Vie Dic 2 2016
20ºC
Actualizado 07:35 pm

Las historias ¬Ďdoradas¬í que no premiaron las justas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-14 05:00:00

Las historias ¬Ďdoradas¬í que no premiaron las justas

Los Juegos Nacionales fueron un gran libro que cada día se llenó con historias que hablaban de sacrificios, triunfos y muchas derrotas.
Las historias ¬Ďdoradas¬í que no premiaron las justas

Cada medalla se vivió diferente tanto para el vencedor como para los vencidos y cada quien escribió su página a su manera.

Pero en ese gran libro, también hubo espacio para las notas al margen que muestran a este inmenso mundo del deporte colombiano de otra manera.

Estas son algunas de esas notas que nos recuerdan que los deportistas, aquellos que con el tiempo vamos convirtiendo en nuestros √≠dolos, son hombres y mujeres, algunos mejores que otros, pero en √ļltimas, personas con el derecho a fallar, so√Īar y triunfar¬Ö como todos.
Esta es la otra cara de los Juegos Nacionales.

TRES GENERACIONES UNIDAS POR EL ORO

Si sumamos sus edades no dar√≠a una cifra superior a los 130 a√Īos, pero si sumamos sus capacidades, experiencia y entrega al deporte santandereano, podr√≠amos quedar cortos a la hora de cuantificar tales virtudes.

Oscar Ladino, oro nacional a los 16 a√Īos, Baudilio Hern√°ndez (45) t√©cnico ol√≠mpico y santandereano hacedor de triunfos, y Luis Alfredo Romero (70) ¬Ďel abuelo¬í del judo en el Departamento e incansable buscador de talen-tos, se juntaron en los Juegos para hacer historia y entrelazar tres generaciones distintas, pero igual de ganadoras.

Estampa que para nuestra suerte la goz√≥ Santander en los tatamis del Coliseo ¬ĎMar√≠a Isabel Urrutia¬í de Cali.

GANCHO: EL ANTAGONISTA

Sorprendente. As√≠ podr√≠a resumirse el sentimiento que alberg√≥ en Buenaventura a un grupo de periodistas al percibir el resentimiento, la desconfianza y hasta odio, que sienten varios medallistas hacia el entrenador nacional de pesas, el b√ļlgaro Gancho Karouchkov.

Apenas sus blancos cabellos se asomaban en el coliseo bonaverense, de inmediato las miradas se centraban en ese hombre que para muchos colombianos es el gestor de las √ļltimas medallas de esta disciplina en Juegos Ol√≠mpicos, pero que para otros atletas es el principal impedimento para llegar a las principales justas del orbe.

¬ŅRosca?... No se sabe, pero lo cierto es que varios ganadores de oro le dedicaban sus triunfos, al punto de que un hombre como Oliver Ruiz de las Fuerzas Armadas, realiz√≥ su √ļltimo levantamiento para ganarse tres dorados en la categor√≠a hasta 105 kilos y de inmediato celebr√≥ se√Īal√°ndolo con el dedo √≠ndice desde la tarima.

La misma M√°bel Mosquera, medallista ol√≠mpica, en entrevista televisiva sostuvo que no tiene resentimientos frente a¬† Gancho, pero que s√≠ le gustar√≠a que dejara el pa√≠s y le hiciera un favor a las pesas. ¬ďY ojal√° no regrese¬Ē¬Ö

LEVANTAN PERO TAMBI√ČN ¬ĎRAPEAN¬í

De día lucen como dos deportistas serios, disciplinados, fornidos y entregados a las pesas, pero de noche, o cuando las ganas, la alegría o el arrebato superan la prudencia y el aburrimiento, se convierten en dos prospectos de estrella de la canción.

Son William Sol√≠s ¬Ďel macho man¬í ¬ďlo repite muy claro cant√°ndolo muy bien¬Ē y √Čdinson Angulo ¬Ďel chapu¬í, que lo sigue de cerca, marcando el ritmo, el comp√°s y convirtiendo su boca y manos en la bater√≠a humana que secunda a su amigo.

Levantan y ¬Ďrapean¬í como pocos y por eso su show en Cali y Buenaventura se dio el lujo de contar con dos escenarios.

El primero fue la tarima del Coliseo El Cristal en el puerto sobre el pacífico, donde los dos levantaron cientos de kilos para colgarse el oro y romper marcas nacionales y suramericanas.

El segundo escenario fue m√°s al azar. A veces fue la calle, el gimnasio o una tienda, tal y como lo hicieron la √ļltima vez en Buenaventura, donde al frente de un grupo de periodistas, directivos, deportistas y personal log√≠stico de las justas, improvisaron en honor a su lucha por ser mejores deportistas y mejores personas.

UN ¬ĎER√ďTICO PLACEBO¬í

Anécdotas, miles, pero como ésta, pocas. Su goce produjo tantas carcajadas, que más de una delegación en el Valle del Cauca la evocaba con gracia y algo de morbo.

Todo comenzó con el dolor de cabeza de una deportista a la que para su tranquilidad le será reservada su identidad y Departamento que representaba…

Ella, inquieta por el titilante cimbronazo, le requiri√≥ a uno de los kinesi√≥logos de su delegaci√≥n: ¬ďOye, tengo un dolor fuert√≠simo¬Ö¬Ē, frase que fue repicada con un ¬ĎO.K.¬í y la entrega de dos pastillas de Diclofenaco que sin dudarlo fueron ingeridas por la atleta.

Pero el lío comenzó cuando el hombre del personal médico buscaba con afán y desespero dos pastas (de supuesto origen natural) que guardaba con fines eróticos y que evitan el anticipado acabose de la vigorosidad en una relación.

Y el placebo se concretó. La atleta había consumido por equivocación aquel revitalizador sexual, que sin querer queriendo cumplió con aliviarle la terrible jaqueca a una mujer que ni por enterada se dio del producto que en realidad consumió.

Al final, una historia que no paraba de sonar en el centro de Cali y que una y otra vez provocó risas antes de las competencias.

LOS CUATRO JUEGOS DE PEDRO LEONARDO BECERRA

Aunque para el patinaje santandereano éstos no fueron sus mejores Juegos Nacionales, tuvieron un sabor especial para Pedro Leonardo Becerra.

En 1996, el ¬ĎHalc√≥n¬í defendi√≥ por primera vez la lycra de Santander en unos Juegos Nacionales y desde entonces no falt√≥ a ninguna cita y jam√°s se vino en blanco.

En 1996 consiguió bronce en relevos; en 2000, oro en relevos; en 2004, oro en eliminación; y en este 2008, bronce en relevos.

Aunque es muy probable que ya no esté como patinador en la Selección Santander para los próximos juegos, en 2011, Pedro Leonardo espera repetir pero ya como parte del cuerpo técnico.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad