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La cruda realidad nuestro fútbol colombiano | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-18 22:19:10

La cruda realidad nuestro fútbol colombiano

La cruda realidad nuestro fútbol colombiano

Más allá del entusiasmo de los aficionados es prudente hacer comentarios sobre todo lo que pone en evidencia el hecho de que estos dos conjuntos sean los finalistas del campeonato rentado de balompié en Colombia.

América de Cali, ha sido durante muchos años la niña de los ojos de un amplio sector de la afición caleña, tiene simpatizantes a lo largo y ancho del territorio nacional, pero desafortunadamente desde los años 70 del siglo XX fue adquirido por la familia Rodríguez Orejuela y si bien su bonanza de dineros mal habidos lo llenaron de reputados jugadores a nivel internacional, de títulos y liquidez, no debemos olvidar que lo infectaron de esa horrible mancha que es el narcotráfico, enfermedad que no ha podido superar.

Está en la lista Clinton, su hombre fuerte es un hijo de Miguel Rodríguez Orejuela y así posiblemente se corone como el campeón del fútbol colombiano de 2008, el origen de los dineros que lo nutren no es claro, ni está organizado como un verdadero club deportivo, es decir, tiene muchas más flaquezas que fortalezas.

La semana pasada la Fiscalía dictó órdenes de captura contra 6 ex dirigentes y dirigentes del Deportivo Independiente Medellín, sindicados por delitos relacionados por el tráfico de estupefacientes. La composición accionaria de este club deportivo está en cabeza de una letal mezcla de personas que tienen vinculaciones con el tráfico de drogas y ex jugadores de fútbol. ¿Acaso debe ello enaltecerse?

Las mieles del triunfo no pueden operar como una espesa neblina que tape todo lo que significa el que los dos equipos de fútbol que son finalistas de nuestro campeonato sean a la vez los más contaminados por la mala procedencia de los dineros que fueron aportados como capital.

Mientras el Estado no obligue a los clubes de fútbol a convertirse en verdaderas sociedades de las que sean accionistas un alto número de aficionados, con un verdadero régimen societario, con órganos de dirección, administración y control que realmente se ajusten a la Ley, el grito de gol no puede ahogar todos los pecados cometidos a lo largo de los últimos decenios por el América de Cali y el Deportivo Independiente Medellín.

Colombia no puede seguir permitiendo que se use a la afición por un deporte tan popular como el fútbol de vehículo para ocultar vergonzosos delitos. Por eso, más allá de quien sea el nuevo campeón del fútbol colombiano, nos inquieta que nuestros clubes deportivos no sean realmente sociedades comerciales transparentes y con una nutrida composición de asociados.

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