Satanás; él huye por el poder de Jesús, el que nos pertenece a través de la oración”.

El instructor bíblico Dean Sherman añade a este pensamiento: “El hombre... tiene autoridad, basado en lo que Cristo hizo en la cruz y en su resurrección. El hombre puede utilizar a Satanás a través de su egoísmo y su pecado, pero el balance del poder en la Tierra radica en el hombre que usa el nombre de Jesucristo. La autoridad es completa en el hombre mientras el hombre está en comunión con Dios a través de Jesucristo. Con nuestra autoridad viene la responsabilidad de usarla para los propósitos de Dios. Si no reprendemos al diablo, él no será reprendido. Si no lo hacemos retroceder, él no se irá. Depende de nosotros.

La muerte sacrificial, el entierro y la resurrección de Jesús son el fundamento de nuestra victoria sobre Satanás.  Él es el sacrificio sin pecado, el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8). Cuando confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos -es decir, nos alejamos del pecado- la sangre de Jesús nos limpia y nos lleva a tener una relación correcta con Dios. Cuando tenemos esta experiencia, estamos protegidos por la sangre de Jesús.

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