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La fortaleza es para el servicio | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-18 05:00:00

La fortaleza es para el servicio

Jesús tiene gran poder, pero escoge verse a sí mismo como un siervo. Les dijo a sus seguidores: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45). Ese fue el propósito de su vida y lo cumplió diariamente.
La fortaleza es para el servicio

Pero Jesús no fue una víctima. Él escogió. No fue manipulado, usado o atrapado de ninguna manera, aún en su muerte. En su discurso al respecto del buen pastor, dijo: “Nadie me la quita (mi vida), sino que yo de mí mismo la pongo” (Juan 10:18).

Como cristianos, ya no tenemos necesidad de vivir imposibilitados. Ser víctima no es parte de la nueva vida que Cristo nos ha dado. ¿Cómo podemos decir esto tan confiadamente? Pablo trata este tema en la epístola a los Romanos. En ella nos dice que el síndrome de imposibilidad y la incapacidad fueron antes de Cristo. En otras palabras, está en el pasado. “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6).

Solíamos ser débiles. Pero ya no. Cristo ha resuelto este problema. Romanos 5 hace esta declaración: “Mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia” (v. 17). Una persona que reina en la vida no es una víctima, a no ser que lo permita. Una persona que reina en la vida nunca dirá: “No tuve otra opción. No había nada que yo pudiera hacer”.

Si estamos reinando, tomamos decisiones. Con el poder del Espíritu Santo dentro de nosotros, esas decisiones podrán ser hechas en total confianza.

Cuando decidimos usar los talentos, la inteligencia y el poder que Dios nos ha encomendado, no lo hacemos para llegar a las expectativas de los demás, para quitarnos a alguien de la espalda, o aún peor, para manipular, explotar o herir a otros, sino todo lo contrario: es para bendecir.

Se produce un más genuino servicio que aquella obligación lastimera que una víctima pudiera llevar a cabo. Cuando nosotros, como agentes libres -fuertes, valiosos, llenos del poder de Dios- gozosamente ofrecemos nuestro servicio a los demás, eso es una verdadera elección. Nuestro servicio es un regalo. Sin nada que esconder. Sin esperar como un cachorro obediente a que nos palmeen en la cabeza y nos den algunas migajas de la mesa.

Amamos porque es nuestra naturaleza amar. Escogemos el servicio de amor porque es la mejor manera de vivir nuestras vidas. Vivir una vida de amor es la decisión sabia de una persona que ha aceptado el poder otorgado por Dios.
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas.
-SALMOS 84:5

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