¿Usted brilla? | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Vie Dic 15 2017
25ºC
Actualizado 11:40 am

¿Usted brilla? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-18 05:00:00

¿Usted brilla?

Jhon era ciego y vivía en un alejado municipio, muy turístico por cierto. Pese a su limitación visual,  que lo tenía atrapado en las más profundas tinieblas, él se acostumbró a recorrer las afueras de su pueblo todas las noches. Desde pequeño aprendió a movilizarse sin tropezarse.
¿Usted brilla?

Era curioso: no veía nada, pero siempre llevaba en sus manos una potente linterna, con la cual  iluminaba cada paso que daba.

¿Por qué un ciego anda con una linterna si su vida es oscuridad? se preguntaban muchos turistas que entraban o salían de esa localidad.

Y Jhon les respondía:
“Porque esa luz les sirve a los demás a encontrar el acceso o la salida del pueblo”.

Sí, el ciego de esta historia, a pesar del oscuro mundo en el que se sumergían sus ojos, se convirtió en la luz de los demás.

Tenemos linternas en nuestro interior más fuertes que la de Jhon; sólo que aún no sabemos cómo encenderlas.
Aunque no lo creamos, nuestra vida puede ser como la del invidente de este hermoso relato. Tenemos la capacidad de volvernos fosforescentes con sólo extender una mano.

Esa energía representa nuestra verdadera alma, una materia luminosa que ‘arde’ sin consumir nuestro cuerpo. Es como la sazón de la vida que, por desgracia, olvidamos saborear.

Hay que advertir, eso sí, que a pesar de que tenemos las linternas suficientes, sólo de nosotros depende encender nuestro brillo interior.
Esa luz es la que en realidad debemos tener para emprender alguna cosa o cualquier trabajo y, sobre todo, para ayudar a los demás.

Cuando hacemos algo con el alma, sentimos la profunda alegría que nos proporciona conseguir nuestros objetivos. Y esa dicha es mayor cuando comprobamos que gracias a nuestro trabajo, otros se benefician de nuestras acciones.

Si el alma no tiene brillo, las cosas se vuelven amargas. Tal vez por eso hay gente aburrida en las oficinas, hay alumnos cansados de ir a la escuela y las parejas terminan ‘presas’ de la rutina.

El alma es un vaso que tenemos que llenar y consumir.

Cuando usted le pone el alma a lo que hace, de inmediato se produce una fiesta en el cielo que irradia una luz en su hogar. Es entonces cuando usted se llena de entusiasmo y todo le sale bien.

¡Claro! Hay que prender esa linterna del alma de manera consciente y con cuidado, para no ‘encandelillarse’ con la ansiedad. Es decir, el calor genuino de la luz de su vida debe tener la capacidad suficiente para iluminar su camino y los de los demás.

El único medio cierto para triunfar siempre será el de brillar cada día más, así nuestra vida atraviese por una fase de oscuridad.

Este 2008, por citar sólo un ejemplo, muchos estuvimos caminando por un sendero oscuro, con problemas económicos, con inesperadas partidas de seres queridos o con más de un tropiezo en el trabajo; pero a pesar de todo le pusimos ganas a la vida para poder brillar.

La clave de la vida consiste en dar lo mejor que se espera de nosotros. Y en ese orden de ideas, nos conviene llevar en la mano la linterna del servicio.
Recuerde: el alma es un hermoso castillo que vemos en las tinieblas y al cual debemos encontrarle la forma precisa de entrar.

Más por menos

‘Más por menos’ no es una promoción, es una verdad de nuestro mundo actual. ¿Quiere ejemplos?
Hoy tenemos edificios más altos, pero apartamentos más pequeños; autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos.
Ganamos más dinero y tenemos cada vez menos; compramos más y disfrutamos menos.
Hacemos más dietas, pero nuestra vida es menos dulce.
Los que tenemos casas grandes, nos acostumbramos a tener familias pequeñas; tenemos más educación y a la vez menos sentido común.
Tenemos más conocimiento, pero menos juicio; disponemos de más medicina, pero nuestro bienestar es cada vez más lejano.
Tomamos mucho, fumamos demasiado, gastamos sin medida; al tiempo que reímos poco.
Nos acostamos muy tarde y nos levantamos muy cansados.
Casi no leemos y, en cambio, vemos demasiada televisión o siempre estamos atados al Internet.
Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, pero amamos muy poco.
Exigimos cosas claras y honestas; sin embargo, mentimos cada vez que nos conviene.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a disfrutarla; le hemos sumado años a la vida, pero no vida a los años.
Hemos ido y vuelto a la luna, pero no sabemos cruzar la calle. Es más, hemos conquistado el espacio exterior, pero nadie sabe llegar a su mundo interior. Hacemos cosas más grandes, pero no mejores.
La siguiente es para nosotros los periodistas: escribimos mucho, tal vez demasiado, pero a la vez planeamos poco e informamos cada vez menos.
Hemos aprendido a hacer las cosas más rápido, pero no a tener más paciencia.
Tenemos ganancias más altas, pero nuestra moral cada vez está más baja.
Dizque hay más alimentos, pero cada vez se muere más gente de hambre. De hecho, vivimos la época de la comida rápida y de la digestión lenta; de pronto hay más variedad de platos, pero cada vez son menos nutritivos.
Hay hombres más altos, pero a la vez de más bajo carácter.
Conocemos más gente, pero nuestras relaciones cada vez son más superficiales.
Todo el mundo pide la paz, pero en la casa o en el trabajo vivimos nuestras propias guerras domésticas o laborales.
En los hogares disponemos de cosas más bellas, pero cada vez hay más matrimonios rotos.
Las vacaciones ahora son más largas, pero más cronometradas, por aquello de la plata.
Hay más noches de pasión y hasta existen pastillas que hacen de todo, desde alegrarte hasta calmarte; al tiempo cada vez le ponemos menos pasión a nuestro diario vivir.
En síntesis: cada vez tenemos más cantidad, pero a la vez cada vez es menos la calidad.
Más o menos, así somos hoy.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad