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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-15 11:21:48

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Les respondía que un profesional debe tener alto grado de transparencia en sus acciones, máxime en una sociedad decadente como la nuestra donde “cada casa tiene su sahumerio y cada empleado su sumario”, como se dijo de alguna ciudad en tiempos pasados.

Aquí los encargados de elaborar los programas le van echando tijera a los prospectos de enseñanza sin medir las fatales consecuencias. Qué costo tan alto hemos pagado por retirar la urbanidad y la instrucción cívica de la enseñanza. Don Manuel José Carreño (venezolano) fue el autor de las normas de urbanidad. Él era el padre de Teresa Carreño, pianista famosa cuyo nombre lleva el mejor teatro de Caracas.

Así por el estilo se van acabando cosas buenas. Otras se cambian por enlatados que no construyen nada y sí destruyen todo; como algunos programas de televisión que son una apología del delito o una escuela de adiestramiento en las malas artes. La televisión debe tener un organismo rector que desapruebe los contenidos de los seriados e incrementen los programas de cultura, que no cuentan para los canales privados. Recuerdo cuando existía la radio Sutatenza. Allí se emitían programas densos en materia cultural y mucha gente terminó el bachillerato por radio, economizándole al Estado dinero, y de paso, llevando educación a las áreas deprimidas.

Julio Valdivieso Torres

Alegrías y tristezas

Para los cristianos la Navidad debe ser motivo de una justa alegría, en cuanto se trata de la conmemoración del hecho más destacado de nuestra espiritualidad.

Se trata del cumplimiento de la profecía o anuncio de la venida del Mesías que vendría con todo su poder a redimir a la humanidad de sus faltas y a establecer una nueva alianza que nos abriera la posibilidad de conocer el rostro de Dios.

Ello se ha realizado y ahora celebramos la memoria de ese hecho incomprensible del nacimiento del Hijo de Dios en el grado máximo de la humildad. Jesús nació recostado en un pesebre con la única compañía de María y de José. Si bien es evidente la alegría, también es motivo de tristeza si consideramos el dolor del inconmensurable número de personas que arrastran el peso de la pobreza y de la desesperanza. Ellos viven en un mundo hostil e injusto que no les brinda las oportunidades a que tienen derecho, de encontrar un justo equilibrio en el concierto social.

Dios no propicia la existencia de la injusticia. Es el hombre a quien el amor propio y la avaricia lo llevó al extremo de desconocer los derechos y las necesidades de sus prójimos. Sólo existe un remedio para estas situaciones. La solución es el mandamiento del amor: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

Reynaldo Rodríguez Rosillo

Ya llega la Navidad

Estamos próximos a celebrar la Navidad. Esta fiesta en que conmemoramos el nacimiento del Hijo de Dios, es para vivirla llenos de sana alegría y espíritu cristiano para fortalecer nuestra hermandad, solidaridad y amor con todos nuestros hermanos. No debe ser una época para el derroche y menos de la tragedia como a veces ocurre por el exceso de alcohol.

Según el libro del Profeta Isaías, el pueblo de Israel que caminaba en tinieblas, vio una luz muy grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, el Príncipe de la Paz” (Isaías 9 1,5). Este mensaje escrito hace más de dos mil años, nos debe llenar de esperanza en que nuestra martirizada patria verá la luz. Es la esperanza  que se disipen las sombras del terrorismo, la corrupción, la violencia y la muerte, que sólo han dejado dolor y tristeza a muchos colombianos.

Necesitamos que el Príncipe de la Paz nazca en el corazón de todos los ciudadanos de “buena voluntad” como cantaban los ángeles en la noche luminosa de Belén. Además, que en la sana alegría compartiendo en familia nos acordemos también de los pobres, de los niños que con sus caritas tristes y sucias esperan un regalito para no tener que buscar en las canecas y bolsas de basura un carrito sin ruedas o una muñeca sin brazos para jugar en la Nochebuena. Si somos solidarios con los que sufren, la Navidad tendrá más sentido y el Niño Dios llegará complacido a nuestro corazón.

Aristóbulo Hernández B.

Mirar lo social

Toda parte se ve/ gente que le apuesta al mal/ ganar plata a como sea/ sin importar lo social.
Hay mucha empresa ladrona/ que roba a compradores/ le roba impuesto al Gobierno/ roba los trabajadores.
Los controles no funcionan/ tampoco la Policía/ al parecer el Estado/ es incurso en picardía.
Al bandido no lo paran/ ni le esculcan la maleta/ porque lo ven peligroso/ o temen la metralleta.
Se acabo el patrullaje/ que había en las ciudades/ lejos del pobre pueblo/ piden las autoridades.
Más hay grandes funcionarios/ disfrazan la verdad/ con luces multicolores/ y una amarga navidad.

Alberto Flórez Flórez

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