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Tres elefantes, cuatro… se balanceaban | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-15 11:16:53

Tres elefantes, cuatro… se balanceaban

Los juegos infantiles son inolvidables. El que mencionamos en nuestro titular se iniciaba muy lentamente y en la medida en que se avanzaba se añadían nuevos elefantes y el ritmo era más acelerado, hasta que la telaraña ya no resistía más.
Tres elefantes, cuatro… se balanceaban

Otro tanto puede estar sucediendo con la imagen del Presidente. Cuando su mandato se inició las expectativas respecto del éxito de su gestión eran moderadas y si bien su promesa de acabar con el terrorismo tuvo muy buen recibo, el entusiasmo de la opinión se mantenía en un tono que se podía calificar como de normalidad; su mano fuerte, la dedicación a la labor presidencial, el acierto en varias de sus actuaciones y, sobre todo, el éxito creciente en su lucha contra la guerrilla hicieron cada vez más sonoros los aplausos y la popularidad -medida en las encuestas- se fue disparando hasta niveles jamás alcanzados por presidente colombiano alguno; incluso se llegó a hablar del “efecto teflón” ya que los desaciertos, en vez de perjudicarlo, eran pasados por alto y, en ocasiones, hasta sirvieron para elevar aun más los índices de aceptación.

Sin embargo, la lógica del juego mencionado, que en mucho se parece a la que regula las relaciones entre mandatarios y ciudadanía, nos indica que con el paso del tiempo se van añadiendo nuevas cargas y que la telaraña que las sostiene se va debilitando, a pesar de los refuerzos que le puedan brindar los hilos de teflón, por más que éstos sean de marcas tan prestigiosas como Invamer, Gallup u otras por el estilo.

En las actuales circunstancias ¿Quién podría ignorar que el referendo que habría de respaldar la reelección 2010 ó 2014 está embolatado, debido a la poca claridad en las cuentas de su financiación, a errores en su redacción y a la ambigüedad en la posición del mismo Uribe? ¿Quién se atrevería a negar el profundo daño que los casos de las ‘pirámides’ y de DMG infligieron a la credibilidad en el gobierno? ¿Qué poderes mágicos habría que invocar para que la economía mundial y su efecto en las finanzas nacionales se detengan en su proceso de deterioro? ¿Cómo podría soslayarse el efecto perjudicial que seguramente está teniendo en la opinión mundial la práctica de los “falsos positivos”, máxime cuando en la celebración del sexagésimo aniversario de la proclamación de los Derechos Humanos y ante un auditorio tan respetable como el grupo de naciones que integran la ONU, se pusieron en evidencia tales atropellos y el vicepresidente Santos tuvo que presentar un “mea culpa”, que se le debe a la opinión nacional y que no alcanza a ser borrado por los logros de la Seguridad Democrática.

¿No será el 6 de agosto de 2010 el momento preciso para detener el juego y desde ya frenar el proceso de tensionar la telaraña, no sea que termine por romperse? A la nación y al mismo presidente Uribe le convendría que el Gobierno se dedique a poner las cosas en orden, a consolidar un prestigio que bien se ha ganado como gobernante y a abrir las puertas para que aparezcan nuevos liderazgos.

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